| |
En medicina el Renacimiento es la época del pensamiento
anatómico: de la anatomía, de la cirugía y
de la anatomía patológica. La disección de
cadáveres humanos ya se practicaba ocasionalmente en los
siglos XIII y XIV con fines médico-legales o de estudio
del cuerpo humano por algunos artistas italianos. En ese período
destaca la obra del profesor boloñés Mondino de Luzzi, Anathomia,
completada en 1316. Sin embargo, buena parte de sus disecciones
fueron pericias médico-legales. Su Anathomia está enmarcada
en autores árabes.
En el Renacimiento la figura central es la de Vesalio. Un impulso
para el estudio anatómico venía también del
arte, de pintores y escultores que, con ese espíritu humanista,
querían conocer el cuerpo humano para representarlo en toda
su belleza. Hubo ciudades como Florencia en que artistas, médicos
y boticarios formaban el mismo gremio, y los artistas acudían
a las disecciones para conocer directamente anatomía humana.
En 1549 declaró Vesalio:
No me tomo la molestia de preocuparme de los pintores y escultores
que se amontonan en mis disecciones ni, pese a sus aires de superioridad,
me siento menos importante que ellos.
Pero hubo un caso particularísimo, un genio universal que,
siendo artista extraordinario, hacía sus propias investigaciones
anatómicas: Leonardo da Vinci, nacido en 1452 y muerto en
1519. Era pintor, escultor y arquitecto, además, físico,
cosmólogo, geólogo, ingeniero y anatomista. Pero
el científico quedó escondido en el artista, pues
Leonardo participó de sus descubrimientos e invenciones
a un círculo muy estrecho de amigos, y lo que escribió lo
hizo en una forma críptica, de derecha a izquierda, y su
legado científico permaneció escondido por más
de dos siglos. Y cuando se conoció, la mayoría de
sus invenciones habían perdido actualidad. Paradójicamente éste,
uno de los más grandes genios de la humanidad, había
vivido en lo científico al margen de la historia. Sus bellos
dibujos anatómicos están basados en la disección
de más de veinte cadáveres. Aparte muchos hallazgos
anatómicos, Leonardo se adelanta también en la concepción
de la anatomía: la suya es, como se diría hoy, una
anatomía funcional.
La obra de Vesalio, De humani corporis fabrica, en cambio,
fue bien difundida en su tiempo y tuvo dos ediciones durante la
vida de su autor: en 1543 y en 1555. La demostración de
que el tabique ventricular era macizo y que, por tanto, la sangre
no podía atravesarlo hacia el ventrículo izquierdo,
significaba el derrumbe de la fisiología galénica.
Tres son los autores que concibieron el circuito de la circulación
menor: el teólogo y médico español Miguel
Servet en su obra Christianismi restitutio de 1553, Realdo
Colombo, discípulo de Vesalio, en su obra póstuma De
re anatomica publicada en 1559, seis años después
de la muerte de Servetus, e Ibn-al-Nafis, médico de Damasco
y El Cairo, comentarista de Avicena del siglo XIII.
Maestro de Vesalio fue Jacques Dubois, famoso anatomista galénico
conocido bajo el nombre latino de Sylvius. Efectivamente fue uno
de los que describió el acueducto que hoy lleva su nombre.
No hay que confundirlo con Franz de le Boë, también
latinizado a Sylvius, médico del siglo XVII cuyo nombre
está
asociado al surco lateral del cerebro. Contemporáneos de
Vesalio fueron Eustachio y Varolio. Discípulo suyo fue,
entre otros, Falopio. Otro anatomista contemporáneo de Vesalio
fue Gerolamo Fabrizi D'Acquapendente. Describió las válvulas
de las venas, pero como era galenista, supuso que su función
era obstaculizar el paso de sangre hacia la periferia. Fue uno
de los maestros de Harvey, que iría a interpretar correctamente
la función de estas válvulas.
|
|