Osificación y estructura normal del hueso
Alteraciones congénitas
Enfermedades metabólicas
Reparación
Inflamaciones
Lesiones pseudotumorales
Tumores
Osificación y Estructura Normal del
Hueso
Hay dos tipos de osificación: la membranosa (o desmal)
y la endocondral. La membranosa se observa en la calota y parte
del maxilar inferior. Consiste en una transformación directa del
tejido fibroso en tejido óseo: así se forma tejido óseo
esponjoso central (díploe) delimitado por tejido óseo denso
en las superficies (tablas). La osificación endocondral, en cambio,
se efectúa sobre un substrato cartilaginoso, mediante remodelaciones
y procesos de calcificación relativamente complejos.
Estructuralmente, el tejido óseo consta de una matriz glicoproteica
(condroide cuando predominan los proteoglicanos y osteoide cuando predomina
el componente proteico). El osteoide tiene la notable capacidad de adsorber
(no absorber) calcio, es decir, de adherirlo sin combinarlo, lo que facilita
su rápida movilización. El calcio se encuentra en forma
de carbonato y, en menor proporción, fosfato, disponiéndose
en forma cristalina, es decir, en moléculas combinadas con agua
en forma de hidroxiapatita.
El tejido óseo es trabecular: columnas más o menos anastomosadas,
hechas de láminas concéntricas y que siguen líneas
de fuerza estructurales. Entre las trabéculas se ubica el tejido
mielorreticular (hematopoyético) y vasos.
Hay tres tipos celulares propios del hueso:
1. Osteoblasto
Es la célula formadora del tejido; es de tamaño mediano,
poliédrica, con núcleo ovoideo, citoplasma basófilo
y se la observa adosada a las trabéculas. Su actividad se demuestra
por la presencia de fosfatasa alcalina.
2. Osteocito
Es un osteoblasto que ha quedado incluido en el espesor de una trabécula;
se ubica en una "laguna" y está encargado probablemente de la
nutrición de la trabécula; posee prolongaciones citoplasmáticas
que lo conectan con otros osteocitos.
3. Osteoclasto
Es una célula gigante, multinucleada, adosada a la trabécula,
en un nicho o laguna de Howship ; mide 30 a 50 micrones, posee 3 a 6
núcleos ovoideos y está encargada de la remoción
del tejido óseo como tal , no del calcio iónico.
La mantención del esqueleto requiere de la normalidad y flexibilidad
de varios elementos. Principalmente la dieta, la absorción
a nivel intestinal, la función de varias hormonas
y del riñón, que normalmente se adaptan también
a los distintos requerimientos: crecimiento, embarazo, masa muscular,
peso corporal, etc.
Alteraciones Congenitas
El esqueleto es sitio muy frecuente de manifestación de anomalías
cromosómicas, infecciones virales, efectos de radiación
y otras noxas que afectan el desarrollo normal del embrión y que
quedan en evidencia en el momento del nacimiento. Algunas de las más
frecuentes, de tipo genético, son:
Osteogénesis imperfecta
Representa un defecto en la estructura de la matriz fibrosa del hueso
con incapacidad para transformar hueso esponjoso en hueso compacto,
con osteoblastos defectuosos. Se caracteriza por la presencia de múltiples
fracturas (incluso in utero ), con defecto en la reparación (callo
exuberante) y escleróticas azules que transparentan los vasos
de la coroides. El diagnóstico es radiológico, incluso
antes del parto.
Acondroplastia
Enfermedad de caracter dominante. Es una rizomelia , es decir, afecta
principalmente la raíz de los miembros (fémur y húmero),
en menor grado piernas y antebrazos y con manos y piés dentro
de límites normales. No afecta al cráneo ni el nivel de
inteligencia general. Se trata de un defecto de la osificación
endocondral, con desaparición precoz del cartílago de
crecimiento metafisiario lo que explica el mayor daño a nivel
de fémur y húmero. Es el típico enano de circo.
Osteopetrosis
Se la conoce también como enfermedad marmórea o de Albers-Schönberg.
Es una esclerosis ósea con gruesas trabéculas óseas
anormales que no dejan espacio para el tejido hematopoyético.
Son frecuentes las fracturas, la anemia y la ceguera (por compromiso
de los huesos de la base del cráneo). Se debe a un defecto (no
a ausencia) de los osteoclastos, los que no remodelan adecuadamente
las osificaciones preliminares y dejan islotes de cartílago en
medio del tejido óseo metafisiario y diafisiario. El examen radiológico
muestra huesos densos, anchos, sin canal medular, lo que representa
cartílago hipermineralizado.
Displasia fibrosa
Es un defecto en el que la matriz fibrosa del esqueleto no presenta
osteoblastos. Sin embargo, aparecen escasas y defectuosas trabéculas
generadas por metaplasia del tejido fibroso; tampoco hay osteoclastos.
Las trabéculas son de estructura plexiforme y no laminillar (Fig.
12-3). Puede ser politópica (varios focos) y poliostótica
(varios huesos). Hay importantes deformaciones del esqueleto, especialmente
de fémur (en cayado de pastor) y de tibia. Frecuentemente se
asocia con manchas de color café con leche de la piel y, menos
frecuentemente, con pubertad precoz (enfermedad de Albright).
