En el hombre alrededor del 10% de las malformaciones se debe a factores
puramente genéticos (mutaciones o aberraciones cromosómicas);
no más del 5% a factores peristáticos solamente (factores
ambientales o externos), y alrededor del 85%, a factores etiológicos
multifactoriales. En general, las malformaciones causadas por factores
externos se hallan dentro del espectro de anomalías que se producen
espontáneamente en una determinada especie animal. Los factores
genéticos y peristáticos producen, en general, malformaciones
múltiples; las malformaciones aisladas tienen causas multifactoriales.
Mutaciones
Las mutaciones son, en sentido estricto, defectos genéticos
puntuales, es decir, alteraciones moleculares del material genético.
La unidad más pequeña de una mutación, el mutón,
es un nucleótido. Las mutaciones tienen por consecuencia alteraciones
de enzimas y otras proteínas y pueden carecer de manifestaciones
patológicas (mutaciones mudas, por ejemplo en caso de alteración
de la parte no catalítica de una enzima). Cuando no son mudas
de regla tienen efectos múltiples. Las mutaciones de genes dominantes
tienen en su mayoría una frecuencia en la población de
1/1000 a 1/10000 y se manifiestan en malformaciones múltiples
(síndromes malformativos). Las mutaciones de genes recesivos
tienen una frecuencia de 1 por 100 a 1 por 1000, por lo tanto el estado
homozigótico tiene una frecuencia de 1 por 10000 a 1 por 1000000;
se manifiestan en trastornos metabólicos. Las tesaurismosis pertenece
a estas enfermedades genéticas recesivas.
Aberraciones cromosómicas
Las aberraciones cromosómicas, sean cuantitativas o cualitativas,
se manifiestan en síndromes malformativos.
La triploidía y tetraploidía son letales en el hombre,
se encuentran en alrededor del 5% de los abortos espontáneos
con anomalías cromosómicas. La monosomía autosómica
también es letal. La única monosomía compatible
con la vida en el hombre es la del cromosoma X: síndrome de Turner,
mujeres con cariotipo 45, X0. Las aneuploidías más frecuentes
en el hombre son la trisomía 21 (síndrome de Down o mongolismo),
trisomía 18 (síndrome de Edwards), trisomía 13
(síndrome de Patau), monosomía X (síndrome de Turner)
y la trisomía gonosómica del síndrome de Klinefelter:
hombres con cariotipo 47, XXY. Las principales características
del síndrome de Down son: frecuencia de alrededor de 1/1000 partos,
mortalidad de cerca de 50% hasta los diez años de edad, debilidad
mental, hipotonía, braquicefalia, epicanto (tercer párpado),
disposición mongoloide de las hendiduras palpebrales, raíz
nasal en silla de montar, macroglosia, surco palmar simioide, anomalías
esqueléticas y cardíacas.
Las trisomías y monosomías se explican por falta de disyunción
cromosómica (figura 5.33), que en general es más frecuente
en la primera división meiótica de la oogénesis:
55% de los casos; cerca del 20% en la segunda división meiótica
y alrededor del 25% en la espermatogénesis (casi por igual en
una y otra división). La falta de disyunción en la oogénesis
está condicionada por la edad de la madre.
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| Figura 5.33.
Representación esquemática de la no disyunción.
A la izquierda, la no disyunción se produce en la primera
división meióica; a la derecha, en la segunda.
