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Bichat nació en Thoirette, France, en 1771, murió
en Paris a la edad de 31 años. En París, donde produjo
sus obras bajo el mal de una tuberculosis, vivió los últimos
9 años. Estudió medicina en Lyon y en Montpellier.
Era la época de la Revolución, las viejas instituciones
se habían suprimido, así, la Société
Royale de Médicine, la Académie Royale de Chirurgie,
y la propia Facultad de Medicina se había cerrado. En cambio,
se habían fundado las Ecoles de Santé.
Bichat llegó a Paris en 1793, donde empezó a asistir
a la clínica quirúrgica que dirigía el gran
cirujano Dessault. El joven, tímido, modesto e inteligente
impresionó al gran cirujano, que lo acogió en su
casa. Allí vivió Bichat hasta la muerte de Dessault
en 1795. Bichat abandonó entonces la cirugía para
dedicarse a sus disciplinas favoritas: la anatomía, la fisiología
y la patología. Su nombre quedó asociado a la hendidura
cerebral. En 1800 fue admitido como médico del Ho'tel-Dieu,
donde desarrolló una actividad frenética: en un solo
invierno disecó cerca de 600 cadáveres sin abandonar
la sala de autopsia día y noche. Poco después aparecieron
los síntomas de la tuberculosis. Murió en ese Hospital
después de haber hecho una disección, cayó
inconsciente por la escala, aparentemente se trataba de un compromiso
meníngeo de la tuberculosis.
Las obras principales de Bichat fueron Traité des membranes,
Anatomie descriptive, Anatomie générale. La
más importante es la primera, en ella Bichat describe
los 21 tejidos o membranas de los que se componen los órganos;
entre ellos distinguió el nervioso, conectivo (o celular
por la arquitectura en celdillas que adopta al expandirse), el
vascular, muscular, óseo, cartilaginoso, mucoso, seroso,
sinovial, glandular, etc. El tejido representa la unidad biológica
con el mismo valor que Virchow asignará más tarde
a la célula: unidad biológica de lo normal y patológico.
Y tanto mayor mérito el de Bichat, pues creó el
concepto de tejido, no así
Virchow el de célula. Bichat escribió:
Cuanto más examinamos los cuerpos, tanto más
convencidos tenemos que estar de la necesidad de considerar la
enfermedad local no del punto de vista de los órganos
compuestos, que rara vez se afectan como un todo, sino del punto
de vista de sus texturas diferentes, que casi siempre están
afectadas separadamente.
Los métodos que empleó Bichat en sus investigaciones
fueron la disección, el tratamiento con diversas substancias
químicas y condiciones físicas. No se ayudó
del microscopio. La explicación de esto hay que buscarla
en su concepción filosófica.
Los empiristas ingleses remitían el origen de las ideas
no sólo a la percepción externa, es decir, a la sensorial;
admitían también que había ideas surgidas
de la percepción interna, de sensaciones o impresiones,
como las emociones, la alegría, la tristeza. Además,
ideas surgidas de la reflexión y otros mecanismos de la
mente. Este empirismo dio origen a la corriente del sensualismo
fundada en Francia por Codillac, corriente según la cual
el origen de todas las ideas estaba en la percepción sensorial.
Bichat era sensualista y en biología, vitalista. Como vitalista
investigó sin traspasar el límite de lo biológico,
sin necesidad de llegar a la química ni a la física.
Como sensualista confió en sus sentidos y tomó por
cierto lo que percibía por ellos. Desconfió, por
lo tanto, del microscopio, porque, dijo, cuando se mira
en la oscuridad, cada cual ve a su manera.
Bichar fue el precursor de la histología y de la patología
general modernas.
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