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Figura 12.3
Displasia fibrosa de los huesos. Trabécula de estructura
plexiforme y sin osteoblastos ubicada en el espesor del tejido conjuntivo
sin hematopoyesis. |
Enfermedades Metabolicas
Osteoporosis senil
Afecta principalmente a mujeres mayores, postmenopáusicas. Consiste
en una pérdida de la matriz ósea debida a múltiples
factores, siendo el principal la disminución de la función
ovárica (estrógenos). Se aprecia mejor en la columna vertebral,
radio y fémur. La gran mayoría de las fracturas del adulto
mayor tienen esta causa. Hay adelgazamiento del hueso cortical, disminución
del tamaño y número de trabéculas; la remodelación
permanente del esqueleto muestra predominio de la reabsorción.
Una forma especial de osteoporosis se observa en casos de inmovilizaciones
más o menos prolongadas. Ocurre en personas con largas estadías
en cama, uso de yesos, paralíticos y en casos de falta de gravedad,
como se ha observado en astronautas. Sus causas y manifestaciones son
motivos de discusión.
Raquitismo
El aporte deficiente de vitamina D impide que el calcio se fije en
la substancia osteoide. Se produce así un esqueleto poco rígido,
deformable por las presiones y con alteraciones en los sitios donde
tiene importancia arquitectónica, tal como en la zona del cartílago
metafisiario de crecimiento, donde puede observarse hiperproducción
de osteoide con deficiente calcificación preparatoria. Generalmente
hay alteración del metabolismo del calcio y fósforo con
signos de función exagerada de las paratiroides (hiperparatiroidismo
secundario). El cuadro se manifiesta principalmente entre los 6 meses
y los 2 años de edad, a nivel de costillas (rosario costal ),
en los huesos largos, calota (craneotabes), persistencia de las fontanelas
más allá de los 18 meses de edad, xifoescoliosis, pelvis
plana (diámetro ántero-posterior pelviano menor de 11
cm) y fracturas en tallo verde, es decir, sin desplazamiento de los
fragmentos por conservación de parte del hueso cortical.
Con las medidas preventivas habituales, el raquitismo es cada vez menos
frecuente.
Existe una forma de raquitismo de base genética, resistente
a la vitamina D, llamada hipofosfatemia familiar, con pérdida
exagerada de fósforo por falla renal. En estos casos, la masa
ósea generalmente está conservada, pero hay un gran aumento
del osteoide.
Se denomina osteomalacia a la disminución del calcio por exceso
de remoción (halisteresis), en el adulto (Fig. 12-4). Se presenta
principalmente en embarazadas, a nivel de pelvis y columna. Puede haber
signos de hiperparatiroidismo. La osteomalacia también puede
ocurrir en pacientes con insuficiencia renal crónica.
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Figura 12.4
Osteomalacia. Trabécula con prominente ribete de osteoide
no calcificado (O). |
Hiperparatiroidismo
La hormona paratiroidea regula el nivel sanguíneo del calcio
iónico controlando su almacenamiento en el esqueleto y su eliminación
por el riñón. La hiperfunción de las paratiroides
moviliza calcio y fósforo desde los huesos con lo que se eleva
el calcio y baja el fósforo plasmáticos (hiperparatiroidismo
primario). El esqueleto se desmineraliza y aparecen lesiones quísticas
(osteitis fibrosa quística o enfermedad de von Recklinghausen).
Hay también aumento de osteoblastos, pero son de menor actividad
que los normales, por lo que la reabsorción predomina sobre la
formación. Al microscopio se observa aumento de osteoclastos
y osteoblastos, disminución de las trabéculas y aumento
del conectivo intertrabecular con depósitos de hemosiderina (tumor
pardo). Las lesiones son más frecuentes en las diáfisis
y en huesos del cráneo.
Osteodistrofia renal (urémica)
Comprende distintas alteraciones esqueléticas en pacientes que
presentan insuficiencia renal crónica. Son semejantes a las observadas
en el hiperparatiroidismo primario (por lo que se usa la expresión
hiperparatiroidismo secundario). Los pacientes dializados exhiben sobrecarga
ósea de aluminio, ion que es responsable de la osteomalacia (y
de las fracturas) que se observan frecuentemente en estos pacientes.
Reparación
La fractura traumática de un segmento esquelético , es
una de las razones más frecuentes de consulta médica. Se
denomina fractura patológica la que se produce en un hueso previamente
alterado, por ejemplo, por un tumor (sobre los fenómenos reparativos
del hueso véase Manual de Patología General).
La movilización precoz, falta de proliferaciones celulares adecuadas,
infección, presencia de cuerpos extraños, exceso de tracción
de los segmentos, etc. pueden dificultar una adecuada consolidación.
El defecto más importante en la consolidación de una fractura
es la formación de una pseudoartrosis: los extremos óseos
se redondean, se recubren de cartílago de tipo articular e incluso
pueden desarrollarse una cavidad articular y sinovial.
