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Consiste en la diferente reacción del organismo a la inoculación de bacilos hecha por primera vez (primoinfección) y a la hecha por segunda vez (reinfección). Koch descubrió estas diferencias experimentalmente en cuyes. Con la primoinoculación en la piel, después de cerrarse la herida, aparece un nódulo cutáneo a los 10 a 14 días de la inoculación, nódulo que se ulcera sin tendencia a la curación. Se comprometen los ganglios linfáticos, el animal puede morir. Con la reinoculación (en animales que han sobrevivido a la primoinoculación hecha 4 a 6 semanas antes) aparece rápidamente, al día siguiente o al subsiguiente, un foco necrótico de la piel, sin formación de nódulo; la piel se limpia y cura, no se comprometen ganglios linfáticos y el animal no muere por ello. La reinfección difiere de la primoinfección en que durante la reinfección hay mayor destrucción de tejidos, debido a la hipersensibilidad despertada por la primoinoculación, y en que hay tendencia a que la lesión permanezca localizada, sin compromiso de ganglios linfáticos, y cure, debido a la resistencia adquirida después de la primoinoculación. |
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