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Figura 1: Mutuaciones más frecuente
en el gen de VHL. |
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Figura 2: Mecanismo de acción
de VHL. |
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Figura 3: Cromosoma 1 y localización
de HPC1 y HPC2 |
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Figura 4 |
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Figura 5: Pasos propuestos en la transformación
de la célula prostática. |
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Introducción |
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El cáncer es el resultado del
daño del DNA y la consecuente alteración del código
genético, que lleva a una célula a crecer en forma
desordenada y sin control. El DNA de la célula cancerosa
es inestable, y cualquier alteración cromosómica que
ocurra tiende a acumularse y a perpetuarse en el tiempo, disminuyendo
la respuesta normal de la célula a las señales de
regulación intra y extracelulares, con el consiguiente crecimiento
del tumor y progresión a estados más indiferenciados.
En el cáncer las células malignas proliferan y producen
una progenie también maligna; estudios de marcadores genéticos
demuestran que las células malignas derivan de un solo precursor
celular común o clon. Sin embargo, el origen clonal de los
tumores no implica homogeneidad en las células tumorales
debido a los cambios genéticos sucesivos que va sufriendo
cada célula tumoral, por los distintos estímulos microambientales
que influyen en su crecimiento (1, 2).
Las características biológicas de los tumores les
permiten crecer, proliferar y metastizar; todo este proceso es consecuencia
de los cambios en el genoma (mutaciones), que pueden ser mutaciones
puntuales, delecciones, inserciones, traslocaciones y amplificaciones.
Existen hechos concretos que demuestran que son las mutaciones las
que causan el cáncer. Tabla 1.
Tabla 1
Evidencia que las mutaciones causan cáncer |
| Cáncer mutaciones |
- Muchos carcinógenos son mutagénicos.
- Defectos en la reparación de genes aumentan la posibilidad
de desarrollar cáncer.
- Inestabilidad cromosómica y génica es frecuente
en muchos cánceres.
- Muchos cánceres pueden ser hereditarios.
- Los tumores malignos son clonales.
- Algunos tumores tienen oncogenes mutados.
- Algunos tumores han perdido o tienen mutado un gen supresor
de tumores. |
El cáncer es una enfermedad genética, que requiere
para su iniciación de dos o más mutaciones en la "stem
cell". Pero el desarrollo y mantención posterior del
tumor dependen de las características de proliferación
celular y de numerosos factores del huésped, como la presencia
de factores de crecimiento y de resistencia, propios de cada individuo.
Ciertos cánceres, como retinoblastoma o el tumor de Wilms,
se desarrollan dependiendo de los cambios genéticos heredados
y de posteriores alteraciones genéticas somáticas
en un locus específico, mientras otros cánceres, como
el cáncer esporádico de pulmón, vejiga y colon,
son el resultado de anormalidades genéticas adquiridas en
múltiples genes, debidas a la exposición a factores
medio-ambientales. (3)
Como se puede ver, el cáncer es una enfermedad compleja
y un gran número de cambios genéticos están
implicados en su desarrollo. El proceso de carcinogénesis
involucra múltiples pasos, que se traducen finalmente en
cambios genotípicos y fenotípicos. Los cambios genéticos
incluyen mutaciones de los genes supresores de tumores, alteración
de la expresión de protooncogenes, de los factores de crecimiento,
y de genes que facilitan el desarrollo de las metástasis.
Los genes supresores de tumores y los proto-oncogenes son los principales
blancos del daño genético. Los genes supresores de
tumores son los encargados de regular el crecimiento celular e impedir
la formación de tumores; el más característico
es p53, conocido también como el guardián del genoma
humano, ya que está encargado de reparar el daño genético
o inducir apoptosis (o muerte celular) en varios puntos del ciclo
celular, cuando detecta errores en el material genético (DNA).
(3,4)
Este no es el único gen supresor y existen varios perfectamente
identificados, como VHL, hMSH2, APC, RET entre otros (Tabla 2).
