Hepatitis colestásica

En el 10 al 15% de las hepatitis predominan los rasgos colestásicos en forma de ictericia intensa y persistente, coluria marcada, acolia e intenso prurito. En ocasiones el inicio es similar al de una hepatitis de curso habitual (Ver Hepatitis de Curso Habitual) agregándose un prurito cada vez más intenso, que predomina sobre el resto de los síntomas acompañándose de ictericia más marcada y persistente.

En otras oportunidades, los síntomas prodrómicos característicos de la hepatitis viral son menos aparentes y desde el inicio la colestasia es el fenómeno predominante con el prurito acompañado de ictericia, coluria y acolia intensa, como elementos substantivos del cuadro clínico (Fig.1).

Esta última forma de presentación tiene importancia, por cuánto obliga al diagnóstico diferencial con colestasia de origen obstructivo. La ecografía es de ayuda cuando revela una obstrucción de la via biliar aunque en algunas oportunidades es necesario realizar procedimientos adicionales destinados a demostrar positivamente la permeabilidad de esta como la colangiografía directa (transparietohepática) o endoscópica (Fig.2). También es importante tener presente el diagnóstico diferencial de colestasia por drogas u otros agentes patógenos, en cuyo caso se puede llegar a la necesidad de una biopsia hepática (Fig.3) (Ver Búsqueda Etiológica en el Daño Hepático Agudo).

La duración de esta forma clínica es habitualmente prolongada, incluso de meses, y es más frecuente en la hepatitis A que en los otros tipos etiológicos (Ver Examen Físico en el DHA y Laboratorio en el Daño Hepático Agudo). La duración prolongada de la ictericia y el prurito que puede llegar a ser de gran magnitud, obligan en ocasiones a tomar conductas terapéuticas especificas (Ver Tratamiento y profilaxis de la Hepatitis Aguda Viral). El laboratorio muestra los elementos típicos de una hepatitis viral aunque con cierta frecuencia los niveles de transaminasas son de menor magnitud. A esto se agrega el aumento de las fosfatasas alcalinas hasta niveles generalmente superiores a 200 mU/ml. El fenómeno colestásico puede llegar a interferir con la absorción de grasas por la disminución de la concentración luminal de sales biliares. Como consecuencia de ésto, en ocasiones se agrega a lo anterior una caída del nivel de Protrombinemia que se recupera fácilmente al administrar vitamina K por vía parenteral.