Generalidades:

La mucosa de la vía aerodigestiva superior y en particular la mucosa de la cavidad oral, recubre las paredes de las cavidades y espacios anatómicos que conforman esa parte de la economía, tapizando tanto las estructuras blandas como los huesos maxilares, incluyendo los rebordes óseos que soportan los órganos dentarios (rebordes alveolares).

Su coloración normal oscila desde el rosado pálido al rosado grisáceo. Las mucosas que recubren los rebordes alveolares y el paladar duro tienen un color rosado pálido y una superficie típicamente en "piel de naranja", mientras que el resto de las mucosas de recubrimiento de los labios, mejillas, piso de la boca, velo palatino y faringe, pueden tener un color más oscuro –que puede dejar ver por transparencia algunos capilares sanguíneos subyacentes–, y una superficie lisa, brillante y húmeda. Por su parte, la mucosa que recubre el dorso de la lengua, de características fisiológicas bastante más especializadas (con funciones gustativa y sensorial), tiene un color rosado pálido y una superficie áspera característica, producto de la presencia de las papilas gustatorias que la recubren (fungiformes, filiformes y caliciformes).

Múltiples factores locales y sistémicos pueden afectar el epitelio de la mucosa aerodigestiva, en especial las mucosas orales, alterando sus características clínicas y microscópicas. Los irritantes físicos locales crónicos, como el humo del tabaco, pueden afectar el fino epitelio plano normalmente no queratinizado induciendo un engrosamiento excesivo de la capa de queratina. Además, los componentes del humo del tabaco pueden estimular a los melanocitos a inducir una pigmentación local y generalizada de la mucosa oral ("melanosis del fumador").

Las enfermedades –e incluso simples alteraciones– que comprometen la mucosa oral y la oro-faringe son, por lo general, accesibles a la inspección visual directa y, por tanto, fáciles de reconocer y pesquisar en un examen clínico de rutina.

De especial importancia clínica es el enorme grupo de trastornos inflamatorios de que puede ser objeto esta mucosa, especialmente aquellas alteraciones que representan lesiones premalignas o estadios incipientes de procesos malignos. Existen también múltiples anomalías o enfermedades de la mucosa oral de las más diversas causas. Según la frecuencia con que estos trastornos clínicos se pueden observar y la significación patológica que ellas pueden tener, parece adecuado analizarlas según la siguiente clasificación:

(Sólo se analizarán aquellos trastornos más frecuentes o de mayor significación patológica, sintetizando al máximo su descripción, aún a riesgo de dejar fuera aspectos que siguen siendo).

  • Trastornos inflamatorios de la mucosa aerodigestiva
  • Enfermedades infecciosas de la mucosa aerodigestiva
  • Trastornos mediados por procesos inmunitarios
  • Lesiones tumorales benignas
  • Lesiones premalignas o cancerizables
 

Trastornos Inflamatorios de la Mucosa Aerodigestiva.

Las inflamaciones de las mucosas oro-faríngeas son reacciones complejas, localmente limitadas, en respuesta a lesiones locales o alteraciones de otro tipo, endógenas o exógenas. Las causas pueden ser noxas físicas, químicas o agentes infecciosos propiamente tales. Dada la respuesta de los tejidos afectados, producto de la liberación de los mediadores de la inflamación y el efecto tisular de las toxinas bacterianas u otros agentes presentes, las características locales clínicas pueden ser muy variadas ¾ calor, rubor, dolor, aumento de volumen y/o impotencia funcional¾ , encontrándose básicamente procesos inflamatorios agudos o crónicos. Los cuadros agudos tendrán diversos grados de manifestación clínica de acuerdo a un sinnúmero de factores responsables de la respuesta local y un curso más bien corto, mientras que los procesos inflamatorios crónicos estarán acompañados en general por reacciones inmunológicas de distintas dimensiones, con un curso más bien prolongado en el tiempo.

