Pueden ser de epitelio plano estratificado, epitelio cilíndrico
y glandular, epitelio de transición y de células endocrinas.
a. De epitelio plano estratificado
Entre los benignos se cuentan el papiloma espinocelular y el papiloma
basocelular. Los malignos son el carcinoma espinocelular y el carcinoma
basocelular.
El papiloma espinocelular o papiloma córneo (figura 5.10) se
observa en la piel, menos frecuentemente en mucosa bucal, cuello uterino,
laringe, esófago.
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Figura 5.10.
Esquema de un papiloma escamoso de la piel. Tumor solevantado
(exofítico). El parénquima tumoral consta de epitelio
escamoso (en negro) más grueso que la epidermis adycente.
El estroma (dermis) forma ejes con papilas elongadas (papilomatosis).
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El parénquima está constituido por epitelio pavimentoso
con mayor desarrollo del estrato espinoso y del estrato córneo.
La proliferación tumoral del epitelio de revestimiento hace que
éste forme pliegues y repliegues solevantados a manera de picachos
de una cordillera, cuya superficie es el epitelio tumoral y cuyo espesor
está formado por el estroma subepitelial. Estos «picachos»
son una caricatura exagerada de las papilas dérmicas: de ahí
el nombre de papilomas. Estos papilomas corresponden a formas de numerosas
lesiones que corresponden a infección viral (verruga vulgar,
condiloma acuminado), neoplasia intraepitelial de diversos grados (queratosis
actínica) y hamartomas (nevo epidérmico).
El papiloma basocelular se observa sólo en la piel y se le conoce
como «queratosis seborreica». El parénquima está
constituido por queratinocitos basaloides similares a las células
del estrato basal de la epidermis. Las papilas resultantes son más
anchas y romas.
El carcinoma espinocelular se observa en piel, mucosas revestidas por
epitelio plano estratificado y mucosa bronquial con metaplasia escamosa.
El parénquima está formado por brotes sólidos de
tejido epitelial en forma de islotes inmersos en el estroma o como bandas
anastomosadas. El parénquima presenta elementos de diferenciación
como células poligonales, puentes intercelulares y queratinización.
La queratinización o diferenciación córnea puede
encontrarse en la superficie del tumor, a manera de un estrato córneo
grueso más o menos exagerado; también puede encontrarse
queratinización en el espesor de los brotes tumorales, en forma
de células queratinizadas aisladas (disqueratocitos) o de «perlas
córneas»: éstas son conjuntos esféricos de
varias capas concéntricas de células queratinizadas aplanadas
con núcleos visibles.
El carcinoma basocelular se observa sólo en la piel. El parénquima
está formado por brotes de tejido epitelial constituido por células
pequeñas con escaso citoplasma, similares a las del estrato basal
de la epidermis (células basaloides). El carcinoma basocelular
tiene crecimiento invasor, pero no da metástasis.
b. De epitelios cilíndricos y glandulares
Entre los benignos se cuentan el adenoma tubular, el adenoma papilar,
el adenoma folicular y el adenoma trabecular.
De los malignos los más importantes son el adenocarcinoma tubular,
el adenocarcinoma papilar, el adenocarcinoma de células en anillo
de sello, el carcinoma folicular y el carcinoma trabecular.
Clásicamente se ha hablado de adenocarcinoma para designar solamente
a los carcinomas con formación de estructuras neoplásicas
tubulares. Aunque este criterio persiste en la terminología médica
habitual, el concepto de adenocarcinoma tiende a ser más amplio,
incluyendo tumores como el carcinoma de células en anillo de
sello, debido a caracteres secretorios identificables en la célula
neoplásica aislada.
Los tumores tubulares son aquellos en los que las células epiteliales
neoplásicas se disponen de un lumen, formando estructuras cilíndricas
huecas más o menos irregulares y ramificadas, remedando conductos
o glándulas. Las estructuras tubulares neoplásicas están
rodeadas por el estroma. Ejemplos: adenoma tubular de colon o de glándula
salival (figura 5.11), adenocarcinoma tubular del estómago o
de la mama.
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Figura 5.11.
