La Medicina árabe

 

La medicina árabe fue una medicina hipocrática clásica. Tenía sí con la medicina medieval algunos rasgos comunes: sujeción a los autores considerados autoridades, abandono de los estudios anatómicos, desinterés por la cirugía, apego a la cauterización, observancia de la tesis del pus laudabilis en cirugía. Pero ya en el siglo IX se combatía la charlatanería, se propiciaba una formación general del médico, se estimulaba la observación, se fomentaba la salud pública, se abogaba por un control central de la medicina. Los progresos aportados por la medicina árabe fueron la construcción de hospitales, nuevas observaciones clínicas especialmente en enfermedades infecciosas y oculares y la ampliación de la farmacopea.

Dos son los médicos más famosos: Rhazes y Avicena, ambos de origen persa. Eran de mentalidad muy diferente. Rhazes era el artista, inclinado a la historia clínica, al caso singular. Avicena, en cambio, habiendo también observado mucho, era un aristotélico interesado en lo general. Construyó un inmenso sistema unitario que comprendía la totalidad del saber greco-árabe.