Las causas más frecuentes de inflamación son las infecciones bacterianas, víricas y fúngicas. La acción de estos agentes etiológicos se ve favorecida por noxas físicas, como las radiaciones, el calor, la presión –por ejemplo, la sobre compresión de una prótesis bucal–, y químicas –como el humo y el alcohol–. La inflamación de la mucosa oral en general se denomina estomatitis y puede afectar toda la cavidad oral y el espacio oro-faríngeo o sólo determinadas regiones, como la mucosa yugal (pared interna de las mejillas), el paladar, el piso de la boca, sólo los labios (queilitis), la lengua (glositis) o la mucosa alveolar (gingivitis).

Dentro de las formas agudas más comunes los procesos inflamatorios de las mucosas pueden ser: Vesículo-ampollares, vesículo-erosivas o ulcerativas, purulentas o úlcero-necróticas. Por su parte, las formas crónicas de inflamación también pueden describirse en función de la clínica que presentan, encontrándose: Forma atrófica, forma hipertrófica o forma granulomatosa.


 

Estomatitis vesículo-ampollar:

 

Inflamación aguda de la mucosa oral caracterizada por pequeñas vesículas de localización intraepitelial, con contenido líquido (exudado que contiene sobre todo granulocitos). Las causas pueden ser noxas químicas o físicas (lesiones por cáusticos o quemaduras). Una estomatitis alérgica de contacto puede ser causada por medicamentos, alimentos o materiales odontológicos. Como forma típica de reacción se presenta la estomatitis ampollar en infecciones víricas, tales como el virus herpes y el virus Coxsackie; y en distintas dermatosis, como soriasis, pénfigo vulgar, penfigoide mucoso, eritema multiforme y liquen plano.

   
 

Estomatitis vesículo-ulcerativa:

 

En esta forma de inflamación el epitelio se destruye formándose un tejido de granulación alrededor de la lesión propiamente tal. Dado que histológicamente en la mucosa de la cavidad oral no existe una lámina propia mucosa, las erosiones y úlceras no pueden ser diferenciadas estrictamente unas de otras. Sin embargo, clínicamente, las erosiones son defectos epiteliales de menor superficie, que pueden sanar sin dejar cicatriz, mientras que las úlceras son necrosis tisulares más profundas, tras cuya curación siempre queda una cicatriz.

Quizá una de las afecciones más comunes y más clásicas dentro de las lesiones vesículo-ulcerativas, sean las aftas, las que se presentarán en forma recurrente durante toda la vida del individuo, en cantidades de una a varias simultáneamente, asociadas a factores desencadenantes a veces poco claros, bastante dolorosas, de aparición brusca ¾ de hecho suelen pesquisarse directamente como lesiones ulcerativas y no ampollares¾ . Su tratamiento es sintomático y desaparecen al cabo de 10 a 15 días.

En las llamadas úlceras inespecíficas, además de los factores etiológicos traumáticos tales como mordedura accidental, bordes filosos de prótesis bucales y dientes con bordes traumáticos, las causas pueden ser infecciones de la mucosa oro-faríngea por bacterias, hongos o virus, aftosis, alergias, agranulocitosis, uremia escorbuto, disminución de la inmunidad o intoxicaciones por metales pesados. Por su parte, las llamadas úlceras específicas corresponden a la tuberculosis y a la sífilis.

Mientras que las úlceras traumáticas son básicamente solitarias y desaparecen en pocos días, espontáneamente o con tan sólo la eliminación de una causa evidente (por ejemplo el borde filoso de una restauración dentaria), toda úlcera que no sane en 15 días, con o sin tratamiento, debe ser considerada sospechosa de una enfermedad predisponente de base y en especial de la existencia de un carcinoma.

   
 

Estomatitis abscedada y flegmonosa:

 

La inflamación purulenta de los tejidos subyacentes más profundos, causada por estafilococos o estreptococos, conduce, dependiendo de la agresividad del agente patógeno y del estado defensivo del organismo huésped, a una licuefacción tisular con contenido purulento (absceso) o a una infiltración purulenta difusa del tejido conjuntivo (flegmón). Mientras que los abscesos están limitados localmente, la inflamación flegmonosa afecta todos los tejidos de la región y cursa con fiebre, dolor y un variable compromiso del estado general.