Inflamaciones
El tejido óseo puede ser asiento de procesos inflamatorios. La
mayoría de los casos son producidos por gérmenes piógenos
y, entre nosotros, una escasa proporción es debida al bacilo de
la tuberculosis.
Osteomielitis piógena
Puede ser hematógena o por penetración directa de gérmenes,
esta última generalmente por traumatismo. La forma hematógena
era causada casi siempre por estafilococos; en los últimos tiempos
se han agregado salmonelas y estreptococos.
Esta forma comienza habitualmente en la zona metafisiaria de huesos
largos (fémur, tibia); la corteza no permite grandes desplazamientos
y, por presión, el exudado purulento se extiende a la diáfisis
y a los conductos intraóseos, hacia el periostio, que es disecado
por el exudado inflamatorio; los vasos periósticos se destruyen;
aparece hueso perióstico cortical neoformado libre (involucro
); se producen fragmentos aislados de tejido óseo necrótico
(secuestros ). Estos elementos y la persistencia del exudado, mantienen
activo el proceso, por lo que el tratamiento adecuado significa la remoción
de aquellos. El tejido óseo, curada la inflamación, generalmente
es irregular, de densidad aumentada y puede confundirse con una neoplasia.
Las complicaciones más frecuentes son: artritis sépticas,
piohemia, endocarditis. Antiguamente, antes de los antibióticos,
era frecuente la observación de amiloidosis en los casos de evolución
prolongada.
Se denomina absceso de Brodie a un nido con un pequeño
secuestro con exudado inflamatorio (foco radiológicamente menos
denso) rodeado por tejido granulatorio y más periféricamente,
por tejido óseo esclerótico, secuela o persistencia del
proceso inflamatorio. No mide más allá de 15 milímetros,
puede ser doloroso y confundirse con un osteoma osteoide.
Tuberculosis ósea
Con frecuencia significa el compromiso de la articulación vecina;
es decir, constituye una osteoartritis. Corresponde a una tuberculosis
aislada de los órganos desarrollada en el hueso a partir de un
foco de tuberculosis metastásica. Afecta principalmente la columna
vertebral (mal de Pott ), huesos de la cadera, de las manos y de los
pies; puede ser multifocal. Se observa en pacientes jóvenes.
El compromiso óseo adopta dos formas principales: exudativo-caseosa
o exudativa, con formación de cavidades y trayectos fistulosos
(abscesos osifluentes ) y la forma fungosa o productiva, con pequeñas
caries óseas, producción fibrosa y fenómenos reactivos
del tejido óseo vecino y del periostio, que hacen fusados los
contornos del hueso (espina ventosa de los huesos de los dedos).
Lesiones Pseudotumorales
Existen varias lesiones del esqueleto que pueden ser confundidas clínica,
radiológica o anatomopatológicamente con neoplasias. Las
principales son:
Quiste óseo simple
Generalmente único, se ubica de preferencia en húmero
y fémur, puede medir 5 ó 6 centímetros y su diámetro
mayor es longitudinal. Ocurre en menores de 15 años. Es unilocular,
ocupado por líquido oleoso amarillento (o sangre si se ha fracturado
recientemente); la cavidad está revestida por una membrana fibrosa
de no más de 3 a 4 milímetros. Muchas veces es un hallazgo
radiológico. Con frecuencia su reparación es seguida por
una recidiva, especialmente en menores de 10 años. Se desconoce
su causa.
Quiste óseo aneurismático
Es una lesión multiquística, insuflante, con espacios
llenos de sangre. Se presenta en cualquier hueso, generalmente en gente
joven. Los tabiques están constituidos por tejido conectivo laxo
con abundantes células gigantes y escasas trabéculas óseas
(Fig. 12-5). Se desconoce su causa. Con frecuencia acompaña a
otras lesiones (tumor de células gigantes, condroblastoma, osteosarcoma).
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Figura 12.5
Quiste óseo aneurismático. Espacios sanguíneos
(E) limitados por tejido conjuntivo que contiene abundantes
células gigantes multinucleadas (G). |
Histiocitosis de Langerhans
Es una proliferación de células de Langerhans, con caracteres
de granuloma, con abundantes leucocitos eosinófilos. Se llama
también granuloma eosinófilo del hueso. Afecta a menores
de 20 años, principalmente a menores de 10 años. Se caracteriza
por la presencia de una o más lesiones radiológicamente
líticas, nítidas, a veces con esclerosis perilesional;
es frecuente su ubicación en la calota, costillas y vértebras,
pero puede comprometer cualquier hueso. Las lesiones son típicamente
evolutivas, al comienzo con marcado predominio de granulocitos eosinófilos,
después predominan histiocitos xantomatosos y, por último,
fibroblastos. Estos cambios y los elementos constituyentes han hecho
pensar que existe una relación entre este cuadro, la enfermedad
de Hand-Schüller-Christian y la enfermedad de Letterer-Siwe. La
lesión es benigna y puede curar espontáneamente.
Miositis (periostosis) osificante
Corresponde a la aparición de tejido óseo en el espesor
de partes blandas (generalmente musculatura) o en relación con
el periostio, frecuentemente a causa de un traumatismo (Fig. 12-6).