Cuando se pierde la función de estos genes se facilita el
desarrollo de los tumores. Para impedir su acción reguladora
en el crecimiento e inhibición de la formación de
tumores, se necesita de la inactivación de ambas copias del
gen. La inactivación de una copia habitualmente ocurre por
pérdida del gen, lo que se conoce como pérdida de
heterocigocidad (LOH), y la pérdida de la segunda copia del
gen se produce habitualmente por inactivación, ya sea por
mutación o mutilación.
Los proto-oncogenes son genes que regulan los factores de crecimiento
y sus receptores resultando primordiales para la sustentación
de la célula. Además contienen información
para la síntesis de proteínas que regulan y controlan
la proliferación celular y su diferenciación. Mutaciones,
amplificaciones y defectos en estos genes hacen que su función
se transforme en la de un oncogen, cuyo producto induce la transformación
de la célula normal a una tumoral (4, 5) Tabla 3. |
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Ciclo Celular y Cáncer |
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Gran parte de los eventos del ciclo celular están
regulados por las ciclinas, cdk (Cyclin Dependent Kinase) e inhibidores
de CDK. Las ciclinas son proteínas cuya concentración
y actividad varía en cada etapa del ciclo celular. Las CDK
y sus inhibidores, que pueden ser de la familia de los KIP (Kinase
Inhibitor Protein) o INK (inhibitor of CDK4), se encuentran en un
nivel constante a lo largo del ciclo celular. Las ciclinas se unen
a las CDK, produciendo su activación; una vez activadas estas
cumplen funciones específicas actuando sobre otras proteínas
nucleares, lo que condiciona la progresión de la célula
a otros estadios del ciclo celular. Diferentes cíclicas están
envueltas en distintas fases del ciclo y se sabe que todas ellas
pueden ser blancos de cambios genéticos o pueden ser alteradas
en el proceso de ontogénesis, como veremos más adelante.
La pérdida de la sensibilidad a la inhibición del
proceso de crecimiento es el resultado de la pérdida del
control positivo de las cíclicas o pérdida de la función
de los inhibidores de CDK. Así también la inestabilidad
génica, determinada por la habilidad de la célula
tumoral de saltarse los mecanismos de restricción presentes
al inicio de la fase S (fase de síntesis) del ciclo celular,
conduce a la perpetración de una línea celular con
DNA defectuoso. La sobreexpresión de ciclinas ha sido demostrada
en cánceres como el de colon y mama, donde está desregulada
la expresión de la cíclica E. (5)
Tabla 2
Ejemplos de Genes Superiores, su Ubicación y Patología
Asociada
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| Tumor Suppressor Gene |
Chomosomal Location |
Malgnancy |
| hMSH2a |
2p22-21 |
Hereditary nonpolyposis colarectal cancer (HNPCC) |
| FHIT |
3p14.2 |
Various tumor types |
| hMLHTa |
3p21.3 - p23 |
HNPCC |
| VHL |
3p25-p26 |
Von Hippel-Lindau disease |
| APC |
5q21 |
Familial polyposis |
| CDKN2 |
9p21 |
Familial melanoma |
| RET |
10q11.2 |
Multiple endocrine neoplasia 2 |
| PTEN/MMACT |
10q23.3 |
Various tumor types |
| WT-1 |
11p13 |
Wilms´tumor |
| MEN1 |
11q13 |
Multiple endocrine neoplasia 1 |
| BRCA1 |
13q12-13 |
Familial breast cancer (early onset) |
| RB1 |
13q14 |
Retinoblastoma |
| p53 |
17q12-13 |
Li-Fraumensi syndrome, many tumor
types |
| NF-1 |
17q12-22 |
Neurofibromatosis 1 |
| BRCA1 |
17q21 |
Familial breast and ovarian cancer |
| Smad4/DPC4 |
18q21.1 |
Pancreatic cancer |
| MADR2 |
18q21 |
Colorectal cancer |
| NF-2 |
22q12.2 |
Neurofibromatosis 2 |
a Mismarch repair genes. |
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Tabla 3
Ejemplos de Oncogenes y su Acción Específica |
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| Oncogene |
Function |
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| Growth Factors |
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| int-1 |
matrix protein |
| int-2 |
fibroblast growth factor-related protein |
| sis |
Platelet-derived growth factor |
