El concepto anterior corresponde al de hipertrofia en sentido amplio, en que no se considera si el aumento de masa protoplasmática se debe a aumento del tamaño o del número de células; es un concepto absoluto, pues no se toma en cuenta ningún nivel de referencia. En cambio, se habla de hipertrofia en sentido estricto cuando el aumento de masa protoplasmática se debe a aumento del tamaño de las células, y de hiperplasia (o hipertrofia numérica), cuando se debe al aumento del número de células (figura 5.6). Hipertrofia en sentido estricto e hiperplasia son, por lo tanto, conceptos de carácter relativo, pues se hace uso de un nivel de referencia, cuyas unidades clásicamente son las células.

Figura 5.6.

Hipertrofia e hiperplasia.
a) seis fibras micárdicas normales; b) hipertrofia; c) hiperplasia
(Modificado de Eder y Gedik, 1986)

 

Para poder hablar de hipertrofia en sentido estricto o de hiperplasia, tiene que tratarse de una estructura que directa o indirectamente pueda descomponerse en células, es decir, tiene que tratarse a lo menos de un tejido. No puede hablarse de hiperplasia de una célula. En cambio, el concepto de hipertrofia en sentido amplio, al no hacer uso de ningún nivel inferior de referencia, puede emplearse indistintamente para órganos, tejidos o células aisladas. Dicho concepto es el que se emplea en la dimensión macroscópica o, en general, cuando por cualquier razón no ha podido establecerse si hay o no aumento del número de células, como por ejemplo, en la hipertrofia de la túnica media de las arterias.

El concepto de hipertrofia puede extenderse al nivel subcelular; así por ejemplo, puede hablarse de hipertrofia del retículo endoplásmico cuando hay aumento de masa de la estructura correspondiente. Si dicha estructura está compuesta de unidades (iguales), como las mitocondrias, entonces también son aplicables los conceptos de hipertrofia en sentido estricto o hiperplasia. Este no es el caso del retículo endoplásmico.