Aspecto microscópico de un tumor epitelial benigno tubular
(adenoma tubular). El parénquima formado por células
cilíndricas conforman túbulos, los que aparecen
en cortes transversales y oblicuos.
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En los tumores papilares las células epiteliales neoplásicas
se disponen alrededor de finos ejes de estroma conectivo remedando vellosidades
cuando son simples y remedando las ramas de un árbol cuando son
ramificadas. Ejemplos: adenoma papilar (o velloso) del colon, carcinoma
papilar de la glándula tiroides (figura 5.12).
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Figura 5.12.
Aspecto microscópico de un adenocarcinoma papilar. Las
células epiteliales cilíndricas están dispuestas
alrededor de ejes conjuntivos vascularizados (papilas), algunos
ramificados.
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Los tumores foliculares se caracterizan por células epiteliales
tiroideas neoplásicas que forman esferas que contienen coloide:
adenoma folicular (figura 5.13) y carcinoma folicular de la glándula
tiroides.
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Figura 5.13.
Aspecto microscópico de un adenoma folicular tiroideo.
Las células cilíndricas forman folículos
que contienen coloide (en negro).
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Los tumores trabeculares tienen los elementos neoplásicos que
se disponen en cordones o láminas de dos o más células
de espesor, delimitados por sinusoides. Ejemplos: adenoma trabecular
de la suprarrenal, carcinoma trabecular del hígado.
El adenocarcinoma de células en anillo de sello tiene células
neoplásicas mucosecretoras distendidas por mucina, con el núcleo
rechazado hacia la periferia, tienden a infiltrar en forma aislada el
estroma (figura 5.14). Ejemplo: adenocarcinoma de células en
anillo de sello del estómago.
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Figura 5.14.
Aspecto microscópico de adenocarcinoma de células
en anillo de sello. Células neoplásicas aisladas,
redondeadas y citoplasma distendido por mucina; núcleo
desplazado hacia la periferia.
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Las células neoplásicas de los adenomas y de los adenocarcinomas
tienen caracteres de diferenciación, morfológicos y funcionales,
similares a los del correspondiente tejido normal. Por eso es posible
encontrar secreción de mucina en adenocarcinomas de colon y producción
de bilis en carcinomas trabeculares del hígado. Los adenomas
de las glándulas endocrinas pueden producir grandes cantidades
de hormona que llevan a una hiperfunción. Ejemplos: hiperparatiroidismo
por adenoma de paratiroides, hipoglicemia por adenoma de células
b de islotes de Langerhans.
Macroscópicamente, los adenomas en el espesor de glándulas
son redondeados, bien delimitados. Los de mucosas se presentan en forma
de "pólipo" (figura 5.15). Pólipo es un término
descriptivo que se refiere a una formación redondeada solevantada
circunscrita en una mucosa; puede tener una base ancha (pólipo
sésil) o estar provisto de un delgado tallo (pólipo pediculado).
Un pólipo puede corresponder a una malformación, a un
proceso inflamatorio, a una hiperplasia focal o a una neoplasia.
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Figura 5.15.
Representación esquemática de adenomas del intestino
grueso. A la izquierda, adenoma tubular con forma macroscópica
de pólipo sésil. Centro: adenoma tubular con forma
de pólipo pediculado. Izquierda: Adenoma papilar con forma
de pólipo sésil velloso.
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c. De epitelio de transición
La forma benigna se denomina papiloma de células de transición
y la maligna carcinoma de células de transición.
Estos tumores son propios de las mucosas revestidas por urotelio. El
parénquima consiste en un epitelio de varias capas, similar al
de transición, con células «paraguas» en la
capa superior. En los papilomas y en los carcinomas mejor diferenciados
de este grupo las células neoplásicas se disponen alrededor
de finos ejes de estroma conjuntivo, lo que les confiere un aspecto
velloso como un crisantemo.
d. De células endocrinas aisladas
En general son malignos. Los de bajo grado de malignidad se denominan
carcinoides y los de mayor grado de malignidad carcinomas neuroendocrinos.