En la organización del hematoma participan células con
potencial osteoblástico, presentes en las envolturas musculares
y en el periostio, de aspecto embrionario, que forman sustancia osteoide
y que puede confundirse con un osteosarcoma. La lesión es muy
poco diferenciada en el centro, con signos de maduración hacia
afuera (depósito de osteoide) y, finalmente, tejido óseo
normotípico en la periferia, constituyendo el llamado fenómeno
de zona que permite diferenciar ambos cuadros. Con el tiempo, la lesión
madura en todos sus componentes y, si es pequeña, tiende a desaparecer.
 |
Figura 12.6
Miositis osificante (imagen radiológica). Masa ósea
más densa en la periferia (por mayor calcificación),
ubicada en el espesor de partes blandas. |
Defecto fibroso metafisiario
Se ubica de preferencia en fémur, tibia y húmero. Afecta
a niños menores de 15 años, es evolutivo y desaparece
espontáneamente. Se ubica en el espesor de la corteza y es muy
bien delimitado; es granuloso, firme, de color ocre. Al microscopio
se observan abundantes fibroblastos dispuestos en remolinos, histiocitos
xantomatosos, depósitos de hemosiderina y células gigantes
multinucleadas en regular proporción. Se desconoce su patogenia.
Enfermedad de Paget de los huesos
Es un cuadro de patogenia compleja que consiste básicamente
en una remodelación esquelética focal acelerada. Se presenta
en mayores de 50 años y afecta principalmente cráneo,
pelvis y fémur. La remodelación alterada pasa por fases
asincrónicas en los distintos huesos. La fase inicial de reabsorción
es relativamente rápida y puede haber fracturas; la inmovilización
acelera la reabsorción. El tejido óseo presenta abundantes
osteoclastos grandes, trabéculas delgadas y vascularización
exagerada. En la fase de neoformación hay aumento de las trabéculas,
con prominencia de las líneas de cemento (signo de olas de mineralización
exagerada) y abundantes osteoblastos (Fig. 12-7). Finalmente, el hueso
se aprecia engrosado y algo irregular, ensanchado y muy aumentado de
consistencia. La mayor importancia de este cuadro estriba en la posibilidad
de que se genere un sarcoma (osteosarcoma o fibrosarcoma), generalmente
muy agresivo.
 |
Figuras 12.7
Enfermedad de Paget de los huesos. Tejido óseo con prominentes
líneas de cemento. |
Tumores
Los tumores óseos son relativamente poco frecuentes, siendo los
benignos el doble más frecuentes que los malignos. La mayoría
se presentan en los huesos que más crecen (fémur, tibia,
húmero), en los sitios que más crecen (metáfisis),
y a la edad en que más se crece (14 a 20 años). En estas
condiciones, los tumores adoptan sus características típicas.
La nomenclatura de las distintas entidades se basa en el parecido morfológico
de las células que proliferan o de las substancias producidas,
con los elementos normales. También puede observarse que los distintos
tipos celulares tienen sus sitios predilectos de actividad; en estos mismos
sitios es donde se manifiestan las neoplasias correspondientes (FIg. 12-8).
A su vez puede notarse que el grado de actividad de cada células
es variable según la topografía: así, hay más
actividad en las metáfisis, menos en las epífisis y menos
aún en las diáfisis. Los osteoblastos metafisiarios son
mucho más activos que los similares dependientes del periostio.
También es mayor la actividad en las zonas de reparación
o remodelación ósea persistentes, tales como bordes de infarto,
enfermedad de Paget, irradiación endógena o exógena
previas, etc.
 |
Figura 12.8
Esquema de la ubicación habitual de los tumores óseos
más frecuentes. OS: osteosarcoma, TCG: tumor
de células gigantes, TCR: tumores de células
redondas pequeñas, CONDRO: condrosarcoma, OP:
osteosarcoma paraostal, CBL: condroblastoma. |
A medida que la célula neoplástica se hace más indiferenciada,
va perdiendo su capacidad para formar la sustancia que la caracteriza,
tanto en cantidad como en calidad, pero aumenta en agresividad (Fig. 12-9).
 |
Figura 12.9
Esquema del paralelo citológico y bioquímico de los
tumores óseos (según Johnson LC (1953) A General Theory
of Bone Tumors. NY Acad Med 29: 164-171. Modificado). |
Algunos tipos tumorales tienen preferencia por ciertas edades: condroblastoma,
mieloma, tumor de células gigantes, etc.
No debe olvidarse que el esqueleto es muy frecuentemente el sitio de
metástasis originadas en tiroides, riñón, próstata,
mama, etc., posibilidad que debe considerarse en todo paciente mayor de
40 años. Se dice que el tumor más frecuente en el hueso
es la metástasis.