La extensión del compromiso tisular subyacente y el desarrollo de una sepsis puede llegar a poner en peligro la vida del individuo, llevándolo con no baja probabilidad a la muerte. Origen frecuente de este tipo de lesiones son los compromisos dentarios infecciosos por caries, que después de comprometer la vitalidad dentaria, comprometen el tejido óseo que rodea el ápice dentario y se exteriorizan a nivel de los fondos de los vestíbulos bucales, comprometiendo la mucosa de esas zonas. Clínicamente se observa lo que se ha venido en denominar "vestíbulo ocupado".

   
 

Estomatitis crónica. Granulomas de la mucosa oral.

  Los granulomas específicos de la cavidad oral, secundarios a traumas crónicos, noxas crónicas o microorganismos, constituyen una alternativa de respuesta, si bien no muy frecuente, factibles de observar. Así, podemos encontrar granulomas a cuerpos extraños, Sarcoidosis y Enfermedad de Chron. Su tratamiento debe considerar la eliminación de los factores etiológicos, el mejoramiento de la higiene oral, un tratamiento antibioterápico o antimicótico adecuado y la biopsia para confirmar las hipótesis diagnósticas clínicas.

Enfermedades infecciosas de la mucosa aerodigestiva.

 

Infecciones micóticas:

La candidiasis es un término ampliamente aceptado para abarcar muchas formas clínicas de infección por miembros del género Candida. Otros sinónimos son "candidosis" y "moniliasis". Todos los miembros del género están presentes como comensales en el tracto aerodigestivo alto pero, ante alguna alteración de la inmunidad del huésped o debido a cambios locales favorables para su desarrollo, se vuelven patógenos. De hecho, la candidiasis es considerada el prototipo clásico de una infección oportunista. Son múltiples los factores predisponentes para que se desarrolle una candidiasis, entre los cuales podemos mencionar: hiposialia o xerostomía, uso nocturno de prótesis bucales, tabaquismo importante, terapia antibiótica o esteroidal prolongada, deficiencias vitamínicas, malnutrición, diabetes mellitus, infección por VIH, etc.

En el interior de la cavidad oral las infecciones por Candida albicans tienen lugar en la superficie de la mucosa, donde adoptan varias formas clínicas. Algunas son blanquecinas y se pueden eliminar fácilmente mediante raspado, mientras que otras no. Algunas tienen un aspecto rojo brillante, debido a atrofia y erosión del epitelio y a una intensa inflamación del tejido conjuntivo subyacente.

Entre las formas clínicas más frecuentes y claramente reconocibles podemos mencionar:


 

Candidiasis seudomembranosa aguda (Muguet): Es una forma clínica de infección por Candida albicans que consiste en placas blandas, cremosas, de epitelio descamativo que contiene numerosos micelios enmarañados sobre una mucosa eritematosa que se elimina fácilmente. Es frecuente en pacientes terminales y con los factores predisponentes más graves.

Candidiasis atrófica: Es una forma clínica de infección por Candida albicans en la cual la mucosa está adelgazada, lisa y de color rojo brillante, con síntomas de ardor y aumento de la sensibilidad. Normalmente se encuentra en el paladar debajo de una prótesis dentaria, aunque también se le puede ver, con menos frecuencia, en la lengua y otras superficies mucosas.

Candidiasis hiperplásica crónica: Es una forma clínica de infección por Candida albicans que consiste en placas o pápulas blancas sobre un fondo eritematoso que contiene hifas en la capa paraqueratinizada del epitelio engrosado.

Queilitis angular (boqueras): Son fisuras bilaterales sintomáticas de los ángulos de la boca, frecuentes de ver en pacientes con infección por Candida albicans en otras partes de la boca y que suele acentuarse cuando se cierra la boca. Requieren tratamiento con medicación antifúngica y, muchas veces, mejoramiento de las condiciones odontológicas y protésicas locales.

Glositis romboidal media: Es una placa eritematosa, alargada y asintomática de la mucosa atrófica de la superficie dorsal de la lengua en su porción media, debida a infección por Candida albicans. Suele verse asociada también a trastornos sico-tensionales.


