SEGUNDA SECCION. PATOLOGIA ORTOPEDICA
LUXACION CONGENITA DE CADERA

EXAMEN FISICO

Cuando se trata de displasia, los signos clínicos son muy pobres, pero aun así se pueden descubrir signos que despierten la sospecha diagnóstica. Cuando hay subluxación o luxación, los signos son más evidentes.

Signos clínicos

Sospecha de L.C.C.

  • Limitación de la abducción de cadera, que puede ser uni o bilateral, hace plantear el diagnóstico presuntivo de displasia de cadera. (Figura 14).
    La abducción en el recién nacido (RN) es de 80 a 90º hasta el primer mes de vida.
    En el segundo a tercer mes de vida, la abducción es de 60 a 65%. La disminución de la abducción con caderas flectadas a 90°, a menos de 45°, es sospechoso de displasia. Si la abducción es aún menor de 45°, existe una fuerte posibilidad que se trate de luxación.

Figura 14.

Muestra la limitación de la abducción de la cadera izquierda (abducción asimétrica) y la forma de investigar este signo.

  • Aumento del movimiento de rotación externa y aducción de la cadera, con disminución de la abducción y rotación interna, es otro signo de sospecha.
  • En subluxación o luxación unilateral de cadera, se puede observar una disminución de los movimientos de la cadera enferma, no obstante existen otras patologías que también pueden dar este hecho.
  • Asimetría en el largo de las extremidades inferiores. Se puede producir, aún en la displasia, por diferente crecimiento a nivel del extremo proximal del fémur. En la subluxación y luxación este signo es más evidente.
  • Asimetría de los pliegues cutáneos, glúteos y muslos: hay que considerarlo, pero pierde importancia ya que es inespecífico.
  • Cambio de forma entre ambas regiones glúteas.
  • Signo de Ortolani-Barlow: es de valor como sospecha en la primera semana de vida del recién nacido. Este signo es un chasquido, audible y palpable que traduce la salida y entrada de la cabeza al cotilo, puede ser anterior o posterior. Si el signo es negativo no tiene valor para descartar la presencia de L.C.C.

    Este signo se obtiene colocando al recién nacido en decúbito supino con las caderas y rodillas en flexión de 90º. El examinador toma la rodilla y abduce traccionando en el sentido del fémur y empujando el muslo hacia adelante con los dedos índice a meñique; se siente un chasquido al pasar la cabeza sobre el borde anterior; lo mismo se puede hacer practicando aducción de los muslos y empujando éste hacia atrás con el pulgar. El movimiento continuo hacia atrás o adelante da el chasquido de salida y entrada (luxación y reducción de la cabeza femoral). Este signo traduce inestabilidad de la cabeza femoral, que no es contenida en el acetábulo y puede corresponder a subluxación o luxación. (Figura 15).

    Figura 15

    Muestra cómo se pesquisa el "resalte" que se produce al salir la cabeza de la cavidad cotiloídea. Este resalte o chasquido puede ser anterior o posterior y se conoce como Signo de Ortolani y Barlow.

     

    Signo del telescopaje: la flacidez capsular permite que la cabeza femoral se separe del cótilo al traccionar el muslo en el sentido de su eje, para volver a su lugar al dejar de traccionar.

Signos de certeza de L.C.C.

  • Palpación de la cabeza femoral en un lugar anormal, por migración de ella fuera del acetábulo.
  • Lateralización y ascenso del trocánter mayor, que puede estar encubierto, cuando el niño es muy gordo.
  • Desplazamiento lateral de la cabeza femoral.

En el niño que camina existen otros signos:

  • Marcha claudicante.
  • Signo de Trendelenburg, que traduce insuficiencia del músculo glúteo medio.
  • Acortamiento de la extremidad luxada.