Tomando en cuenta los datos anteriores es posible elaborar un cuadro
esquemático como el que sigue:
|
CARACTERISTICAS ESQUEMATICAS HABITUALES DE LOS TUMORES OSEOS
|
|
TUMOR
|
EDAD
|
MAYOR FRECUENCIA
|
TOPOGRAFIA
|
OBSERVACIONES
|
|
Condroma
|
10-30
|
Manos y pies
|
Diáfisis
|
Puede ser múltiple
|
|
Osteocondroma
|
< 30
|
Rodilla, húmero
|
Metáfisis
|
Puede ser múltiple
|
|
Condroblastoma
|
< 20
|
Húmero, fémur, tibia
|
Epífisis
|
Frecuencia mayor en varones
|
|
Fibroma condromixoide
|
< 20
|
Tibia, fémur, tarso
|
Metáfisis
|
Puede recidivar
|
|
Condrosarcoma
|
> 35
|
Huesos axiales, fémur
|
Diáfisis
|
Puede ser secundario a osteocondroma
|
|
Osteoma
|
< 25
|
Huesos faciales, calota
|
Senos paranasales
|
No en otros huesos
|
|
Osteoma osteoide
|
< 30
|
Huesos largos, vértebras
|
Intracortical
|
|
|
Osteoblastoma
|
< 30
|
Vértebras, huesos largos
|
Metáfisis
|
|
|
Osteosarcomas
|
|
Genuino
|
< 25
|
Rodilla, húmero
|
Metáfisis
|
|
|
Paraostal
|
> 25
|
Fémur, húmero
|
Metáfisis
|
Rx típico
|
|
Posradiación
|
muy variable
|
Sitio de radiación
|
Sitio de radiación
|
> 3 años
> 3000 r
|
|
Sarcoma de Ewing
|
3-20
|
Fémur, tibia, pelvis
|
Diáfisis
|
A veces múltiple
|
|
Linfomas
|
20-45
|
Cualquiera
|
Diáfisis
|
|
|
Mieloma
|
> 40
|
Cualquiera
|
Múltiples
|
|
|
Tumor de células gigantes
|
> 20
|
Rodilla, extremo inferior del radio
|
Epífisis
|
Recidiva. Frecuencia mayor en mujeres
|
|
Fibroma
|
20-40
|
Huesos largos
|
Metáfisis
|
|
|
Histiocitoma fibroso maligno
|
> 20
|
Huesos largos, pelvis
|
Metáfisis
|
Hay dos cúspides en edad
|
|
Hemangioma
|
muy variable
|
Calota, vértebras
|
|
Rx. típica
|
|
Cordoma
|
|
|
|
|
|
jóvenes
|
< 20
|
Región cervical
|
Intervertebral
|
|
|
adultos
|
> 40
|
Región sacrococcígea
|
Intervertebral
|
|
|
CARACTERISTICAS ESQUEMATICAS HABITUALES DE LAS LESIONES PSEUDOTUMORALES
|
|
LESION
|
EDAD
|
MAYOR FRECUENCIA
|
TOPOGRAFIA
|
OBSERVACIONES
|
|
Defecto fibroso
|
< 15
|
Fémur, húmero, tibia
|
Metáfisis
|
Involución espontánea
|
|
Quiste óseo solitario
|
< 20
|
Húmero, fémur
|
Metáfisis
|
Recidiva frecuente en menores de 10 años
|
|
Quiste óseo aneurismático
|
< 25
|
Cualquiera
|
Cualquiera
|
Hay secundarios a otra lesión esquelética
|
|
Histiocitosis de Langerhans
|
< 25
|
Cualquiera
|
Cualquiera
|
Puede ser múltiple
|
|
Displasia fibrosa
|
< 20
|
Cualquiera
|
Diáfisis, metáfisis
|
Puede ser múltiple
|
Condroma
Es muy frecuente y se ubica de preferencia en los huesos de manos y
pies; puede ser múltiple (condromatosis) y sistematizada (en
un hemicuerpo: enfermedad de Ollier) o asociarse con hemangiomas cutáneos
o viscerales (sindrome de Maffucci). Son líticos, insuflantes
y diafisiarios; a rayos, muy bien delimitados y con pequeñas
calcificaciones; al microscopio, se presentan en forma de lóbulos
de cartílago hialino normotípico, confluentes.
Osteocondroma (exostosis osteocartilaginosa)
No es precisamente una neoplasia, sino que la extrusión de parte
del cartílago metafisiario por defecto del periostio. El cartílago
extruido sigue el proceso normal de osificación. Se ubica, naturalmente,
en las metáfisis como masa exofítica constituida por un
eje óseo y un capuchón cartilaginoso hialino de espesor
menor de 1 centímetro, histológicamente normotípico
(Fig. 12-10). Osteocondromatosis es la presencia de varias lesiones.
La ubicación más frecuente es en las metáfisis
que conforman la rodilla. La degeneración en forma de condrosarcoma
es muy rara; algo más frecuente cuando es múltiple. Los
osteocondromas ubicados en huesos axiales (pelvis, costillas, columna,
etc.) debieran ser extirpados por su frecuente transformación
en condrosarcoma.
 |
Figura 12.10
Osteocondroma. La lesión está constituida por un núcleo
óseo esponjoso parcialmente revestido por un capuchón
de cartílago hialino. |
Condroblastoma
Es un tumor epifisiario y benigno, pero puede recurrir. Algo más
frecuente en hombres, afecta a menores de 20 años. Es una lesión
lítica, bien delimitada. Al microscopio se observa proliferación
difusa de condroblastos sin atipias, con frecuentes foquitos necróticos
con depósitos cálcicos , uno que otro foco de aspecto
cartilaginoso y moderada proporción de células gigantes
multinucleadas. Puede asociarse con quiste óseo aneurismático.