Infecciones bacterianas:

Desde el punto de vista etiopatogénico las infecciones bacterianas de la mucosa aerodigestiva corresponden fundamentalmente a aquellas producidas por:

 



Streptococcus,
de los cuales dos son los más importantes en la cavidad oral: Streptococcus pyogenes, un estreptococo betahemolítico responsable de faringitis, amigdalitis y algunas formas típicas de mucositis y gingivitis; y el Streptococcus viridians, un estreptococo alfa no hemolítico habitante normal de la cavidad oral y que tiene importancia en la etiopatogenia de las caries dental y la endocarditis bacteriana.









Staphilococcus,
patógeno humano ampliamente distribuido por las superficies dérmicas y orofaríngeas, productor de exudado purulento (pus) y responsable de una amplia gama de enfermedades agudas que aparecen después de heridas y procedimientos quirúrgicos sin consideración de técnicas de asepsia. La cepa más conocida es el Staphylococcus aureus, responsable de la mayoría de las infecciones cutáneas agudas más frecuentes, como foliculitis, forúnculos, y carbunclos. En la cavidad bucal se encuentra asociado a la osteomielitis, la que se ve más frecuentemente en mandíbula que en maxila. Suelen verse cuadros crónicos y circunscritos a los ápices dentarios como una complicación secundaria y tardía a un proceso infeccioso originado por una caries dental que lleva a la gangrena del paquete vásculo-nervioso del órgano dentario o, cuadros infecciosos más complejos asociados a fracturas dentoalveolares o de mandíbula, complicadas y no bien manejadas. Su resolución terapéutica debe involucrar antibioterapia en altas dosis y la exploración quirúrgica, curetaje de las lesiones óseas y, la inmovilización rígida en el caso de fracturas.

Mycobacterium (tuberculosis), microorganismo presente en lesiones orales en alrededor del 3,5% de los pacientes con tuberculosis sistémica, siendo más frecuentemente observable en pacientes inmunocomprometidos. El aspecto clínico típico es de una úlcera crónica de fondo limpio y de bordes indurados o de una tumefacción situada en las amígdalas, en otras áreas ricas en tejido linfoide de la parte posterior de la cavidad oral y nasofaringe y, en los ganglios linfáticos cervicales de la región. También se pueden encontrar lesiones intraóseas que pueden presentarse como una osteomielitis crónica circunscrita que finalmente fistuliza produciendo secuestros óseos.

Treponema pallidum, responsable de la sífilis, una infección local y sistémica de transmisión sexual, con tres etapas clínicas progresivas: una lesión primaria (chancro) en el punto de contagio, una erupción cutánea secundaria acompañada de manchas en las mucosas y, lesiones terciarias (tardías) diseminadas sistémicamente. Tanto la sífilis primaria como la secundaria puede observarse en las mucosas orales. El chancro oral puede ser uni o multilesional, caracterizado por una o varias úlceras, limpias, brillantes, de bordes indurados, indoloras, con exudado claro y, acompañadas de adenopatías regionales. El período secundario puede tener manifestaciones orales de diversa índole, tales como placas blanquecinas, tumefacciones induradas o ulceraciones crónicas. Rara vez se observan manifestaciones orales del período terciario de la sífilis a través de gomas que pueden destruir el paladar y la lengua.

Actinomyces, responsable de la actinomicosis cervicofacial, enfermedad caracterizada por un abceso supurativo agudo profundo de la parte superior del cuello, región perioral y maxilares, con un trayecto sinusal de drenaje asociado que contiene "gránulos de azufre" (colonias calcificadas del germen causal) y con exudado purulento causado por la bacteria filamentosa grampositiva anerobia Actinomyces israelli. Clínicamente se suele ver asociado a procesos infecciosos intraorales no bien manejados, tales como una caries dental, una enfermedad periodontal o una pericoronaritis secundaria a un tercer molar retenido.