| |
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| Growth - Factors receptors |
|
| erbB-1 |
Epidermal growth factor receptor |
| fms |
CSF-1 receptor |
| kit |
Stem-cell growth factor receptor |
| met |
Hepatic growth factor receptor |
| neu/erbB-2 |
Heregulin receptor |
| ret |
Glial cell derived enurotrophic factor receptor |
| ros |
Unknown ligand |
| TrkA |
Nerve growth factor receptor |
| |
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| G. proteins |
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| H-ras |
GTPase |
| K-ras |
GTPase |
| N-ras |
GTPase |
| |
|
| Cytoplasmic kinases |
|
| bcr-abl |
Tyrosine kinase |
| fes-fps |
Tyrosine kinase |
| fgr |
Tyrosine kinase |
| hck |
Tyrosine kinase |
| Ick |
Tyrosine kinase |
| pim |
Tyrosine kinase |
| src |
Tyrosine kinase |
| yes |
Tyrosine kinase |
| raf/mil |
Serine - theonine kinase |
| mos |
Serine - theonine kinase |
| |
|
| Other cytoplasmic proteins |
|
| bcl-2 |
Anti - apoptosis |
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| Nuclear proteins |
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| erbA |
Tyroid hormone receptor |
| ets |
Transcription factor |
| fos |
Transcription factor |
| jun |
Transcription factor |
| L-myc |
Transcription factor |
| IyI-1 |
Transcription factor |
| myc |
Transcription factor |
| N-myc |
Transcription factor |
| reI |
Transcription factor |
| ski |
Transcription factor |
| tal-1 |
Transcription factor |
|
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Cánceres Urológicos |
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Los cánceres urológicos tienen un comportamiento
similar a los lineamientos generales ya descritos; trataremos brevemente
de ver los procesos moleculares más importantes que se encuentran
involucrados en los cánceres urológicos más frecuentes,
tanto en su génesis como en su crecimiento y maduración. |
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Cáncer Renal |
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Cromosomas y Genes
El cáncer renal se puede presentar, como casi todos los
cánceres, con una forma hereditaria y otra no hereditaria
o esporádica, constituyendo estos últimos la gran
mayoría (95%). Un 85% de los cánceres esporádicos
son carcinomas de células claras, 5-10% son cánceres
papilares y el resto constituye variantes poco frecuentes, como
los cromófobos y los carcinomas de los tubos colectores.
La caracterización de algunos cánceres hereditarios
ha permitido la identificación de los genes involucrados
en el proceso de carcinogénesis renal, así como de
sus diferentes expresiones genotípicas dependiendo del daño
genético encontrado. Si bien no todas las mutaciones se encuentran
presentes en todos los cánceres renales, las más comunes
constituyen la base actual del conocimiento de esta entidad.
El mejor caracterizado de los cánceres renales hereditarios
es el que acompaña al síndrome de Von Hippel Lindau
(VHL); los individuos con este síndrome tienen la capacidad
de desarrollar tumores en variados órganos, incluyendo riñones,
cerebelo, espina dorsal, ojos, glándulas adrenales, oído
interno y páncreas.
El gen de VHL es un gen supresor de tumores que se encuentra en
el brazo corto del cromosoma 3 (3p); este gen tiene 3 exones que
codifican para una proteína de 213 aminoácidos. Ambas
copias del gen se encuentran inactivas en los tumores de pacientes
con VHL: mutación en el alelo heredado y pérdida del
otro alelo (wild type allele).
La inactivación de ambas copias del gen del VHL es uno de
los primeros eventos en el desarrollo de los cánceres renales
de células claras, y en un alto porcentaje se ha encontrado
LOH del cromosoma 3p. Sin embargo, el gen de VHL no se encuentra
mutado ni tampoco se halla LOH en los cánceres renales del
tipo papilar (Figura 1).
El gen supresor de tumores VHL forma un complejo trimolecular estable
con dos subunidades de transcripción (Elongin SIII). Elongin
a su vez está compuesto de otras tres subunidades A, B, C.