Fibroma condromixoide
Corresponde a una forma de condroma, no de fibroma. El tumor es metafisiario
y benigno, pero puede recurrir, especialmente en niños menores;
se lo observa generalmente antes de los 20 años de edad. Es lítico,
excéntrico, de contorno policíclico. El tejido es de aspecto
cartilaginoso, amarillento, en partes mixoideo, en partes granuloso.
Al microscopio es llamativo el aspecto mixoideo, con células
irregulares, estrelladas, sin mitosis; se disponen en pseudolóbulos
más celulares en la periferia, donde también se reconocen
vasos sanguíneos y células gigantes multinucleadas.
Condrosarcoma
Es raro por debajo de los 30 años y afecta huesos axiales principalmente.
Es excepcional en ubicaciones distales a codo y rodilla. Puede ser secundario
a un osteocondroma (condrosarcoma periférico ) Generalmente es
voluminoso, expansivo e infiltrante, con frecuencia compromete hasta
la piel. Histológicamente se observa un tumor obviamente cartilaginoso,
con células irregulares, focos de necrosis y calcificación
muy llamativos, especialmente a rayos X (Fig. 12-11). Algunas lesiones
poseen escasos signos histológicos de agresividad y sólo
la clínica o la radiología evidencian su verdadero carácter
(presencia de metástasis generalmente pulmonares). Su pronóstico
es malo.
 |
Figura 12.11
Condrosarcoma. Tumor sarcomatoso con acentuadas atipias y producción
de subastancia condroide (C). |
Osteoma
Es relativamente poco frecuente; se ubica en cara y cráneo,
en relación con senos paranasales; está constituido por
tejido óseo denso, muchas veces eburnizado. Es benigno. A veces
se asocia con poliposis del colon, fibromatosis, tumores de partes blandas
y quistes cutáneos (síndrome de Gardner).
Osteoma osteoide
Generalmente es único, se ubica en el espesor de la corteza,
de preferencia en columna y huesos largos. Sería típico
su agudo dolor nocturno y su respuesta al ácido acetilsalicílico
oral. Hay importante reacción esclerótica alrededor de
un foco central menos denso, radiolúcido, llamado nido lesional,
de no más de 1 centímetro de diámetro (Fig. 12-12).
Histologicamente el tumor (el nido) está constituido por trabéculas
algo gruesas, desordenadas, en forma de encaje; los espacios intertrabeculares
muestran tejido conectivo laxo, vasos aumentados, osteoblastos y osteoclastos
prominentes. Es benigno y según algunos autores puede involucionar
y desaparecer.
 |
Figuran 12.12
Osteoma osteoide. Reacción ósea esclerosante alrededor
del nido lesional (N). |
Osteoblastoma
Al microscopio es igual al tejido del nido del tumor anterior, pero
carece de reacción esclerótica perifocal, mide más
de 2 centímetros y no tiene el dolor característico. Es
de ubicación más bien medular y afecta los mismos huesos
que el osteoma osteoide. Se han descrito algunas formas agresivas ,
recurrentes, pero que no han dado metástasis.
Osteosarcomas (sarcomas osteogénicos)
Son tumores malignos en que la célula neoplásica genera
directamente sustancia osteoide. Es muy agresivo y es el más
frecuente de los tumores malignos primitivos del esqueleto. Tiene alguna
predilección por los varones, se origina en la medular de la
metáfisis de un hueso largo, preferentemente la inferior del
fémur, superior de la tibia y superior del húmero, pero
puede afectarse cualquier hueso. Su mayor frecuencia se observa en la
segunda mitad de la segunda década de la vida. Si aparece más
tardíamente casi con seguridad puede decirse que es secundario
a otra lesión: radiación, enfermedad de Paget, infarto,
etc. Se han descrito casos multifocales en niños.
Dependiendo del grado de calcificación del osteoide neoformado,
el radiólogo describe formas líticas y escleróticas
. El patólogo observa habitualmente compromiso de toda la metáfisis,
extensión hacia la diáfisis por el canal medular, permeación
del tejido óseo, del periostio e invasión de partes blandas,
generalmente dando lugar a una gran masa tumoral que puede comprometer
hasta la piel. Es muy poco frecuente la invasión del cartílago
metafisiario. Al microscopio se observa proliferación de células
muy atípicas que generan cantidad variable de osteoide mayor
o menormente calcificado; frecuentemente hay proporción variable
de células cartilaginosas y fibroblásticas atípicas
(Fig. 12-13). Las células neoplásticas pueden ser muy
pleomorfas. Se han descrito variedades de osteosarcomas: telangectásico
(con vasos y espacios sanguíneos muy prominentes, es poco calcificado
y de conducta muy agresiva); de células pequeñas (muy
agresivo, apenas forma osteoide; puede confundirse con un cuadro inflamatorio);
bien diferenciado; condroblástico; fibroblástico, periostal,
etc.
