La genética

 

Punto de partida de la genética moderna son los descubrimientos de Gregor Mendel: las leyes conocidas bajo su nombre.

Johann Mendel nació en 1822 en Heinzendorf, en ese entonces parte de Austria-hoy perteneciente a la República Checa, en el mismo año que Pasteur. Vivió 62 años. De humilde familia, pudo estudiar gracias a que una hermana renunció a su dote matrimonial en favor de él. Estudiaba ciencias naturales, pero el dinero se le terminó. Entonces, a los 21 años, decidió tomar el hábito y lo hizo en la orden de San Agustín en el convento de Brün. Fue enviado a la Universidad de Viena para estudiar ciencias naturales; en física tuvo clases con Doppler.

El convento poseía a un hombre que estimulaba el estudio de los jóvenes: el padre Napp, gran filólogo; además tenía una buena biblioteca y un jardín, donde Gregor, nombre que al ingresar a la orden había tomado en lugar de Johann, pronto haría sus experimentos. Los realizó entre 1856 y 1863.

Mendel se había estado dedicando a la botánica para obtener nuevas plantas ornamentales. Ya se sabía que al cruzar plantas híbridas ciertas formas aparecían con regularidad. Pero nadie había formulado leyes al respecto, y para eso a Gregor le sirvieron las matemáticas.

Así, estudiando la transmisión de los caracteres de las semillas del Pisum sativum, arveja común, a saber: forma de la semilla (redonda o rugosa), color (verde o amarillo) y longitud del tallo (gigante o enano), estableció: primero, cuáles caracteres eran dominantes y cuáles, recesivos y la proporción de homocigotos y heterocigotos en distintas generaciones; segundo, la existencia de unidades hereditarias inmiscibles, y tercero, dedujo las dos reglas que llevan su nombre: la de la segregación de los alelos y la de la combinación independiente de los alelos de cada locus. Esta segunda ley, como se sabe hoy, tiene restricciones.

Mendel, antes de publicar los resultados, envió su trabajó al botánico suizo Karl von Naegeli, pero éste los devolvió con un juicio desfavorable. A comienzos de 1865 Mendel expuso sus resultados en dos conferencias y después, en 1866, los publicó en los Anales de la Sociedad de Historia Natural de Brün. Pero sus descubrimientos no se conocieron hasta 1900, 16 años después de su muerte, cuando Hugo De Vries encontró la publicación de Mendel y la dio a conocer. Las leyes mendelianas fueron redescubiertas en 1900 por Hugo De Vries en Holanda, Carl Correns en Alemania y Eric von Tschermak en Austria.

Los cromosomas habían sido descritos por Walter Flemming, profesor de la Universidad de Kiel, pero el término cromosoma fue usado por primera en 1888 vez por Wilhelm Waldeyer, discípulo del gran histólogo Henle. Waldeyer introdujo el uso de la hematoxilina en la técnica histológica. Aquellas unidades genéticas deducidas por Mendel serían llamadas genes en 1909 por el botánico danés Wilhelm Johannsen. Paralelamente August Weismann publicaba en 1893 su teoría del plasma germinal y del plasma somático para explicar la herencia. El primero, inmutable, inmortal y continuo de generación en generación; el segundo, caduco. Weismann predijo la división reduccional de la meiosis.