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A comienzos del siglo XIII se había fundado en París
el Colegio de San Cosme, uno de los patronos de la cirugía.
Este Colegio subió de status a los cirujanos: los
maestros cirujanos, clericales, que sabían latín,
vestían toga larga y hacían la cirugía mayor,
incluida en ésta la litotomía; los cirujanos barberos,
laicos, que ignoraban el latín, quedaban limitados a la
flebotomía, extracción de dientes y curación
de heridas, y para ejercer debían ser aprobados por los
primeros. Los médicos clínicos tenían un status superior
al de los cirujanos. Desde entonces la categoría social
de los cirujanos ascendió poco a poco adelantándose
Francia al resto de Europa en suprimir las diferencias entre médicos
y cirujanos. Allí los éxitos y prestigio de la cirugía
continuó
en ascenso. Entre aquellos se cuenta la famosa curación
de una fístula anal a Luis XIV por parte del cirujano Félix
en 1686. Pero sólo en el siglo XVIII se producen oficialmente
los cambios decisivos: la fundación de la Académie
Royale de Chirurgie en 1731, la ordenanza de Luis XV prohibiendo
a los barberos el ejercicio de la cirugía y, después
de la Revolución francesa, la abolición de las diferencias
entre médicos y cirujanos con la creación de las
Escuelas de Salud y el título de Doctor.
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