Infecciones víricas:

Virus del herpes. La representación clínica de las lesiones orales más frecuentes asociadas con el Virus Herpex Simple (VHS) son las siguientes:


 

Gingivoestomatitis herpética primaria aguda, una forma clínica rara de observar, asociada a una infección inicial por herpes simple, en la cual existen úlceras superficiales múltiples en todas las superficies queratinizadas y glandulares aerodigestivas altas, significativamente dolorosas, acompañadas de síntomas sistémicos como compromiso del estado general, fiebre, adinamia, anorexia, disfagia, linfadenopatía y mialgias. Este cuadro puede pasar casi inadvertido en recién nacidos pero llegar a tener gran significación clínica, como la ya descrita, cuando se presenta en adultos.

Herpes labial recidivante, de presentación episódica, como un cúmulo de vesículas y úlceras superficiales localizadas en forma periorificial, en las caras laterales de los labios o alrededor de los orificios nasales, se presenta en pacientes con infecciones latentes por herpes simple inactivas en los ganglios de los nervios que inervan los labios. Las lesiones son desencadenadas por diversos factores, internos y externos, no siempre claramente identificados. Útil es para muchos pacientes que sufren esta enfermedad, poder identificar el período prodrómico, antes de que aparezcan las vesículas, único momento para aplicar ungüentos antivirales con cierta eficacia terapéutica.

Herpes intraoral recidivante, presentación episódica de un cúmulo intraoral de úlceras punteadas superficiales dolorosas, localizado por lo general ¾ aunque no de forma exclusiva¾ sobre la mucosa que recubre los agujeros palatinos mayores, que aparecen típicamente después de procedimientos odontológicos en el área.


Trastornos Mediados por Procesos Inmunitarios:

Los trastornos que se analizan a continuación, actualmente se consideran de origen inmunitario, aunque a futuro podrían identificarse agentes etiológicos específicos de tipo infeccioso para alguno o la totalidad de ellos. En todo caso, está claro que en el comportamiento clínico de las siguientes afecciones, la respuesta inmunológica del individuo afectado está claramente comprometida.

 

Estomatitis aftosa recidivante:

 

Dentro de las afecciones de los tejidos blandos de la cavidad bucal es la afección más frecuente que compromete las mucosas, llegando a estar presente en el 15 al 20% de la población mundial. En la cavidad oral se presenta con tres formas clínicas distintas: estomatitis aftosa menor (afta menor), estomatitis aftosa mayor (afta mayor), y úlceras herpetiformes. También se puede ver asociada a trasornos gastrointestinales crónicos y a otros trastornos sistémicos, entre los que destaca el síndrome de Behçet.

Las úlceras aftosas suelen diagnosticarse a partir de signos y síntomas clínicos, puesto que no existen pruebas de laboratorio fiables. Durante una breve y fugaz fase preulcerosa se observa un sutil cambio microscópico específico que, ocasionalmente, resulta útil. Una vez producida la ulceración, los cambios tisulares son inespecíficos y similares a los de úlceras secundarias a muchas otras causas.

Clínicamente, las aftas menores son pequeñas úlceras superficiales y dolorosas de la mucosa oral glandular que aparecen con cierta frecuencia y periódicamente, con brotes de una a cinco lesiones. Las aftas mayores, en cambio, se presentan como una a dos úlceras superficiales dolorosas, poco frecuentes, situadas generalmente en la mucosa labial y el paladar blando. Por su parte, las úlceras herpetiformes se manifiestan como múltiples pequeñas úlceras superficiales dolorosas, de formas irregulares, que aparecen en episodios de duración prolongada y afectan mucosas glandulares y queratinizadas. Por último, cabe mencionar que el síndrome de Behçet es un trastorno sistémico de origen desconocido caracterizado por múltiples lesiones similares a aftas, que se presentan a nivel ocular, anogenital y oral; está acompañado frecuentemente de un compromiso del SNC y artralgias.

   
 

Liquen plano:

 

Es una enfermedad cutánea frecuente en la cavidad oral, que afecta a hombre y mujeres de 30 a 70 años y raramente a niños y adolescentes, Se manifiesta en forma de lesiones reticulares blancas, placas o lesiones erosivas con gran respuesta de linfocitos T en el tejido conjuntivo subyacente y circundante. Dependiendo de su aspecto al examen, existen tres formas clínicas distintas de presentación: liquen plano reticular, liquen plano erosivo y liquen plano en placas. Es frecuente la combinación de las formas reticular y erosiva.

