Desde el punto de vista patogenético pueden distinguirse dos grandes grupos de hiperplasia: las secundarias a una hipertrofia, en sentido estricto, y las primarias.

Las hiperplasias secundarias mencionadas se explican por un desequilibrio trófico producido en la célula cuando la razón entre volumen y superficie pasa un valor crítico. En efecto, a medida que aumenta el radio de una célula, el volumen crece proporcionalmente a la tercera potencia, mientras la superficie lo hace proporcionalmente a la segunda potencia del radio. Así, aunque aumente la superficie capilar alrededor de una célula hipertrófica, se puede llegar a un volumen de masa protoplasmática demasiado grande en relación con dicha superficie, de la que depende el trofismo celular. En estas condiciones, las células hipertróficas, aun las fibras del miocardio, se dividen, es decir, se produce una hiperplasia secundaria a la hipertrofia en sentido estricto.

Las hiperplasias primarias generalmente se deben a factores endocrinos, como la del endometrio, próstata y glándula tiroides. A veces se producen después una hipertrofia en sentido estricto.