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Las anomalías cualitativas más importantes son las translocaciones
y las deleciones. La translocación es la fusión de un
cromosoma de un par con otro de otro par después de la pérdida
de un segmento de esos cromosomas. La translocación más
frecuente es la de Robertson: translocación de un cromosoma 21
en un cromosoma 15 con fenotipo normal. Estos individuos son portadores
de la translocación y sus gametos pueden ser, según observación
empírica, de cuatro tipos: normales, anormal con el doble cromosoma
y un cromosoma 21, anormal con sólo el doble cromosoma y, por
último, anormal con sólo el cromosoma 15 (las otras dos
combinaciones posibles son raras). De la fecundación de estos
gametos por uno normal resultan, respectivamente los cariotipos siguientes:
normal, trisomía 21 con translocación, portador de translocación
y, por último, monosomía 21 (figura 5.34). Como este último
no es viable, la frecuencia de cada uno de los otros tres entre los
descendientes de un portador, es de 33%. En la práctica sin embargo,
la frecuencia observada es de 50% de individuos normales, 40% de portadores
y 10% de trisomía con translocación. Este último
porcentaje representa por lo tanto el riesgo de tener un hijo mongólico
si un padre es portador de translocación, riesgo que es mucho
mayor que aquel en caso de padres de cariotipo normal. El mongolismo
por translocación no depende de la edad materna.
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| Figura 5.34.
Esquema del Mongolismo por Translocación.
Arriba: pares 21 (negro) y 15 de una célula germinal con
translocación; en la segunda fila, sus posibles gametos;
en la tercera fila, fecundación con gameto normal; abajo,
los correspondientes zigotos.
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Las deleciones se designan indicando primero el número del par
cromosómico seguido del signo '-' pospuesto a la letra 'p' o
'q' según se trate del brazo corto o largo, respectivamente.
Las más frecuentes son la 5p- (síndrome del «grito
del gato») y la 4p-Las deleciones causan un trastorno del desarrollo
tan grande que rara vez hay descendencia.
Por mosaicismo se entiende la existencia de varios cariotipos en un
mismo individuo. El mosaicismo se explica por falta de disyunción
durante la mitosis en algunos blastómeros, de manera que se reproducen
líneas celulares con cariotipos diferentes.
Factores peristáticos
La acción teratogenética de factores peristáticos
es difícil de demostrar en el hombre, y por eso también
es difícil excluir de antemano la posibilidad de tal acción
al administrar un medicamento durante el embarazo. En este sentido es
preciso actuar muy cuidadosamente.
Algunos teratógenos claramente demostrados en el hombre producen
malformaciones múltiples en formas de síndromes malformativos.
Estos son el virus de la rubéola, la talidomida y el alcoholismo.
La tríada característica del síndrome rubéolico
es catarata, sordera (por lesión del órgano de Corti)
y persistencia del conducto de Botal; sin embargo, tanto la frecuencia
como el tipo de malformación varían según el momento
de acción del virus durante el embarazo: 50% de casos con malformación
en la infección en el primer mes lunar; 20% en la infección
durante el segundo mes, y 5-10% en la infección durante el tercero.
En el síndrome de la talidomida se producen malformaciones de
las extremidades, de los ojos, del sistema nervioso, corazón,
aparato digestivo y urogenital. El síndrome alcohólico
fetal está dado por microcefalia, malformaciones faciales, esqueléticas
y cardíacas, displasias tisulares, retardo del crecimiento y
debilidad mental.
Otros teratógenos demostrados son ciertos virus, radiaciones
ionizantes, diversas drogas: anticonvulsivantes, anticoagulantes, antitumorales
(metrotrexato, busulfán), algunos antibióticos y hormonas,
anfetaminas, preparados con litio. Mayor frecuencia de malformación
se observa en madres diabéticas y pacientes con fenilquetonuria.
La edad de la madre juega un papel importante favoreciendo la falta
de disyunción del par 21 en la oogénesis: mientras la
frecuencia de niños mongólicos en madres menores de 30
años es del orden de 1 por mil, ella sube a cerca de 1 por 100
en madres mayores de 40 años.