El LP reticular de las mucosas orales presenta un patrón único y bien diferenciado consistente en líneas blanquecinas elevadas y finas (estrías de Wickham) conectadas, formando un enrejado o encaje, sobre un fondo eritematoso. Se observa con mayor frecuencia en la mucosa del vestíbulo bucal seguido de la lengua y las encías. Suele presentarse bilateralmente y rara vez es sintomático.

 

   
 

El LP erosivo aparece como una mezcla de área seudomembranosas eritematosas y blanquecinas; erosivas más frecuentemente en las mucosas de la cara interna de las mejillas y del vestíbulo bucal. Ante un pequeño roce suelen sangrar y doler fácilmente por lo que obligan a cambios en la dieta (blanda, sin aliños ni condimentos y no caliente). Requiere diagnóstico diferencial con candidiasis, pénfigo vulgar, penfigoide y lupus eritematoso discoide.

El LP en placas se manifiesta precisamente por placas blanquecinas más o menos extensas, aplanadas o ligeramente solevantadas, indistinguibles de una típica leucoplasia focalizada. Se puede observar en la cara dorsal de la lengua, mezclada con zonas erosivas o lisas que facilitan el diagnóstico.

   
 

Pénfigo vulgar:

 

Es un trastorno descamativo de la mucosa oral y la piel en el cual diversos anticuerpos reaccionan contra componentes antigénicos de los desmosomas de las células intermedias, destruyéndolas y produciendo una separación epitelial por encima de la capa de células basales. En casi el 50% de los pacientes con PV cutáneo, las lesiones orales precedieron a las lesiones cutáneas, con intervalos de hasta un año. También pueden afectarse otras mucosas (nasofaringe, esófago, vagina y cuello uterino). Las lesiones intraorales son más frecuentes en el paladar blando, bordes de la lengua y encías, donde normalmente es difícil pesquisar el estado de ampolla, la que se pierde rápidamente dejando lugar a una pequeña zona eritematosa, no ulcerada, sensible al calor, al frío, a las comidas picantes y al alcohol.

   
 

Penfigoide mucoso benigno:

  Trastorno también descamativo de las mucosas en el cual la reacción autoinmune se produce a nivel de la membrana basal y suele afectar a las encías antes de extenderse a otras localizaciones de la mucosa. Su aspecto será inicialmente de pérdida del punteado clásico de las encías adheridas, las que ante el roce provocado darán origen a una ampolla (signo de Nikolsky positivo), que luego perderá el epitelio superficial dejando un fondo ulcerado, algo sangrante y doloroso.

Lesiones Tumorales Benignas:

 

Papiloma

Es una proliferación papilar exofítica benigna del epitelio plano estratificado, de etiología no totalmente esclarecida. En la mayoría de los casos se encuentra asociada a la presencia del virus del papiloma humano, pero, dado que no siempre es posible detectar el virus dentro de las células epiteliales, en estos casos se consideran verdaderas neoplasias epiteliales benignas. Suele presentarse como una lesión exofítica única de menos de 1 cm. de diámetro, sésil o pediculada, recubierta por una mucosa blanquecina (queratinizada) o rosada (no queratinizada), más frecuentemente ubicada en las superficies ventral y dorsal de la lengua, paladar blando, y cara interna de las mejillas.

 

Verruga vulgar

Hiperplasia epitelial papilar focal que contiene comúnmente células coilocíticas del Virus Papiloma Humano (VPH) —2 ó el VPH—6. Se presenta frecuentemente en niños, en las manos y en la cara interna de los labios. Las lesiones son pápulas o nódulos exofíticos, de 2 a 5 mm. de diámetro, queratinizados y sésiles, con su superficie verrucosa o "acoliflorada".

