Datos Generales
1. Los tumores primarios del sistema nervioso central se encuentran
en alrededor del 1% de las autopsias de hospitales generales, sin considerar
las metástasis, que del total de los tumores del sistema nervioso
central representan alrededor del 30%.
2. Los tumores neuroepiteliales, salvo casos muy excepcionales, no
dan metástasis fuera del sistema nervioso central. Para explicar
este hecho se han aducido, entre otras razones, la ausencia de vasos
linfáticos en el sistema nervioso central y entre éste
y los demás órganos, y la rareza de invasión vascular
sanguínea por parte de un tumor neuroepitelial.
3. Ciertos tumores neuroepiteliales pueden dar metástasis intraorgánicas
a través del líquido cefalo-rraquídeo. Ellos son:
el meduloblastoma, el ependimoma, el oligodendroglioma y el glioblastoma
multiforme.
4. La casi totalidad de los tumores neuroepiteliales son infiltrantes.
5. Los tumores neuroepiteliales, tomados en conjunto, predominan en
el sexo masculino en razón de cerca de 2:1.
6. En general, el grado de malignidad histológica de los tumores
neuroepiteliales se estima en función de cinco variables: heterotipía
celular, mitosis, celularidad, necrosis y proliferación vascular.
Se distinguen cuatro grados, a los que se ha intentado asociar una determinada
significación pronóstica cualquiera que sea el tipo de
tumor neuroepitelial de que se trate. La significación pronóstica
se expresa en tiempo de sobrevida desde el momento de hacer el diagnóstico
en casos con eventual resección quirúrgica, pero sin radioterapia
ni quimioterapia.
Grado I: sobrevida de 5 años o más; eventual
curación.
Grado II: sobrevida de 3 a 5 años.
Grado III: sobrevida de 1 a 3 años.
Grado IV: sobrevida de menos de 1 año.
Grupos Principales
1. Tumores neuroepiteliales. Ejemplo: astrocitoma.
2. Tumores mesodérmicos. Ejemplo: meningioma.
3. Tumores epiteliales. Ejemplo: craneofaringioma.
4. Tumores de células germinales. Ejemplo: germinoma.
Grupos de Tumores Neuroepiteliales
1. Indiferenciados. Ejemplo: meduloblastoma.
2. Gliomas. Ejemplos: ependimoma, astrocitoma, oligodendroglioma,
glioblastoma multiforme.
3. Tumores de células ganglionares. Ejemplo: gangliocitoma.
Se tratarán brevemente los ejemplos mencionados en los grupos
principales y en los tumores neuroepiteliales en particular, salvo el
germinoma y el gangliocitoma, que son raros. Previamente se describirán
las arquitecturas microscópicas más importantes para el
diagnóstico histológico.
Microarquitecturas Principales del Tejido Tumoral
(Fig. 9-22)
1. Pseudorroseta: capa de células dispuestas radialmente
alrededor de un punto virtual.
2. Roseta: capa de células dispuestas radialmente alrededor
de un lumen.
3. Corona radiada: capa de células dispuestas radialmente
alrededor de un vaso sanguíneo.
4. Túbulos: formaciones tubulares simples o ramificadas
de tipo epitelial.
5. Asas, ovillos y bandas vasculares: formados por proliferación
de pequeños vasos.
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Figura 9.22
A: roseta, B: túbulo, C: proliferación
vascular en forma de asas, D: pseudoroseta, E: corona
radiada perivascular, F: foco necrótico (n)
delimitado por empalizada celular (e) y barrera vascular
(b) (según Zülch KJ (1958) Geschwülste und
Parasiten des Nervensystem. En: Kaufmann E, Staemmler M (Hrsg) Lehrbuch
der speziellen pathologischen Anatomie, Bd III/1. W de Gruyter,
Berlin. Modificado) |
Meduloblastoma
Frecuencia relativa: alrededor del 5% de los tumores primarios.
Edad: es el tumor primario más frecuente en la primera
década y constituye cerca del 20% de los tumores primarios en las
dos primeras décadas de la vida.
Sexo: predomina en hombres en razón de 3:1.
Localización: tumor cerebeloso, por tanto siempre infratentorial,
la mayor parte de las veces es de la línea media, originado en
el vermis inferior.
Macroscopía: tumor infiltrante, de aspecto encefaloideo,
que invade el cuarto ventrículo.
Microscopía: tumor altamente celular, hecho de células
pequeñas, de escaso citoplasma y núcleo hipercromático,
generalmente con abundantes mitosis. Microarquitectura: pseudorroseta
(Fig. 9-23).
