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Embolos sólidosEstos son los más frecuentes, muy en particular el émbolo trombótico, originado de un trombo. La embolia trombótica puede ser masiva, representada por un gran émbolo que incluso puede enclavarse en la bifurcación de la arteria pulmonar (émbolo cabalgante) o por numerosas masas embólicas trombóticas. La embolia trombótica puede ser mortal sin ser masiva ni mucho menos. Otros émbolos sólidos relativamente frecuentes son el de médula ósea, el de material ateromatoso y el de tejido tumoral. La embolia de médula ósea se produce en pacientes con fracturas en que fragmentos de este tejido penetran en venas desgarradas. La embolia ateromatosa puede ser espontánea a partir de una placa de ateroma ulcerada, o iatrogénica, por trituración de una placa al pinzar la aorta durante una operación. La embolia de tejido tumoral se puede observar en la diseminación hematógena de algunos tumores, entre ellos el coriocarcinoma, el neuroblastoma, el tumor de Wilms, el melanoma, el carcinoma de células renales. De menor importancia son las microembolias con impactación en capilares: embolia de megacariocitos, de células hepáticas en traumatismos del hígado, de sinciciotrofoblasto en el tercer trimestre del embarazo y de material extraño introducido en fleboclisis.
Embolos líquidosA estos pertenecen la embolia grasosa y la de líquido amniótico. La fuente principal de la primera son las fracturas en que penetra grasa a las venas proveniente de células adiposas rotas. La embolia de líquido amniótico se observa ocasionalmente en partos complicados en que ese material penetra a las venas a través de desgarros del miometrio. El líquido amniótico contiene diversas partículas en suspensión: lanugo, gotas de grasa, células descamadas, trofoblastos, etcétera. Esta embolia puede ser mortal, la gravedad que puede tener esta embolía no está aclarada, probablemente el líquido amniótico tiene un efecto tóxico en la sangre.
Embolos gaseososEstos se dan en la embolia gaseosa por descompresión y en la embolia aérea. En la primera, los émbolos están formados principalmente de nitrógeno, que se separa de la sangre en forma de burbujas al disminuir bruscamente la presión. La embolia aérea ocurre hoy día como complicación de la circulación extracorpórea.
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