 

Condiloma acuminado

Lesiones caracterizadas por hiperplasia epitelial de las mucosas genital y oral, que contienen coilocitos y VPH-6 o VPH-11. Se presentan solitarias o en áreas focales múltiples, papilares o sésiles, de color rosado claro, predominantemente sobre la mucosa no queratinizada de los labios, el piso de la boca, las superficies laterales y ventrales de la lengua, la mucosa del carrillo y el paladar blando.

Mucocele. (Si bien claramente esta no es una lesión de mucosa aerodigestiva propiamente tal, sino específicamente del tejido glandular salival subyacente, dada su frecuencia e importancia diagnóstica la abordaremos en este subgrupo).

Es una tumefacción tisular formada por mucus acumulado en el tejido conjuntivo a partir de una ruptura u obstrucción de un conducto excretor de una glándula salival menor. Se presentan en niños y adultos jóvenes, igualmente en hombre y mujeres, principalmente en la cara interna del labio inferior, seguido por el piso de la boca, la cara ventral de la lengua y la mucosa de los carrillos. Su aspecto varía dependiendo del tiempo de evolución y su tamaño, pudiendo presentar un aspecto de pápula con evidencias claras de un contenido líquido que se transparenta a la superficie, de no más de 1 cm. de diámetro; o con un aspecto más sólido, fibromatoso o vascular, dependiendo del tiempo de evolución y la organización del tejido conjuntivo alrededor de la extravasación salival. Siempre se deben biopsiar dada su similitud con algunas lesiones neoplásicas de las glándulas salivales (ej.: carcinoma mucoepidermoide). Un aspecto clásico es el que presenta esta lesión cuando se asocia a la extravasación de las glándulas sublinguales o submaxilares, donde adquiere volúmenes mayores, pudiendo llegar a crear incomodidad funcional (ránula).


Lesiones Premalignas:

 

Leucoplasia:

El término leucoplasia, que literalmente significa "placa blanca", es una expresión clínica utilizada para designar aquellos trastornos de la mucosa aerodigestiva que dotan a ésta de una coloración más blanca que lo normal, que no puede eliminarse por un simple raspado y que no pueden ser clasificados como ninguna otra lesión diagnosticable (OMS, 1978). Su importancia radica en que alrededor del 5,4% de las leucoplasias terminará siendo un carcinoma epidermoide y, si el paciente es fumador, esta incidencia puede aumentar al 16%. Clínicamente, las lesiones pueden variar desde áreas maculares planas, lisas y algo translúcidas, a placas elevadas, gruesas, firmes, con superficie rugosa y fisurada. Las localizaciones intraorales más frecuentes son la mucosa del carrillo, el piso de la boca, los bordes laterales de la lengua, las comisuras bucales y los surcos alveolares mandibulares y maxilares.

Dado que las lesiones clínicas de leucoplasia pueden presentar un espectro diagnóstico que oscila desde una reacción inflamatoria hasta cambios benignos o malignos, determinar el tratamiento adecuado para una lesión concreta es una importante decisión clínica. El modo más eficaz de tomar esta decisión es obtener una o más biopsias de la lesión y solicitar una evaluación histopatológica por un patólogo especialista que tenga experiencia en lesiones de esta región anatómica.

 

Eritroplasia:

Literalmente el término significa "una mancha o placa roja" y se usa para describir lesiones rojas de las mucosas de la cavidad oral que no tienen causa aparente. Suele ser una lesión asintomática que aparece principalmente en hombres mayores, fumadores. Puede encontrarse en el piso de la boca, superficies lateral y ventral de la lengua, mucosa del carrillo y paladar blando. Es importante que todas las lesiones de eritroplasia sean sometidas a biopsia para determinar su naturaleza exacta y proceder al manejo y tratamiento adecuados.

El término "leucoplasia moteada o eritroplasia moteada" se emplea a menudo para describir una lesión principalmente roja pero que presenta placas blancas focales entremezcladas. Esta lesión debe considerarse con un alto índice de sospecha dada su alta incidencia de degeneración premaligna o maligna. La biopsia de estas lesiones debe considerar muestras de ambas áreas, blancas y rojas. El seguimiento es fundamental y pueden intentarse métodos de diferenciación celular o quimioprevención como el uso de ácido cis-retinoico.