Grado: IV.
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Figura 9.23
Meduloblastoma. Nótense las múltiples pseudorosetas.
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Ependimoma
Frecuencia relativa: alrededor del 5% de los tumores primarios.
Edad: la mayor parte de los ependimomas intracraneanos ocurre
en la primera década; en cambio, la mayoría de los de la
médula espinal se presenta en adultos.
Sexo: sin predilección por sexo o con leve predominio en
el masculino.
Localización: siempre tienen relación de continuidad
con alguna zona del epéndimo. Por orden de frecuencia asientan
en hemisferios cerebrales, piso del cuarto ventrículo y médula
espinal. Algunos de estos últimos se originan en el filum terminale;
son los ependimomas de la cauda equina.
Macrosocpía: tejido tumoral grisáceo, granuloso,
frecuentemente con transformación quística, a veces con
calcificaciones.
Microscopía: parénquima tumoral hecho de células
de mediano tamaño, núcleos circulares u ovalados, citoplasma
en regular cuantía, eosinófilo pálido. La celularidad
y carga cromatínica de los núcleos es variable. Microarquitecturas:
la más frecuente es la corona radiada (Fig. 9-24), menos frecuentes
son rosetas y túbulos. Los de la cauda equina tienen característicamente
degeneración mixoide, lo que hace que las coronas radiadas aparezcan
como pseudopapilas; se los llama ependimomas mixopapilares.
Grados: I-IV.
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Figura 9.24
Ependimoma, con abundantes coronas radiadas perivasculares. |
Astrocitoma
Frecuencia relativa: alrededor del 20% de los tumores primarios.
Constituye cerca del 40% de los gliomas.
Edad: la mayor frecuencia ocurre en la edad media de la vida,
alrededor de los 40 años.
Sexo: leve predominio en hombres. En los astrocitomas cerebelosos,
leve predominio en mujeres.
Localización: la más frecuente es en hemisferios
cerebrales, especialmente lóbulos frontales o parietales; luego,
en el cerebelo. Pueden ocurrir en el tronco cerebral y médula espinal.
Macroscopía: tejido tumoral por lo común homogéneo,
blanquecino, firme, pero algo pastoso, no bien destacado de la substancia
blanca vecina, mal delimitado, a veces microquístico. Los del cerebelo
con frecuencia presentan cavidades mayores.
Microscopía: un cuadro histológico típico
se da en el astrocitoma fibrilar isomorfo grado II: células tumorales
de estirpe astrocítica, de mediano tamaño, leve a moderadamente
atípicas, sin mitosis, dispuestas en una trama fibrilar fina y
laxa, con una que otra fibra de Rosenthal (Fig. 9-25). Sin embargo, este
cuadro es muy distinto en las diversas variedades existentes de astrocitomas.
En una de ellas, el astrocitoma pilocítico, en general de grado
I, predomina una densa trama de fibrillas gliales con abundantes fibras
de Rosenthal. El típico astrocitoma juvenil del cerebelo pertence
a esta variedad. Otra variedad, en cambio, el astrocitoma gemistocítico,
tiene tendencia a la degeneración maligna.
Grados: I-IV.
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Figura 9.25
Aspecto típico con aumento mediano de un astrocitoma fibrilar
grado II. |
Oligodendroglioma
Frecuencia relativa: alrededor del 5% de los tumores primarios.
Edad: la mayor frecuencia ocurre en la edad media de la vida,
alrededor de los 45 años.
Sexo: leve predominio en hombres.
Localización: la más frecuente es en lóbulos
frontales o regiones frontotemporales.
Macroscopía: masa tumoral blanda, rosado grisácea,
a veces mucoidea y cavitada, con frecuencia con infiltración de
la corteza cerebral en que las circunvoluciones comprometidas toman un
aspecto en guirnalda . Frecuentemente, calcificaciones, que a veces se
descubren radiológicamente.
Microscopía: tejido tumoral recorrido por tractos delgados
de estroma vascular que delimitan parcialmente islotes de tejido a manera
de lobulillos. Células tumorales dispuestas apretadamente, de regular
tamaño, núcleos circulares de moderada a acentuada carga
cromatínica, citoplasma ópticamente vacío. El parénquima
tumoral con aspecto en panal de abeja. (Fig. 9-26). Frecuentes microcalcificaciones
y cuerpos de psammoma.
Grados: II-III.
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Figura 9.26
Aspecto característico de un oligodendroglioma. |
Glioblastoma Multiforme
Frecuencia relativa: alrededor del 25% de los tumores primarios
y cerca del 50% de los gliomas.