La elongin A es necesaria para inhibir el proceso de replicación
de la RNA polimerasa II, elongin B favorece la unión de elongin
C con elongin A, y las tres se unen con VHL. En los cánceres
renales esporádicos y en los pacientes que tienen el síndrome,
se encuentran frecuentes mutaciones en el tercer exon del gen de
VHL, lo que se traduce en la incapacidad del gen VHL de unirse a
elongin B y C, con la consiguiente pérdida de función
del gen, permitiendo el desarrollo de tumores (Figura 2). (6,7)
Otros cambios moleculares encontrados en los cánceres renales
esporádicos de células claras es su alto grado de
neoangiogénesis, con una elevada expresión del factor
de crecimiento vascular endotelial (VEGF), el que in vitro puede
ser revertido con la introducción de un "wild"
VHL gen, lo que demuestra el rol regulador que también tiene
este gen en el proceso de angiogénesis que acompaña
a los cánceres.
La pérdida de heterocigocidad o pérdida de un alelo
se ha documentado hasta en un 98% de los casos, y el otro alelo
se encuentra mutado en más de un 50% de los casos. Más
frecuentemente un alelo se encuentra mutado y el otro metilado como
evento primario en el desarrollo de este tumor. En estadios más
avanzados o cuando existe progresión del tumor, aparecen
eventos genéticos agregados como aumentos en la expresión
del factor de transformación y crecimiento (TGF), alteraciones
en el cromosoma 5 (5p22), 17p13 (p53) entre otros, los que condicionan
un peor pronóstico.
Los cánceres esporádicos tipo papilar, aunque en
menor frecuencia que los de células claras, pueden presentar
anormalidades genéticas manifiestas, entre ellas se han descrito
las trisomías (45 a 69%) de los cromosomas 7, 10 y 17 y recientemente
algunas translocaciones no bien caracterizadas entre el cromosoma
1 y el X.
Los cánceres papilares hereditarios (HPRC) son otros síndromes
heredables con un patrón autonómico dominante. Los
individuos que lo padecen tienen un alto riesgo de desarrollar un
cáncer papilar multifocal. Recientemente se ha logrado describir
en las líneas germinales de las familias afectadas un protooncogen,
c-met (7q31.1-34), como el posible responsable debido a una mutación
tipo "missense" en una tirosina kinasa dominante del gen.
Así también otras anormalidades similares a las descritas
en los tumores papilares esporádicos se pueden encontrar
en estos tumores.
Los tumores cromófobos, aunque infrecuentes, también
presentan patrones de anormalidad genética y molecular como
monosomías de los cromosomas 1, 2, 6, 10, 13 y 17. La pérdida
de heterocigocidad (LOH) no es un patrón común en
estos tumores, encontrándose presente en un 20% de los casos.
En resumen, el análisis de la mutación del gen de
VHL forma parte integral del diagnóstico de cáncer
renal, así como el screening de los individuos asintomáticos
en las familias portadoras del síndrome. Pacientes con un
cáncer renal avanzado tienen una expectativa de sobrevida
de 8 a 10% a dos años; sin embargo, esta puede ser del 95%
a 5 años en los casos de cánceres diagnosticados en
etapas precoces, por lo que la detección precoz de la inactivación
del gen de VHL puede ser un elemento importante para su pesquisa
precoz.
Son muchos los genes descritos en la génesis de los distintos
subtipos de cáncer renal, lo que abre una gran puerta a la
investigación, tanto de su función especifica como
sus interacciones (8).
Antígenos y Proteínas
El cáncer renal es quizás uno de los cánceres
que tiene como característica la elevada expresión
de anfígenos de superficie, lo que lo cataloga como un tumor
inmunogénico por su capacidad para generar respuesta en el
sistema inmune (linfocitos T).
El listado de antígenos, que pueden estar presentes en el
cáncer renal, puede ser interminable, por lo que nos centraremos
en quizás el más promisorio: MN/CA9. (HLA A2.1). Este
antígeno se encuentra presente en el núcleo y la membrana
plasmática en más un 85% de los cánceres renales
y no es expresado por los tejidos renales no tumorales.
La expresión de MN/CA9 en las células resulta en
alteraciones morfológicas y de los patrones de crecimiento,
lo que permite plantear que MN tiene un rol importante en la regulación
de la síntesis de proteínas y proliferación
celular (9, 10).
