La química fisiológica

 

Los progresos más importantes en la química fisiológica, particularmente en la orgánica, se realizaron en Alemania, en que destacaron los químicos Justus von Liebig y Friedrich Wöhler.

Von Liebig identificó los tres grupos básicos de subtancias orgánicas: hidratos de carbono, proteínas y grasas. Descubrió el isomerismo; desarrolló los métodos de análisis orgánico, entre ellos, uno para determinar la concentración de urea en solución. Introdujo la idea de medir el metabolismo proteico determinando la concentración de urea en la orina. En colaboración con su amigo Wöhler, demostró por primera vez la función de un radical, capaz de permanecer inalterado a lo largo de una amplia serie de compuestos, comportándose como si fuera un elemento. El descubrimiento del radical benzoico, el primero descrito, tuvo importancia decisiva para el estudio de los procesos bioquímicos en el organismo. En 1865 August Kekulé, cansado por el trabajo y dormitando frente a las llamas del hogar, en su visión de una serpiente enroscada tuvo la idea de la representación cíclica: el anillo de Kekulé. Von Liebig es considerado el fundador de la bioquímica.

En 1828 Wöhler sintetizó la urea. Este logro fue un duro golpe a la Naturphilophie al mostrar que una substancia orgánica no tenía leyes propias de generación.