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El curso ascendente que tomó la cirugía partió
en Francia con Ambrosio Paré. Fue contemporáneo de
Vesalio, nació en 1510 y vivió 80 años. Era
hijo de un lacayo y, por tanto, su educación fue muy deficiente.
Precisamente el no poder escribir en latín fue el mayor
obstáculo para ser reconocido como maestro cirujano. Comenzó siendo
aprendiz de barbero, y a los 17 años logró ser admitido
en el Ho'tel Dieu, un famoso y viejo hospital fundado en el siglo
VII, de pésimas condiciones higiénicas y donde los
enfermos estaban hacinados sin distinción de sexo. No existían
entonces las salas de operaciones, éstas se realizaban en
los pasillos. De hecho, una de las razones del desprestigio de
la cirugía era la altísima mortalidad de las intervenciones
quirúrgicas. Paré estuvo allí tres años,
después fue contratado como cirujano personal de un oficial
de ejército, cosa que era costumbre de la época.
Sin embargo, Paré no dejó de asistir a los soldados.
Y justamente en la curación de heridas a bala hizo su primer
descubrimiento. Como el disparo era entonces de poco alcance se
hacía de cerca, y entonces fuera de la herida a bala se
producía una quemadura por la pólvora. Como en Galeno
no estaba contemplado este tipo de herida, no había un método
tradicional de tratamiento, prevalecía la opinión
de que la pólvora envenenaba la herida y, conforme a esto,
se vertía en ella aceite de sauco hirviendo. Pero en la
batalla de Vilaine, durante la guerra entre Francisco I y Carlos
V, en que Paré asistía a los heridos, se le terminó este
aceite, y en su defecto usó una pomada preparada por él,
de yema de huevo, aceite de rosas y trementina. Al día siguiente
de usarla comprobó su efecto benéfico.
A este aporte modesto siguió otro de mayor importancia:
la aplicación de la ligadura arterial en las amputaciones.
Esto ocurrió durante la batalla de Dauvilliers durante la
guerra mencionada. Hasta ese entonces, si bien se conocía
la ligadura, ésta no se aplicaba en las amputaciones, en
que el muñón sangrante se cauterizaba con hierro
caliente. El mal resultado hacía que los cirujanos evitaran
amputar. Pero con el éxito de Paré la cirugía
había hecho un progreso enorme. Otras innovaciones de Paré fueron:
la técnica correcta para extraer proyectiles de las heridas,
el uso del tubo de drenaje en el tratamiento de los abscesos, la
invención de los bragueros para las hernias, de prótesis
para amputados y de la versión podálica.
Paré fue un cirujano de mucho prestigio, su obra principal,
escrita en francés, se llama Método de tratar
las heridas causadas por arcabuces y otros bastones de fuego.
Fue médico de cámara del rey y era tan apreciado
que, aun siendo calvinista, fue salvado de la matanza de hugonotes
en la noche de San Bartolomé. Su discípulo más
sobresaliente fue Jacques Guillemeau. Se dice que Paré y
Vesalio se juntaron para tratar de curar al rey Enrique II de una
astilla que le había penetrado en el cerebro durante un
torneo. No tuvieron éxito. El monarca murió tal como
lo pronosticó
Vesalio.
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