La selectividad de expresión de algunos anfígenos
en las células tumorales permite pensar en estrategias de
tratamientos selectivos para el cáncer renal, mediante la
activación del sistema inmune contra anfígenos determinados
como MN/C9. Los linfocitos T pueden generar esta respuesta inmune
contra estos anfígenos determinados, seleccionando clones
con respuesta específica. A su vez las células dendríticas
(célula presentadora de anfígenos) pueden ser inducidas
a expresar los distintos anfígenos, de manera de lograr,
al ponerlos en contacto con linfocitos T, que generen el clon específico
capaz de atacar selectivamente a las células tumorales que
expresan el anfígeno en cuestión (9, 10, 11).
Esta línea de tratamiento selectivo para los cánceres
renales puede ser una forma de tratamiento con insospechadas proyecciones
a futuro y está basada en la detección, caracterización
y secuenciación de los distintos antígenos que expresan
las células tumorales. |
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Cáncer Prostático |
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Como en otras neoplasias, el cáncer de próstata
está acompañado de cambios genómicos que incluyen
deleciones, amplificaciones y mutaciones puntuales. El cáncer
prostático tiene un componente hereditario, donde existen uno
o más genes autosómicos dominantes que predisponen a
su desarrollo; la evidencia se puede basar en hechos concretos. (Tabla
4).
Tabla 4
Evidencias del patrón hereditario en cáncer
prostático |
| Cáncer de próstata hereditario |
- Hay familias con tres o más miembros afectados.
- Pueden existir individuos afectados en tres o más generaciones,
tanto de la rama materna como paterna.
- Los individuos afectados con antecedentes familiares pueden
presentar cáncer antes de los 55 años. |
Existen también evidencias que hay una forma hereditaria
recesiva ligada al cromosoma X, ya que el riesgo relativo de desarrollar
cáncer es 2,6 veces más alto entre hermanos con cáncer
prostático que en los hijos de individuos afectados, en los
cuales es 1,7 veces más alto respecto a la población
normal (13).
Sin embargo, sólo un 5 a 10% de los cánceres prostáticos
son hereditarios y su causa es poligénica, como en muchos
otros tumores sólidos. El polimorfismo existente en los múltiples
genes que regulan el funcionamiento de la próstata, como
el gen del receptor androgénito o de la 5 alfa reductasa,
hace difícil dilucidar la génesis del proceso oncogénico
en este cáncer (13).
El estudio de grupos familiares seleccionados con cáncer
de próstata, como gemelos mono o dicigóticos, muestra
una concordancia en el desarrollo de cáncer prostático
del 28 y 7% respectivamente; estos estudios indicarían que
los genes encargados de su desarrollo se encuentran en los cromosomas
1 y X (14).
El reconocimiento de que una predisposición al cáncer
de próstata puede heredarse ha llevado a la búsqueda
de genes específicos asociados con la enfermedad. A través
de los otros estudios de familias con tres o más integrantes
de primer grado afectados con cáncer de próstata,
se ha identificado una región en el brazo largo del cromosoma
1 (1q 24-25), que tentativamente contiene un gen (HPC1) (Human Prostate
Cancer) y el HPC2, relacionados con el desarrollo de cáncer
prostático. Figura 3.
La confirmación de este hallazgo y la demostración
de herencia familiar son hechos a considerar en el screening de
familias con alto riesgo. Así, en familiares de primer, segundo
y tercer grados el riesgo relativo de desarrollar un cáncer
de próstata aumenta en 18, 11 y 2,5% respectivamente con
relación a la población general. Esta forma de cáncer
familiar, asociada con la transmisión de este gen dominante
de alta penetrancia, aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer
de próstata en individuos menores de 45 años, con
un riesgo estadístico que alcanza al 88% a los 85 años
(15).
Otro gen recesivo ligado al cromosoma X ha sido considerado también
como factor hereditario, así como la inactivación
de genes supresores, los que son importantes en cánceres
esporádicos. Un número cada vez mayor de cambios genéticos
han sido documentados en el cáncer de próstata: como
la pérdida de un alelo, mutaciones puntuales y metilaciones.
