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Las opiniones que se tienen hoy día sobre su valer como
médico, son controvertidas. Algunos ven en Galeno al médico
más grandioso de todos los tiempos; otros, lo consideran
un falso guía, "una estrella de segundo orden". En su época
fue un médico de prestigio, pero comparable al de otros.
Sin embargo, en el Medioevo sus escritos adquieren un valor canónico,
y Galeno se convierte en autoridad absoluta, que se desplomará
tan sólo en el Renacimiento.
Galeno vivió 70 años, nació en Pérgamo
en 129 d.C. Creció bajo la tutela de su padre y, llegado
a los 18 años, decidió ser médico. Estuvo
viajando alrededor de 10 años, pasó por Alejandría
y regresó a Pérgamo, donde fue médico de gladiadores.
A los 33 años se trasladó a Roma, donde abandonó
la cirugía y alcanzó gran prestigio y tuvo la protección
de parientes del emperador Marco Aurelio. Así, a los 37
años de edad tenía el camino abierto para alcanzar
la mayor aspiración: la corte imperial. Pero sin que se
sepa hasta ahora el porqué, abandonó la ciudad precipidamente
y volvió a Pérgamo. Pero la corte romana lo mandó a
llamar, y a los 40 años llegó a Roma para quedarse
allí para siempre.
Galeno fue un típico ecléctico. Aunque su maestro
fue Hipócrates, aprovechaba sólo lo que mejor le
parecía para elaborar un sistema propio, pero en cada época
de su vida se basó en algún nuevo principio, cada
obra parte de un nuevo punto de vista, en que persistían
conceptos de Hipócrates, pero no en su versión original,
sino en la interpretación galénica. Según
los historiadores, Galeno es el comentarista más grande
de Hipócrates en la Antigüedad. Escribió numerosas
obras, que comprenden más de 400 volúmenes. Sus Disertaciones
anatómicas, basadas en la disección de animales,
son una contribución valiosa, aunque tienen grandes lagunas
y errores y están mezcladas con especulaciones sobre la
función de los órganos. Hizo aportes a la cirugía
por su gran experiencia como médico de los gladiadores.
Corrigió el error de Erasístrato de que las arterias
llevaban aire. Pero según Galeno, la sangre se producía
en el hígado por elaboración del quilo, transportado
desde el intestino. Desde el hígado llegaba a la aurícula
derecha, desde la cual seguía tres cursos: una parte se
distribuía a los órganos por las venas cavas, otra
parte pasaba al ventrículo derecho y de éste, al
izquierdo a través de supuestos poros invisibles del tabique
ventricular; otra parte llegaba a los pulmones pasando por el ventrículo
derecho; desde los pulmones fluía aire hasta el corazón.
La sangre no circulaba, sino que estaba sometida a un vaivén.
Arterias y venas tenían funciones diferentes: las venas
tenían sangre con substancias nutritivas; las arterias,
sangre con espíritu vital, compuesto de sangre y
aire.
Hay un hecho de particular importancia en la obra de Galeno: al
parecer, fue el primer investigador experimental en medicina. Valoró
así al experimento: Corto y hábil es el sendero
de la especulación, pero no conduce a ninguna parte; largo
y penoso es el camino del experimento, pero nos lleva a conocer
la verdad. Se ha dicho que en Galeno hay menos intuición,
menos arte que en Hipócrates, pero más ciencia.
Como dice un historiador, el problema ahora es saber por qué
la influencia de Galeno fue tan grande. ¿Hasta dónde
la razón de que su obra gravitara tanto en el Medioevo estará,
como piensa uno de ellos, en el poder que tiene la palabra cuando
está llena de convicción, y hasta dónde esa
razón no se hallará en la mentalidad de los médicos
medievales, mentalidad inclinada al dogmatismo? En todo caso, en
edad avanzada, esto ofreció Galeno a la posteridad:
Así he ejercido la práctica médica hasta
volverme viejo, y nunca he fallado en el tratamiento o en el
pronóstico a diferencia de otros muchos médicos
famosísimos. Si ahora quiere alguien hacerse también
famoso por sus hechos y no por simples palabras, no hace falta
sino que aprenda sin esfuerzo lo que yo he encontrado durante
toda mi vida de continuas investigaciones.
El atractivo estaba en eso de aprender sin esfuerzo a través
de una especie de fórmula sencilla.
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