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Figura 12.13
Osteosarcoma genuino. Tumor sarcomatoso con producción de
substancia osteoide (O). |
Osteosarcoma paraostal o yuxtacortical
Es relativamente frecuente y se presenta en pacientes mayores de
30 años, de preferencia en relación con la cara posterior
de la metáfisis inferior del fémur (hueco poplíteo);
se desarrolla a partir del periostio y es de lento crecimiento; envuelve
al hueso y después de algún tiempo invade la corteza
y médula; es muy bien diferenciado, por lo que a veces ha sido
confundido con una miositis osificante antigua o un osteocondroma
madurado (Fig. 12-14). Es de relativo buen pronóstico mientras
no haya compromiso del canal medular.
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Figura 12.14
Osteosarcoma paraostal (yuxtacortical). La lesión se origina
en la superficie del hueso; eventualmente invade la corteza y
médula (A). El examen histológico muestra
un osteosarcoma muy bien diferenciado (B). |
Osteosarcomas posradiación
Se denominan así los que aparecen después de 3 años
de la radioterapia, con dosis de 3.000 rads o más, en sitios
previamente sanos o con lesión benigna comprobada. Se han descrito
casos de sarcomas por radiación interna (ingestión o
inoculación). Son clínicamente muy agresivos. También
se han observado fibrosarcomas e histiocitomas fibrosos malignos posrradiación.
Sarcoma de Ewing
Es un tumor maligno muy agresivo que afecta principalmente a menores
de 20 años, sobre todo a niños. Se desconoce su histogénesis
precisa; se supone que se origina en alguna célula mielorreticular
primitiva.
Tiene preferencia por la pelvis y diáfisis de los huesos de
las extremidades inferiores; puede ser multifocal. Dolor y fiebre son
síntomas frecuentes y, entonces, puede confundirse con una osteomielitis.
Es fuertemente lítico, invasor, frecuentemente forma una gran
masa tumoral extraósea. Da sus metástasis en pulmón,
ganglios linfáticos y otros huesos. Macroscópicamente
es un tumor blanco, blando, brillante, algo friable, con frecuentes
hemorragias y focos necróticos. Al microscopio hay proliferación
monótona de células pequeñas dispuestas en brotes
sólidos (Fig. 12-15); los focos necróticos y hemorrágicos
son frecuentes; a veces las células viables se disponen sólo
alrededor de un vaso, dando un aspecto característico en pseudorroseta.
Los núcleos son pequeños, basófilos, irregulares;
el citoplasma es escaso, mal delimitado y puede contener glicógeno,
elemento importante en el diagnóstico diferencial con otros tumores
de células redondas pequeñas. La microscopía electrónica
no muestra signos de diferenciación. Se han descrito casos de
ubicación extraesquelética.
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Figura 12.15
Sarcoma de Ewing. Proliferación de células redondas
pequeñas sin diferenciación; una que otra fibrilla
reticular en relación con vasos sanguíneos. |
Linfomas óseos
Pueden ser primitivos o representar el compromiso del esqueleto de
linfomas diseminados. Puede adoptar cualquiera de los tipos citológicos
habituales, principalmente las formas linfoblásticas e histiocíticas,
es decir, células de tamaño mediano a grande, con citoplasma
bien definido, núcleos redondos u ovales claros y presencia de
una definida trama de fibras reticulares.
Generalmente son multifocales y se ubican de preferencia en las diáfisis,
las que con frecuencia muestra un aspecto radiológico apolillado
; infiltran la cortical y el periostio, con frecuencia hay invasión
de músculos y partes blandas vecinas. Los pacientes son generalmente
mayores de 25 años.
Mieloma
Es una neoplasia constituida por células parecidas a las plasmáticas.
Es la neoplasia maligna primaria más frecuente en el esqueleto.
Adopta distintas formas y, por consenso, se denominan: mieloma solitario:
una sola lesión esquelética; mieloma múltiple
(enfermedad de Kahler, la más frecuente): varias lesiones, diseminadas,
en el esqueleto y plasmocitoma: una lesión ubicada en
partes blandas. Afecta a mayores de 40 años, principalmente hombres.
El compromiso es de tipo difuso, pero puede dar lugar a la formación
de tumores de varios centímetros de diámetro. De preferencia
se presenta en el cráneo y huesos axiales. Las lesiones son de
color blanco, brillantes, como carne de pescado , con frecuentes focos
hemorrágicos o necróticos. Al microscopio, la diferenciación
de las células es de grado muy variable: hay proliferación
difusa de células de distinto tamaño, redondas, ovoideas
o poliédricas con núcleos basófilos, irregulares,
a veces dobles, con cromatina irregularmente distribuida; el citoplasma
es basófilo o anfófilo, de bordes precisos. El metabolismo
alterado de estas células genera la proteína de Bence-Jones,
eliminada por la orina, amiloide (ver Patología General), y también
se traduce en alteraciones de las proteínas séricas normales.
Tumor de células gigantes (osteoclastoma)
Es un tumor localmente agresivo, frecuentemente con recidivas postoperatorias.
