5) Metástasis
Las células de las neoplasias malignas tienen la capacidad de
dar origen a metástasis. Metástasis es la transferencia
de una enfermedad o proceso patológico desde un órgano o
sector a otro no directamente conectado con el primero. Metástasis
tumoral es la extensión discontinua de un tumor a territorio más
o menos alejado de la neoplasia primaria, formándose un tumor secundario
cuyas células parenquimatosas son semejantes a las del tumor de
origen y no a las del órgano en que asienta la metástasis.
Las fases en la producción de una metástasis son las
siguientes
1) desprendimiento (separación celular)
2) invasión
3) penetración vascular
4) transporte intravascular
5) embolización con muerte celular
6) embolización con crecimiento (colonización)
Según el medio de transporte de las células tumorales se
reconocen tres tipos principales de metástasis: linfógenas
(vía linfática), hematógenas (vía sanguínea)
y transcelómicas (a través del líquido de una cavidad
serosa o del líquido cefalorraquídeo).
Metástasis linfógenas
En general son las más frecuentes. Las células tumorales
penetran en un pequeño vaso linfático, que carece de membrana
basal, y son transportadas por la linfa hasta el ganglio linfático
regional; allí pueden proliferar e invadir el ganglio constituyendo
una metástasis ganglionar linfática. Desde ese ganglio
puede seguir el proceso a otros ganglios más distantes. Las metástasis
ganglionares se producen habitualmente en el sentido de la corriente
linfática, por lo cual aparecen en general ordenadamente, primero
en los ganglios que drenan el territorio del tumor primario y así
sucesivamente, alejándose. Ejemplo: Si el tumor primario está
en el cuadrante superior externo de la mama las primeras metástasis
linfógenas deben buscarse en los ganglios de la axila; si el
tumor primario está en el pulmón, las metástasis
en los ganglios peribronquiales y luego hiliares.
Se estima que la mayoría de las células o grupos de células
tumorales que llegan al ganglio son destruidos y no llegan a formar
metástasis.
Metástasis hematógenas
El tumor invade hasta penetrar en la pared de un vaso pequeño
(vénula). Las células o grupos de ellas pasan a constituir
un émbolo tumoral, que es transportado para enclavarse finalmente
en un vaso de menor calibre. Allí las células proliferan
hacia afuera de dicho vaso y pasan a constituir la metástasis.
Nótese que no son equivalentes los conceptos «émbolo
tumoral» y «metástasis hematógena»: el
primero implica circulación y enclavamiento en un vaso pequeño;
la segunda, además, proliferación e invasión del
tejido. Una pequeña minoría de los émbolos tumorales
dan origen a metástasis. En estudios experimentales, el 99,9%
de las células tumorales circulantes son destruidas; además,
las células que dan origen a metástasis pertenecen a subpoblaciones
especiales del tumor que han adquirido dicha propiedad.
Según el sitio del tumor primario, las vías de metástasis
sanguíneas y los órganos donde se establecen las metástasis
se reconocen diferentes patrones de distribución de metástasis:
Modelo pulmonar.
El tumor primario está situado en el pulmón, invade
vénulas afluentes de las venas pulmonares, el émbolo
llegará al corazón izquierdo y de allí por vía
arterial puede llegar a cualquier órgano del cuerpo.
Modelo Cava.
El tumor primario está ubicado en un órgano tributario
del sistema cava, como la glándula tiroides o el testículo.
Debe esperarse que las metástasis «hijas» se produzcan
en el pulmón. Desde allí pueden producirse metástasis
«nietas» de acuerdo con el modelo pulmonar.
Modelo Porta.
Cuando el tumor primario está en un órgano dependiente
del sistema porta, como el colon ascendente o el páncreas,
las metástasis «hijas» se producen en el hígado;
de allí según el modelo cava se producen metástasis
«nietas» en el pulmón, desde donde pueden producirse
metástasis «bisnietas» en cualquier órgano.
Modelo Venas Vertebrales.
El sistema de la venas vertebrales, que posee un plexo intrarraquídeo
y otro extrarraquídeo, tiene la particularidad de presentar
anastómosis ascendentes entre los distintos segmentos de la
columna vertebral, las que en último término llegan
a desembocar en los senos venosos de la duramadre. Al mismo tiempo,
este sistema, tributario de la vena ácigos, posee anastómosis
con el sistema venoso dependiente de las venas cavas: normalmente
la dirección del flujo sanguíneo es desde las venas
vertebrales hacia la vena cava. Sin embargo, cuando hay aumento de
la presión intratorácica o intraabdominal, por ejemplo
en un acceso de tos o en presencia de ascitis, el flujo se invierte
hacia las venas vertebrales. Esto explica que en algunos pacientes
con cáncer se encuentren metástasis en los huesos de
la pelvis, en las vértebras e incluso en el cerebro, sin que
haya metástasis pulmonares. Esto ocurre con alguna frecuencia,
por ejemplo, en los cánceres de mama.