Etiología multifactorial
Ella se concibe como la interacción de factores peristáticos
con una unidad poligénica. Por unidad poligénica se entiende
un grupo de genes cuya acción total se explica por efecto aditivo
de cada gen sobre el mismo carácter. Así por ejemplo,
suponiendo dos alelos, a con efecto de crecimiento de 1 cm., y b con
efecto de 2 cm., ambos de igual frecuencia, y suponiendo además
3 loci, la frecuencia de las posibles combinaciones (clases de crecimiento
en este caso) están dadas por los coeficientes de la expansión
de un binomio elevado a la sexta potencia (1, 6, 15, 20, 15, 6, 1) y
las clases están representadas por el número de veces
que cada uno de los alelos aparece en una combinación posible.
Por ejemplo, en una de las combinaciones con frecuencia 15, aparecen
4 alelos a y 2 b; su efecto será 8 cm. (en 15 casos), etcétera.
Así resultan las siguientes frecuencias y sus respectivas clases:
1 x 6 cm, 6 x 7 cm, 15 x 8 cm, 20 x 9 cm, 15 x 10 cm, 6 x 11 cm y 1
x 12 cm. En general, para dos alelos de igual frecuencia y n loci, la
distribución de frecuencia de las clases está dada por
la expansión de ( a + b) con exponente 2n. Si se toma en consideración
la influencia de factores ambientales y la posibilidad de más
alelos se tiene una variación casi continua del carácter
con una distribución similar a la dada por una distribución
normal.
Dentro de un proceso continuo, como por ejemplo el del cierre del paladar,
los embriones, en un momento dado del desarrollo, están distribuidos
según una curva casi normal respecto a la distancia a que se
hallen las láminas palatinas entre sí. La probabilidad
de que aparezca una palatosquisis será mayor en los embriones
en que esa distancia es mayor. Este grupo muestra así una predisposición
genética.
Las anomalías que tienen causas multifactoriales se comportan
de la siguiente manera:
1) El riesgo de que en una generación, por ejemplo
entre hermanos, la anomalía vuelva aparecer en otro hermano,
es decir, es riesgo de recurrencia, es tanto mayor cuanto mayor sea
el número de hermanos afectados. Esto es, se produce una concentración
familiar, un comportamiento que no tiene las anomalías dominantes
o recesivas puras.
2) También existe una correlación positiva entre
grado e intensidad de la anomalía, por ejemplo en uno de los
padres, y números de hijos afectados.
3) Cuanto más lejano el grado de parentesco tanto menor
la probabilidad de recurrencia. El coeficiente de correlación
disminuye en proporción geométrica desde parientes de
primer grado a parientes de tercer grado: 0,5; 0,25 y 0,125 respectivamente.
4) La probabilidad de una recurrencia de la anomalía
en los hijos es mayor cuando el padre afectado es del sexo en que
la anomalía es más rara. Ello se explica porque en este
caso el padre portador de la anomalía pertenece al grupo de
individuos que dista más del grupo medio debido a un mayor
número de alelos predisponentes, lo que hace que tenga la anomalía
a pesar de ser del sexo que tiene factores protectores.
5) Entre parientes de primer grado de un individuo afectado,
por ejemplo entre los hijos de un padre con la anomalía, la
frecuencia de la anomalía corresponde a la raíz cuadrada
de la frecuencia de la anomalía en la población. Así
por ejemplo, para una frecuencia en la población de 1/100,
la frecuencia entre los hermanos será de 1/10.
6) Las anomalías con causas multifactoriales tienen
frecuencias mucho mayores en la población que las puramente
genéticas, en general entre 1 y 10%.
7) Según la etiología multifactorial la probabilidad
de recurrencia de una anomalía en un mellizo, si el otro está
afectado, es de 25 a 50% para monozigóticos y de 1 a 5% (como
entre hermanos) para dizigóticos. En el caso de herencia mendeliana
los valores son de 100% para monozigóticos (independientemente
de si la mutación es dominante o recesiva) y de 50% para dizigóticos
y mutación dominante (en uno de los padres) y de 25% para dizigóticos
y mutación recesiva (en ambos padres).