Es más frecuente en mujeres mayores de 25 años. La epífisis
inferior del fémur, superior de la tibia e inferior del radio
se afectan de preferencia.
No se conoce con certeza su histogénesis. La segregación
de múltiples lesiones óseas, tumorales y seudotumorales,
que poseen células gigantes, ha permitido delimitar esta entidad
con características propias bien definidas.
Es una lesión lítica, excéntrica, policíclica
e insuflante que llega a comprometer el cartílago articular (Fig.
12-16 A). Macroscópicamente es rosada, rojiza o parda, con focos
hemorrágicos o quísticos. Al microscopio se encuentran
abundantes células gigantes con citoplasma anfófilo bien
delimitado y con decenas de núcleos ovoides con regular cantidad
de cromatina irregularmente distribuida; son más abundantes en
relación con focos hemorrágicos; manifiesta todas las
características bioquímicas y estructurales de los osteoclastos
normales, de ahí el nombre de osteoclastoma (Fig. 12-16 B). Sin
embargo, el elemento característico es una célula mononucleada,
ovoide, de 10 a 12 micrones de diámetro mayor, con núcleo
semejante al de las células gigantes y citoplasma anfófilo,
sin otros caracteres especiales; en los textos son llamadas células
del estroma o estromales , lo que es un error conceptual. El estroma
verdadero está constituido por vasos, escaso tejido conjuntivo
laxo y, sólo cuando ha habido fractura o intervención
quirúrgica, escasos focos cartilaginosos o de sustancia osteoide.
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Figura 12.16
Tumor de células gigantes. La lesión es insuflante
y excéntrica; se ubica en la epífisis de los huesos
largos (A). El examen histológico muestra células
mononucleadas y multinucleadas en un estroma poco característico
(B). |
Se aconseja resecar estos tumores en forma relativamente amplia. Muchas
veces las recidivas muestran un aspecto histológico más
agresivo que el original. Se han descrito casos de metástasis
pulmonares, que han sido tratadas efectivamente con su resección.
Fibroma (Fibroma desmoplástico)
Es poco frecuente y, aunque benigno, es localmente agresivo. El aspecto
macroscópico es igual al de los fibromas en otras ubicaciones:
blanco, elástico, sin áreas involutivas, relativamente
bien delimitado. Al microscopio, se observa proliferación de
fibroblastos maduros que generan abundante colágeno. Debe diferenciarse
del defecto fibroso: éste es ocre o pardo, con depósitos
de hemosiderina y con células xantomatosas; no recidiva y tiende
a involucionar precozmente.
Fibrosarcoma
Es poco frecuente, metafisiario y se observa en mayores de 20 años.
Con frecuencia existe el antecedente de radiaciones. Histológicamente
es semejante a otros fibrosarcomas; no forma sustancia condroide u osteoide,
ya que tal capacidad hace clasificar la lesión como condrosarcoma
u osteosarcoma.
Histiocitoma fibroso maligno
Es una lesión agresiva, de histogénesis discutida: su
aspecto microscópico muestra tanto elementos que recuerdan fibroblastos
como otros que manifiestan características de histiocitos; así,
hay áreas de células fusadas, dispuestas en haces, que
forman fibras colágenas, junto a otras zonas con células
poliédricas con capacidad fagocitaria, a veces multinucleadas
y escasa formación de fibrillas reticulares. La lesión
es biológicamente semejante a su homóloga ubicada en partes
blandas. La curva de distribución por edad muestra dos puntos
de mayor frecuencia, en la segunda y sexta décadas, hecho que
no ha sido explicado.
Hemangioma
Es una lesión relativamente frecuente que se presenta preferentemente
en la calota y en los cuerpos vertebrales. En ambas ubicaciones presenta
un aspecto radiológico característico; su importancia
radica en la posibilidad de provocar colapso de algún cuerpo
vertebral. Histologicamente es semejante al hemangioma cavernoso de
otras ubicaciones.
Cordoma
Se origina en los restos notocordales que constituyen los núcleos
pulposos de los discos intervertebrales. Aparece en los extremos de
la columna, cervical en los menores de 20 años, y sacro-coccígeo
en los mayores de 40 años. Es rosado o amarillento, gelatinoso,
expansivo e infiltrante. Al microscopio, muestran células grandes,
con abundantes vacuolas ocupadas por material mucoide PAS positivo (células
fisalíforas ; fusaliv" (physalís), vesícula ).
La recidiva postoperatoria es la regla; las metástasis son excepcionales.
Metástasis tumorales esqueléticas
Deben sospecharse en cualquier lesión ósea en personas
mayores de 40 años, especialmente si son múltiples. Se
ubican de preferencia en los huesos axiales y en las raíces de
los miembros. A rayos son generalmente osteoblásticas las originadas
en carcinomas de próstata, escirro mamario, linitis plástica
gástrica, carcinoides, es decir, lesiones cuyos tumores primitivos
son desmoplásticos. Las metástasis osteolíticas
generalmente se originan en carcinomas de mama, riñón,
estómago, tiroides, pulmón, etc. En niños menores
de 3 años debe pensarse en un neuroblastoma.
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