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El período de la Ilustración
o de Las Luces corresponde al siglo XVIII europeo, época
guiada por un movimiento humanístico que desde Inglaterra
y Holanda se extendió a Francia y Alemania. Ese movimiento
espiritual tenía por fin dar al hombre bienestar usando y
aplicando la razón con independencia crítica de la
historia. En este examen crítico el hombre debía tomar
conciencia de los aciertos y torpezas de la humanidad. Era la época
en que, a decir de Kant, la humanidad debía dejar su minoría
de edad.
Se veía en la razón la facultad esencial del hombre,
la razón contenía la medida de todas las obras y acciones
humanas y del modo de vida. Era una posición optimista, confiada
en que por vías racionales podían deducirse los cánones
para dar al hombre y a la sociedad una organización digna
y feliz. La filosofía de la Ilustración veía
en el conocimiento y dominio de la naturaleza la tarea fundamental
del hombre. Tenía una alta valoración por la ciencia,
pero no tanto por la ciencia pura como por la aplicada.
La razón ilustrada está basada en el empirismo, desarrollado
en Inglaterra, particularmente por Locke en el siglo anterior, y
por Hume, uno de los filósofos más importantes de
la Ilustración. La idea central del empirismo es que no hay
otro conocimiento del mundo que no sea el derivado de la experiencia,
que las operaciones de la mente se realizan sobre los elementos
proporcionados por los sentidos. La razón ilustrada va del
hecho al principio, no a la inversa.
En la filosofía del siglo de Las Luces, se trata de la razón
ejercida sobre un substrato empírico dado fundamentalmente
por la percepción sensible, no de aquella del Barroco, vuelta
hacia el interior del hombre en la búsqueda de principios
dentro de las ideas innatas. Locke aducía el principio tomista:
Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu (nada existe
en el intelecto que no haya existido antes en los sentidos). Locke
admitía la realidad del mundo exterior a la mente, de la
substancia extensa de Descartes; Berkeley, idealista, sólo
la de la mente: esse est perpici (ser es ser percibido), la substancia
pensante, y Hume, escéptico, de ninguna de ellas: la única
realidad es el fenómeno, el fenómeno psíquico.
El significado de substancia, de la cosa en sí independiente
de la mente, desaparece en Hume y en Kant.
La Ilustración toca todos los aspectos de la vida cultural,
fue una época de importantes proyectos atinentes al desarrollo
del individuo y también a la sociedad. Fue, como todo humanismo,
un movimiento elitista. En Francia se formó el enciclopedismo,
en Inglaterra nacieron los clubes. En cuanto al gobierno, se trataba
de una revolución desde arriba, del despotismo ilustrado,
de todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Consecuencia de la filosofía
de los empiristas es el individualismo: cada hombre con su mundo
dado por su propia percepción sensible. De ahí, en
la política, el liberalismo, y de ahí que la organización
supraindividual, en particular el estado, había de surgir
y perdurar según el principio del contrato social, a saber,
del libre acuerdo entre los individuos, aisladamente seres en estado
natural. Fue un movimiento en que se valoró el derecho natural:
los derechos del hombre independientes del lugar, del tiempo, de
lo contingente. Sin embargo, esta concepción condujo a la
tolerancia religiosa, liberación campesina, difusión
de la cultura al pueblo, a tomar conciencia de los derechos humanos.
La clase culta pasó a ser laica, particularmente en Francia.
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