Metástasis transcelómicas
Generalmente se producen a partir de un cáncer primario de un
órgano vecino a una serosa (ejemplos: pulmón a pleura
y pericardio, estómago o vesícula biliar a peritoneo).
A veces las metástasis peritoneales son la primera manifestación
clínica del tumor (por ejemplo en algunos cánceres primarios
del ovario). La siembra de múltiples metástasis en el
peritoneo recibe generalmente el nombre de carcinomatosis peritoneal.
La siguiente lista muestra, en orden de frecuencia, la distribución
de las metástasis de un conjunto de cánceres de distintos
orígenes:
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METASTASIS
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VIA PRINCIPAL
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1. Ganglios linfáticos regionales
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linfógena
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2. Hígado
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hematógena
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3. Pulmón
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hematógena
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4. Peritoneo
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transcelómica
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5. Ganglios linfáticos distantes
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linfógena
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6. Hueso
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hematógena
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7. Suprarrenales
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hematógena
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8. Pleura
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transcelómica
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9. Cerebro
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hematógena
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Como se aprecia en esta lista, la explicación de los «tipos
o modelos» de metástasis hematógenas ofrece un sistema
lógico para predecir donde se producirá más probablemente
una metástasis de acuerdo con principios hemodinámicos
elementales. El hígado es el órgano más frecuentemente
comprometido por metástasis en nuestro medio, debido a la frecuencia
de cáncer de órganos dependientes del sistema porta, en
particular el cáncer gástrico. Llama la atención
la escasa frecuencia de metástasis hematógenas en órganos
muy vascularizados como el bazo y el riñón, o muy extensamente
distribuidos como la piel y los músculos esqueléticos.
Esto revela que en la producción de metástasis no sólo
rigen las leyes de la distribución sanguínea, sino que
existen condiciones locales que favorecen o inhiben el desarrollo de
metástasis. Esta mayor receptividad depende de algunas propiedades
de la superficie de las células neoplásicas como la presencia
de moléculas de adhesión.
Otras vías de metástasis
Es posible la diseminación de tumores por vía combinada
linfo-hematógena, ya sea por invasión de vasos sanguíneos
desde un ganglio linfático o siguiendo las vías naturales
de drenaje de conductos linfáticos en las venas del cuello.
Las metástasis por implante o inoculación se observan
en cicatrices de enfermos operados por un cáncer visceral. Se
supone que las células tumorales han sido implantadas por la
aguja del cirujano al cerrar la piel. Esta vía de metástasis
es poco frecuente en la actualidad debido al cuidado que tienen los
cirujanos. Sin embargo, existen casos excepcionales de inoculacón
en la piel de cirujano por heridas o incisiones accidentales durante
el acto operatorio. Posiblemente la mayoría de las recidivas
tumorales en cicatriz operatoria se deben a la extirpación incompleta
del tumor, en que la reaparición se desarrolla a partir de una
permeación linfática o de tumor residual.
La metástasis por vía canalicular se observa con cierta
frecuencia en pacientes con un cáncer de intestino grueso, del
estómago o de la vía urinaria, en los que se produce otro
carcinoma en el mismo órgano. Antiguamente se suponía
que se trataba de metástasis a partir de células desprendidas
del tumor primario y transportadas por el lumen del órgano hasta
dar una metástasis. Hoy se ha comprobado que lo más frecuente
es que el segundo tumor corresponda a una extensión del primero
por invasión de la capas subyacentes a la mucosa, o por permeación
linfática; igual de frecuente en dichos órganos es la
aparición de un segundo tumor primario; de hecho, los pacientes
con antecedente de cáncer de los órganos mencionados constituyen
un grupo de alto riesgo para el desarrollo de otro tumor primario en
otro sector de la misma mucosa (neoplasia metacrónica).
En algunos pacientes es posible que no se siga la lógica de
las metástasis; por ejemplo que existan metástasis en
diversos órganos sin que se encuentren metástasis pulmonares
(metástasis «en salto»). Sin embargo, esto debe considerarse
excepcional y el médico debe agotar los medios para encontrar
metástasis según la secuencia habitual.
Grado de malignidad de las neoplasias
Entre los factores que determinan el grado de malignidad de una neoplasia
y por lo tanto el pronóstico se mencionan los siguientes:
1)Tipo histológico del tumor. Ejemplo: el carcinoma
basocelular es menos maligno que el melanoma.
2)Etapa clínica, que corresponde a la extensión
de la neoplasia, ya sea limitada al órgano comrometido o si
se ha diseminado y cuál es la extensión de esta diseminación.
3)Grado de anaplasia del tumor.
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