Las células endocrinas aisladas forman parte del sistema neuroendocrino
difuso. Están ubicadas en diversos órganos como tiroides,
páncreas, estómago, intestino y bronquios. La mayoría
de ellas se encuentran en ubicación intraepitelial en órganos
que derivan embriológicamente del tubo digestivo primitivo. Secretan
principalmente polipéptidos vasoactivos y además catecolaminas.
Los carcinoides son tumores malignos de crecimiento lento. Están
formados por células cuboideas que se disponen en túbulos
o en cordones o en masas sólidas. En el citoplasma se reconocen
gránulos neurosecretorios identificables con sales de plata o
con microscopía electrónica (gránulos de núcleo
denso; "dense core"). Ejemplo: carcinoide del apéndice cecal,
del ileon, del bronquio. Los carcinoides pueden producir grandes cantidades
de aminas o polipéptidos. Ejemplo: serotonina.
Los carcinomas neuroendocrinos están formados por células
pequeñas, que en el examen de rutina con microscopía óptica
aparecen indiferenciadas, dispuestas en brotes sólidos y se les
llama también carcinomas anaplásticos de células
pequeñas. Pueden tener gránulos neurosecretorios en el
citoplasma y también producir sustancias con acción hormonal.
Ejemplo: síndrome de Cushing por un carcinoma neuroendocrino
bronquial.
Caracteres Generales de los Carcinomas
Los carcinomas son los tumores epiteliales malignos. Son los tumores
malignos más frecuentes y constituyen alrededor del 80% de todos
los cánceres. Se presentan en general en pacientes mayores de
45 años, la mayoría en la séptima década
de la vida.
En general se diseminan primero por invasión local, luego por
metástasis linfógenas y después por metástasis
hematógenas. Macroscópicamente son de consistencia firme,
color blanco amarillento o grisáceo, superficie de corte granulosa
y opaca; los gránulos corresponden al parénquima neoplásico.
Los carcinomas de la piel y de las superficies mucosas se presentan
en tres formas macroscópicas principales (figura 5.16): solevantados,
poliposos o exofíticos, ulcerados y endofíticos o de forma
macroscópica «infiltrativa».
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Figura 5.16.
Esquema de las formas macroscópicas de carcinomas originados
en mucosas.
a) carcinoma poliposo; b) carcinoma poliposo velloso; c) carcinoma
ulcerado;
d) carcinoma endofítico infiltrativo.
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Se ha demostrado estadísticamente que en carcinomas del mismo
sitio, tipo histológico y etapa de diseminación, el pronóstico
está relacionado con el grado de anaplasia del tumor primario.
Por tal razón Broders clasificó los carcinomas espinocelulares,
tubulares y de células de transición, respectivamente,
en 4 grados, según la proporción de células anaplásicas
que tuviera cada uno.
Grados de Broders.
Grado I : no más de 25% de las células son inmaduras
Grado II : 25 a 50% de las células son inmaduras
Grado III : 50 a 75% de las células son inmaduras
Grado IV : más del 75% de las células son inmaduras
Como la identificación y conteo de cada célula inmadura
es un proceso poco práctico, actualmente se tiende a graduar
los carcinomas de cada tipo en tres grupos: bien diferenciado, medianamente
diferenciado o poco diferenciado, atendiendo más bien a los caracteres
de diferenciación como presencia de puentes intercelulares y
de queratina; grado en que los túbulos, folículos o trabéculas
se asemejan a los del órgano normal (figuras 5.17 y 5.18).
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Figura 5.17.
Aspecto histológico de un adenocarcinoma tubular bien
diferenciado.
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Figura 5.18.
Aspecto histológico de un adenocarcinoma tubular poco
diferenciado. Nótese los bordes sólidos y escasos
túbulos.
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Hay carcinomas que no muestran ningún carácter de diferenciación
que permita clasificarlos como espinocelulares, adenocarcinomas, carcinomas
de células de transición, etc. Se les denomina carcinomas
indiferenciados o anaplásticos (figura 5.19). Estos carcinomas
son más inmaduros que un carcinoma grado IV de Broders porque
éste tiene aún algunas células que permiten clasificarlo
como espinocelular, adenocarcinoma, etcétera.
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Figura 5.19.
Aspecto histológico de carcinoma indiferenciado.
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