A solicitud del Decano, Dr Pedro Rosso, los Dres Donald Kassebaum y Robert
Eaglen Vicepresidente y Vicepresidente Asociado de la Division of Medical
School Standards and Assesment, Association of American medical Colleges
9AAMC), visitaron la Escuela de Medicina entre el 11 y el 15 de agosto
de 1997, examinando la estructura, función y resultados del Programa
de Educación de Pregrado. La AAMC es el organismo que acredita
y aprueba el funcionamiento de las Escuelas de Medicina de Estados Unidos
de Norteamérica y Canadá desde 1942.
El proceso se inició con una detallada descripción de la
Facultad de Medicina y del Programa de Pregrado, en los formularios empleados
usulamente en la acreditación de programas norteamericanos. Psteriormente,
durante su visita, los acreditadores se entrevistaron con miembros de
la Directiva de la Facultad, de la Escuela de Medicina, de las Divisiones
y Departamentos, con profesores jefes de cursos, investigadores, académicos
jovenes y alumnos de todos los niveles de la carrera. Además, ellos
visitaron las instalaciones de la Escuela y de algunos campos clínicos.
Los Dres Kassebaum e Eaglen concluyeron que si la Escuela de Medicina
de la Universidad Católica estuviera en el área de competencia
de la AAMC, sin duda calificaría para calificación provisional,
que es la primera etapa de acreditación, la que se extiende por
cuatro años, lapso durante el cual la Escuela debe efectuar una
autoevaluación para cumplir completamente con los estándar4es.
El resumen de su detallado informe es el siguiente.
Fortalezas
Entre las fortalezas institucionales destacadas por los evaluadores figuran:
- Un adecuado liderazgo del decano y de sus asistentes destinado a reformar
el programa de pregrado para mejorar su calidad y transformarlo en un
modelo de educación médica.
- Un manejo financiero adecuado, aunque con limitación de recursos
para financiar muchas de las necesidades educacionales.
- Un sentimiento de confianza en los propios medios, tanto de los alumnos
como de los docentes y un compromiso de estos últimos para la
renovación e innovación curricular.
- El inicio de reformas curriculares significativas en las áreas
de adecuar la enseñanza de Fisiopatología, integración
de contenidos, empleo de métodos de aprendizaje más activos
y la entrega de tiempo para electivos en el séptimo año.
- El acceso a campos clínicos entrega una rica experiencia clínica
a los alumnos. El Hospital Clínico es un establecimiento moderno,
de la más alta calidad para proveer cuidados a os pacientes,
para la educación y la investigación. El Centro de Diagnóstico
está bien diseñado para la enseñanza ambulatoria.
El Hospital Sótero del Río dispone de un gran número
de pacientes par la docencia, aunque sus instalaciones son antiguas
y las facilidades para los alumnos insuficientes (los acreditadores
no visitaron otros campos clínicos).
Oportumidades para mejorar
- Es necesaria una deficinición más precisa de objetivos
educacionales para guiar la reforma y su evaluación.
- La planta física es insuficiente y obsoleta. Si bien la falta
de espacio es generalizada, parece más importante en Medicina
Interna, que ha asumido mayores responsabilidades docentes. Psiquiatría
carece de espacio para hospitalización. La biblioteca es pequeña
y con déficit de equipamiento en personal y material. El acceso
a computadores de los alumnos es aún limitado.
- El número de académicos es insuficiente y con salaris
bajos. falta formación en docecnia. Los académicos no
están ampiamente interiorizados en el uso de la computación
en docencia.
- Falta un comité de Currículo a la manera de USA. Existe
una necesidad de centralizar aún más el manejo curricular
mediante un comité que debería tener poderra diseñar
y manejar el currículo, para asegurar un resultado coordinado.
Este debería reunirse periodicamente para dirigir, planear, implementar,
evaluar, socializar e informar. Debe ser responsable de planear la enseñanza
integrada entre las disciplinas básicas con las clínicas,
eliminación de contenidos y actividades innecesarias o redundantes,
detectar y corregir omisiones en el curriculo, monitorizar las habilidades
para enseñar y para evaluar de los docentes, especialmente en
campos clínicos dispersos, así como también debe
tener atribuciones para evaluar los programas a través de sus
resultados en términos educacionales.
- Falta un comité de promoción estudiantil, puesto que
el avance académico es más bien mecánico.
- Las políticas de evaluación no son claras. Debe hacerse
mayor uso de las evaluaciones formativas y de feedback, sustituyendo
un exceso de evaluaciones sumativas. falta un registro de evaluaciones
narrativas de los atributos no cognoscitivos.
- Falta validación externa de los resultados por ausencia de
estándares nacionales.
- Falta un comité de admisión de estudiantes. Deberían
ampliarse los criterios de selección a aspectos no cognoscitivos
y de logros personales.
- Los estudiantes carecen de espacios para relajación. Si bien
existe una evaluación periódica de los cursos por los
alumnos, estos no tienen claro cómo se implementan las correcciones
a las críticas. destacan que sólo se hace vacunación
BCG, que faltan otras inmunizaciones.
- Aunque las relaciones con la Facultad de Ciencias Biológicas
parecen adecuadas, no se puede asegurar una integración coherente
en aspectos docentes.
Déficit específicos del currículo
- Debería haber mayor exposición temprana a pacientes.
- Falta de representación temprana de ciencias de la conducta,
ciclo vital y crecimiento y desarrollo.
- Estiman que los cursos introductorios de clínica de medios
días en tercero, cuarto y quinto años son demasiado largos,
que ese tiempo se podría aprovechar mejor.
- La experiencia clínica en Psiquiatría es insuficiente.
- En su detallado informe, los acreditadores entregaron, además,
comentarios específicos sobre cada uno de los cusos de la Escuela
de Medicina que, por su extensión no es posible comunicar en
este resumen.
Conclusiones
La Escuela de Medicina se autoimpuso un examen por evaluadores externos,
provenientes de la organización que ha efectuado acreditaciones
en Norteamérica desde hace más de medio siglo. Este examen
demuestra que la Escuela está a en un nivel similar a las de ese
subcontinente, al contrastar con estándares norteamericanos la
estructura y función de nuestro programa de educación de
pregrado.
Los acreditadores evaluaron muy positivamente el liderazgo, la organización,
el compromiso de los académicos y los esfuerzos de reforma curricular.
La lista de "oportunidades para mejorar" es especialmente valiosa, puesto
que el examen de éstas y su eventual implementación, a la
luz de nuestros medios e idiosincracia, nos permitirá acercarnos
aún más a los estándares de formación profesional
que entregan las Universidades de países desarrollados.
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