Sin embargo, y a pesar de la alta frecuencia de esta patología,
aún es poco lo que se sabe de los genes involucrados en su
desarrollo. Estudios citogenéticos y moleculares muestran
que las deleciones más frecuentemente involucran los cromosomas
7q, 8p, 10q, 13q, 16q, 17p y el cromosoma Y. Polisomías se
han demostrado también asociadas a peor pronóstico
en estos pacientes. |
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Metilación del DNA |
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Un evento temprano en la carcinogénesis
de los tumores sólidos parece ser una alteración en
la metilación del DNA, y en cáncer de próstata
esta no es la excepción. La hipermetilación de áreas
genómicas ricas en nucleótidos CpG ha sido asociada
con la inactivación génica.
Entre otro de los eventos importantes propuestos en el cáncer
de próstata está la metilación del gen GSPT,
que codifica para la formación de la glutation transferasa,
que cataliza la conjugación del glutation reducido, encargado
de la protección y defensa contra los factores medioambientales
y los carcinógenos encógenos. La glutation S transferasa
clase 1 (GSTP1) cumple una función defensiva contra las hidroperoxidasas,
evitando el daño al material genético. Mediante inmunohistoquímica
se ha logrado demostrar que GSTP1 se encuentra presente en las células
normales prostáticas, pero está ausente en los cánceres
prostáticos. La hipermetilación de este gen se encuentra
presente no sólo en los cánceres, sino que también
en más de un 70% de las neoplasias de alto grado (PIN3).
Estos hallazgos permiten plantear que la inactivación de
GSTP1 es uno de los primeros cambios que promueven la inestabilidad
y transformación neoplásica de la célula prostática
(16).
Las neoplasias intraepiteliales de alto grado se caracterizan por
un aumento global de la fracción de proliferación
y división celular, y se presupone que esta es la lesión
precursora de los cánceres prostáticos. Así
como ocurre en los carcinomas de cuello uterino, este aumento de
la proliferación celular se traduce en una displasia, que
pudiera ser un estado precanceroso en la glándula prostática,
donde existe una desorganización espacial y desregulación
de la expresión génica en la célula basal de
la glándula. Sin embargo, los mecanismos y consecuencias
de los cambios experimentados en las neoplasias intraepiteliales
aún no están completamente dilucidados.
Por otro lado, toda la diferenciación, maduración
y proliferación prostática son controladas por el
estímulo androgénico. El polimorfismo existente en
el receptor androgénico es muy importante y puede asociarse
a inestabilidad genomita. El gen que codifica para este receptor
androgénico se encuentra en el cromosoma Xq11-q12 y tiene
una secuencia polimórfica en el exon 3 (CAG) que se asocia
en forma inversamente proporcional al riesgo de desarrollar cáncer
prostático. Mientras mayor sea el largo de esta secuencia
menor es la posibilidad de desarrollar cáncer, así
claramente se ha demostrado en la población afro-americana,
que tiene una secuencia significativamente más corta, con
un mayor riesgo de desarrollar cáncer (17).
La secuenciación de este gen, específicamente en
el exon 3, permite predecir el riesgo relativo de desarrollar cáncer
de próstata.
Hoy día sólo tres factores de riesgo claros han sido
identificados en la génesis del cáncer de próstata;
estos son: edad, antecedentes familiares y grupo étnico.
Las variaciones en los factores genéticos pueden explicar
diferencias entre los distintos grupos raciales en las diferentes
áreas geográficas. Así también el polimorfismo
genético, para aquellos genes que codifican para la enzima
5 alfa reductasa, el receptor de andrógenos o la vitamina
D, se ha asociado con diferencias en el riesgo de desarrollar cáncer
de próstata. Así la evidencia actual sugiere que la
asociación familiar en el cáncer de próstata
está principalmente relacionada con la herencia y no con
los distintos estilos de vida.
Se ha estimado que aproximadamente un 9% de casos de cáncer
prostático es el resultado de la herencia de genes mutados.
Existen pocos datos acerca de diferencias clínicas entre
individuos afectados con cáncer de próstata hereditario
y aquellos que ocurren en la población general (esporádicos).
