Hepatitis de curso habitual

Aun cuando la forma clínica más frecuente sea la anictérica (Ver Hepatitis Anictérica) la forma ictérica clásica es la más reconocida. En ella, como en cualquier otra enfermedad infecciosa, se distinguen cuatro periodos:

 

1. Periodo de incubación

(Fig.1). Durante este período el virus se replica en el hígado y se ponen en marcha los mecanismos inmunes que van a permitir la eliminación del virus y serán responsables de las manifestaciones clínicas del proceso (Ver Caracteristicas Virales y Patogenia de la hepatitis viral aguda). La duración del periodo depende del volumen del inóculo, siendo más corto cuanto mayor es éste, y de la forma de penetración del virus en el organismo en el caso de la hepatitis B: en casos de penetración parenteral el periodo de incubación es más corto. La administración de gama globulina prolonga el periodo de incubación.

 

2. Periodo prodrómico

Existe en más del 75% de los casos y su duración es variable. Oscila entre dos o tres días en la hepatitis A y puede llegar a ser de varias semanas en algunos pacientes con hepatitis B. Los síntomas son inespecíficos: astenia, anorexia, dolores musculares, sensación de malestar general, náuseas y vómitos, dolores abdominal, pérdida de apetencia por el tabaco en los fumadores, cefaleas y fiebre que habitualmente no es de gran importancia en el adulto. Aunque no siempre presentes, los vómitos y el dolor abdominal de predominio en hipocondrio derecho pueden llegar a ser relevantes en niños, embarazadas y ocasionalmente también en otros adultos. Los síntomas prodrómicos pueden persistir por periodos variables de hasta doce días y pueden ser erróneamente atribuídos a otras enfermedades hasta que aparece la ictericia. Lo habitual es que antes de la semana el paciente acuse la presencia de coluria que generalmente precede a la ictericia y que orienta definitivamente sobre el diagnóstico. Coincidiendo con la aparición de la ictericia suelen atenuarse y remitir los síntomas del periodo prodrómico. La desaparición de la fiebre es constante y su persistencia durante el período ictérico debe hacer pensar en un daño hepatico de otro origen, como leptospirosis, fiebre Q o mononucleosis infecciosa (Ver Etiologías del Daño Hepático Agudo), o en una evolución inhabitual.

 

3. Periodo de estado

La duración de esta fase coincide con la duración de la ictericia (entre tres y seis semanas). En algunos pacientes ésta aparece de una forma súbita, pero en casi todos se establece en forma gradual y coincide con una remisión progresiva de los síntomas prodrómicos, excepto la astenia y la anorexia que desaparecen cuando la ictericia empieza a declinar. En muchos casos el paciente advierte un oscurecimiento de la orina (coluria) y cierta decoloración de las heces (hipocolia o acolia) antes de percatarse de la ictericia. En algunas ocasiones la coluria e incluso la ictericia leves, no son percibidas por el paciente, sus familiares e incluso por el médico en una fase inicial, sobre todo cuando los pacientes son examindos con luz artificial. La duración de la ictericia es muy variable, oscilando entre unos pocos días y varias semanas (generalmente entre tres y seis semanas). Conjuntamente con la disminución de la ictericia desaparecen todos los síntomas y signos restantes (astenia y anorexia, coluria y acolia) y el paciente se siente cada vez mejor y con deseos de reanudar su actividad. Los niños en general tienen tendencia a mejorar más rápido. La recuperación clínica completa se alcanza normalmente antes del mes, pero la recuperación bioquímica puede tardar hasta seis meses (Ver Examen físico en el DHA, Laboratorio en el DHA y Pronóstico del DHA).

Durante el periodo de estado pueden observarse manifestaciones clínicas correspondientes al compromiso de otros órganos. La frecuencia y el tipo de manifestaciones extrahepáticas dependen del virus responsable.

 

4. Periodo de convalecencia

En las hepatitis que evolucionan a la curación, este periodo corresponde al tiempo que transcurre entre la desaparición de los síntomas del periodo de estado y la recuperación total del estado general. En algunos pacientes es muy prolongado y se caracteriza por la presencia de molestias dispépticas inespecíficas, cansancio fácil y dolor en el hipocondrio derecho. Muchos de estos síntomas son de naturaleza psicosomática.

El cuadro clínico descrito es seguido de una remisión total de los síntomas en la mayor parte de los casos. No obstante, y en forma independiente de las medidas adoptadas, algunos pacientes experimentan un nuevo episodio de hepatitis (Ver Hepatitis Recurrente)