Edad: mayor frecuencia en el adulto mayor, en la sexta década
de la vida.
Sexo: predominio en el sexo masculino en razón de 2:1.
Localización: la gran mayoría, en hemisferios cerebrales,
especialmente en lóbulos frontales, pero con frecuencia con compromiso
de más de un lóbulo.
Macroscopía: tejido tumoral infiltrante, de aspecto abigarrado,
con focos hemorrágicos y necróticos. No es rara la infiltración
del hemisferio contralateral a través del cuerpo calloso, lo que
una imagen en mariposa.
Microscopía: tejido tumoral heteromorfo, en que pueden
predominar focos de alta celularidad hechos de células redondas
anaplásticas, focos fusocelulares similares a los de un astrocitoma
y focos de células pleomórficas con células monstruosas
(Fig. 9-27). Estos últimos son los más característicos.
El tejido tumoral, además, muestra constantemente focos necróticos
y gran proliferación vascular en forma de asas, ovillos y bandas
vasculares. Aparentemente hay glioblastomas primarios, que se producen
desde el inicio como tales, y glioblastomas secundarios a la malignización
de astrocitomas.
Grado: IV.
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Figura 9.27
Glioblastoma multiforme. |
Meningioma
Frecuencia relativa: alrededor del 15% de los tumores primarios.
Edad: mayor frecuencia en la edad media de la vida, en la quinta
década.
Sexo: predominio en el sexo femenino en razón de 2:1.
Localización: la gran mayoría de los meningiomas
son intracraneanos, se hallan en relación con la duramadre. Sitios
de predilección son: parasagitales junto al seno sagital, en la
hoz del cerebro, en la tienda del cerebelo, a lo largo del peñasco
y alrededor de la silla turca. No es raro que sean múltiples. Los
intrarraquídeos se localizan preferentemente en el segmento torácico.
Macroscopía: por lo común, nódulos tumorales
bien delimitados, firmes, de superficie de corte gris rosada, frecuentemente
el tejido encefálico vecino muestra signos de compresión.
Algunos meningiomas se extienden en superficie, son los meningiomas en
placa.
Microscopía: el parénquima tumoral está compuesto
de células de tipo meningotelial, que pueden estar dispuestas en
pequeños nidos sólidos (tipo endoteliomatoso), en capas
concéntricas (tipo transicional) (Fig. 9-28), en haces de células
fusiformes (tipo fibromatoso) o las células pueden estar dispersas
en pequeños grupos entre abundantes vasos sanguíneos de
tipo capilar (tipo angiomatoso). Los núcleos celulares muestran
pesudoinclusiones nucleares y con frecuencia algunos son atípicos,
grandes e hipercromáticos. Estas atipías no tienen significación
pronóstica. De regla tienen microcalcificaciones en forma de cuerpos
de psammomas, que suelen ser abundantes en el tipo transicional.
Comportamiento biológico: la gran mayoría de los
meningiomas son benignos, ocasionalmente muestran un comportamiento local
invasor y recurren después de ser resecados; muy rara vez dan metástasis
extracraniales. El comportamiento maligno es más frecuente en el
tipo angiomatoso y se correlaciona histológicamente con un alto
número de mitosis. La infiltración de hueso, que no es rara,
no necesariamente es signo malignidad, pero sí la del encéfalo.
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Figura 9.28
Meningioma. Células de tipo meningotelial dispuestas en nidos
y capas concéntricas. |
Craneofaringioma
Frecuencia relativa: alrededor del 3% de los tumores primarios.
Edad: con mayor frecuencia se presenta en las dos primeras décadas
de la vida.
Sexo: predomina en hombres.
Localización: región selar, hay intraselares y supraselares.
Macroscopía: masa nodular que puede ser sólida o
quística.
Microscopía: el craneofaringioma típico presenta
una microarquitectura similar al adamantinoma, con nidos epiteliales pavimentosos
bien delimitados del estroma (Fig. 9-29). Tanto el parénquima como
el estroma suelen presentar involución quística con acúmulo
de substancia mucoide o queratinización, ésta, a veces,
con calcificación y osificación. La ruptura de los nidos
tumorales queratínicos provoca con frecuencia una reacción
de tipo cuerpo extraño en el tejido vecino. El craneofaringioma
deriva de restos de la bolsa de Rathke.
Comportamiento biológico: benigno.
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Figura 9.29
Craneofaringioma. Líneas curvas oscuras: láminas de
queratina (según Poirier et al. 1990, modificado). |
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