Globalmente los individuos que presentan mutación de HPC1
demuestran que la edad al momento del diagnóstico es menor,
los tumores son de más alto grado de malignidad y más
avanzados que en los individuos sin antecedentes familiares.
Esto conlleva a que los individuos con susceptibilidad genética
(antecedentes familiares) deban tener un control clínico
más temprano que la población normal. De acuerdo con
la American Urological Association, se recomienda iniciar el control
a los 40 años y no a los 50 como en la población sin
historia familiar. |
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Genes Supresores de Tumores y Oncogenes |
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La pérdida de algunos potenciales genes
supresores de tumor ha sido demostrada como un evento tardío
en la transformación de células prostáticas.
Pérdida de la heterocigocidad se ha asociado con deleciones
en algunos cromosomas: 8p, 10q, 13q y 18q. Aproximadamente un 70%
de los pacientes con cáncer de próstata clínicamente
localizado pueden mostrar deleciones en el cromosoma 8p 22. Así
también un 36% de los pacientes con enfermedad localizada
y 60% de pacientes con tumores metastásicos demuestran deleciones
en el cromosoma 16q, sitio supuesto del gen supresor de tumor E
caderin. E cederin es una molécula de superficie celular
que media en la interacción y adhesión epitelial célula-célula.
La pérdida de la expresión de esta molécula
conlleva un aumento del potencial invasivo (18).
La pérdida de una copia del gen de retinoblastoma (Rb) es
común, así como también la mutación
del p53. El primero aparece como un elemento inicial en el desarrollo
de la enfermedad cancerosa prostática y el segundo más
bien uno tardío. Sin embargo, la inespecificidad de ambos
las hace mutaciones poco atractivas como marcadores tumorales.
Fenómenos de resistencia androgénica o de capacidad
metastásica están asociados a la expresión
de bcl/2, p53 y bax, por lo tanto, reguladas por genes de la apoptosis,
los cuales deben mantener un estrecho equilibrio que permita su
autorregulación y expresión.
Los genes que regulan el proceso de carcinogénesis aún
no están claramente identificados, por lo que debemos mantener
la investigación tanto para el cáncer familiar como
para el esporádico. La identificación de cambios genéticos
moleculares específicos en el carcinoma de la próstata
podría ser útil en el diagnóstico precoz, transformándose
en una herramienta clínica y terapéutica a futuro. |
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Cánceres de Urotelio |
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Los cánceres de urotelio, ya sea del tracto
superior (pelvis y uréter) como los del tracto inferior (vejiga),
tienen factores ambientales claramente relacionados con su génesis
y entre los más identificados están el cigarrillo, la
exposición a químicos ambientales, ingestión
de endulzantes y analgésicos, café, infecciones parasitarias,
cálculos y un largo listado. Sin embargo, estos pueden ser
los agentes iniciadores del proceso carcinogénico, pero la
promoción y progresión de este fenómeno están
a cargo de oncogenes y genes supresores de tumores y las distintas
mutaciones que puedan influir en la perpetuación de la estirpe
celular defectuosa. |
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Mismatch Repair |
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Así como en los cánceres renales
y de próstata, también existen casos de cánceres
de urotelio familiares como HNPCC (Hereditary Nonpolyposis Colorectal
Cancer), que corresponde a un síndrome que tiene como característica
la alta frecuencia de tumores en el colon, páncreas, endometrio
y estómago, así como la aparición de cánceres
de urotelio en el tracto urinario superior. En este cáncer
hereditario se ha detectado inestabilidad microsatélite,
debida a las deficiencias en el sistema de reparación de
genes (mismatch repair system). Este sistema está formado
por un grupo de genes encargados de corregir los defectos en el
DNA; el prototipo de este gen es el gen supresor de tumores hMSH2
(2p16) y hMLH1 (3p21) (19).
Ambos genes codifican para proteínas nucleares y hMSH2 codifica
específicamente para una proteína de expresión
nuclear de 97 kD, la cual tiene 16 exones, encontrándose
delecciones (homozigous deletion) en los últimos exones,
en los cánceres vesicales superficiales de alto grado y los
cánceres invasores (20).
