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La medicina prehipocrática está basada
en los dos elementos característicos de la medicina arcaica:
en lo sobrenatural y en lo puramente empírico. Así,
se rinde culto a Apolo como al dios del que se origina la enseñanza
del arte de curar, y se diviniza a Esculapio o Asclepio, al que
se dedican santuarios por toda Grecia. Allí concurrían
los enfermos a ofrecer sacrificios para una cura milagrosa a través
del sueño sagrado, de la incubación, en que se les
aparecía Asclepio. En estos templos había Asclepíades,
sacerdotes que probablemente también eran médicos.
No se sabe si Hipócrates era un Asclepíade. En todo
caso, la medicina religiosa y la racional coexistían entonces,
lo que prueba que se habían desarrollado paralelamente y
no la una de la otra.
Esculapio es una figura oscura que parece haber tenido existencia
humana hacia el año 1.200 a.C. y que después se
convirtió
en el dios de la medicina. Hijas de Apolo son Higiea, diosa de
la salud, y Panacea, diosa remediadora de todo. La serpiente,
con que suele representarse a Esculapio, es un animal sagrado
en la mitología griega y símbolo de las virtudes
medicinales de la tierra.
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