Esta mutación lamentablemente es con frecuencia un evento
tardío en los cánceres vesicales, por lo que más
bien puede ser utilizada como elemento pronóstico más
que diagnóstico. |
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Genes Supresores y Oncogenes |
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Los genes supresores de tumores más frecuentemente
encontrados en los cánceres vesicales son p53 (17p), retinoblastoma
Rb (13q) y genes del cromosoma 9 (9p21), donde se encuentran
los genes que codifican para la síntesis de p15 y p16.
El p53 es el gen más frecuentemente afectado en los cánceres
sólidos; como ya señalamos, su función específica
es resguardar el DNA impidiendo que la célula con material
genético defectuoso se perpetúe, ya sea mediante la
reparación del DNA o la inducción de apoptosis. Por
esto no es de extrañar que en los cánceres de vejiga,
en los que existe anormalidad de p53, sean en general más
agresivos e indiferenciados, ya que han perdido parte de los mecanismos
normales de reparación (21).
La detección inmunohistoquímica de p53 es posible,
ya que se expresa como una proteína nuclear, por lo que se
le puede utilizar incluso como factor pronóstico en cáncer
vesical. La mutación de p53 aparece como un evento temprano
en cánceres vesicales de alto grado e invasores, confirmando
su índice pronóstico (22).
El gen del retinoblastoma codifica para una proteína pRb,
la cual es fosforilada por cdk presentes en el núcleo celular.
Normalmente pRb forma un complejo estable con otra proteína
nuclear E2F (factor de transcripción); sin embargo, al encontrarse
libre E2F, ya sea por fosforilación de pRb o por pérdida
de pRb (pérdida del gen), esta se une a regiones promotoras
de algunos genes permitiendo la activación del ciclo celular
y paso de fase G1 a S (23).
El complejo balance entre cdk y Rb permite a la célula regular
su crecimiento, manteniendo un complejo estable con E2F. Al perderse
la acción del gen supresor Rb, E2F queda libre para actuar
y la célula puede progresar en el ciclo celular escapando
de muchos de los puntos de chequeo presentes al inicio de la Fase
S, permitiendo una vez más la perpetuación de líneas
celulares con material genético defectuoso.
Otros genes involucrados en el proceso de regulación celular
son los que codifican para p16 y p17 (9p), los que forman complejos
con las cdk 4 y 6 manteniendo el complejo equilibrio con pRb. Como
se puede ver, el complejo mecanismo regulatorio en el ciclo celular
está afectado en los cánceres de urotelio; sin embargo,
estos eventos muchas veces necesitan de un factor iniciador medioambiental
como los que ya fueron mencionados.
Los oncogenes también tienen un rol importante en la génesis
de los cánceres vesicales, su rol es importante en el proceso
de iniciación (c-jum) y de manutención, siendo muchas
veces los culpables de las recurrencias y progresión a estadios
avanzados en los cánceres vesicales (ras y c-myc). El oncogen
c-jum tiene importancia en la formación del complejo de transcripción
AP-L, importante en la regulación del crecimiento celular.
La hipometilacion de c-myc permite la proliferación celular
indiscriminada; así cada oncogen se puede encontrar en diferentes
estadios del cáncer vesical, desarrollando diferentes acciones
específicas (24).
Para finalizar la detección de algunas trisomías
como la del cromosoma 7 son frecuentemente encontradas en los cánceres
vesicales, particularmente en los más agresivos. En el cromosoma
7 se encuentra el gen que codifica para algunos factores de crecimiento
y de receptores de crecimiento (TGF, VEGF). La sobreexpresión
de algunos factores de crecimiento le permite a la célula
tumoral tomar ventaja respecto a una célula normal aumentando
su expresión.
El listado de cambios genéticos y moleculares descritos
en cáncer de vejiga puede ser muy largo, entre ellos erb-2,
bax y bcl/2; sin embargo, nos hemos centrado en los más frecuentes
y con mayor relevancia clínica actual.
Lamentablemente casi todos los eventos moleculares descritos se
asocian a tumores de alto grado, invasores y avanzados, por lo que
es fundamental actuar médicamente sobre los eventos ambientales
que son los que pueden gatillar el proceso oncogénico.
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