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Introducción |
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Como causa de disfunción urinaria,
la hiperplasia benigna de la próstata es conocida desde hace
siglos. Es mencionada en escritura egipcia 1.500 años antes
de nuestra era y ya fue estudiada por Hipócrates 1.000 después.
Los nombres médicos de esta patología han variado
con los años. El más conocido ha sido el de adenoma
de la próstata, cuando en realidad no es adenoma ni es de
la próstata. Sin embargo, se sigue usando por lo fácil
que es el término y ha empezado a ser reemplazado por la
sigla HBP imitando el BPH de los sajones. Tampoco es correcto decir
hipertrofia benigna porque no existe hipertrofia sino que es una
hiperplasia que se inicia después de los 35 años y
consiste en nódulos de estroma alrededor de las glándulas
periuretrales. El proceso toma años, predominando a veces
en los nódulos los elementos glandulares o los fibromusculares
y en ocasiones mixtos. En la aparición de esta patología
no existen incidencias ambientales o genéticas. Su incidencia
aumenta con la edad y todos los varones la padecerán si viven
lo suficiente. |
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Etiología |
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La etiología no está clara y se han
propuesto cambios histológicos, hormonales y otros relacionados
con el envejecimiento. Se requieren dos factores para que se presente:
- La presencia de dihidrotestosterona, DHT
- Envejecimiento
Hay personas con deficiencia congénita de la 5alfa reductasa,
que permite la conversión de testosterona en DHT. Estas personas
nacen con genitales ambiguos, pero posteriormente la testosterona
permite el desarrollo, la erección e incluso la eyaculación.
Sin embargo, los bajos niveles de DHT producen un vestigio de próstata,
que nunca desarrolla HBP.
La acción de los andrógenos en la HBP todavía
no es bien comprendida y tampoco su relación con los estrógenos.
La castración antes de la pubertad evita la HBP. Los trastornos
congénitos de la función androgénica producen
escaso crecimiento de la próstata. Sin embargo, la castración
en pacientes con HBP no produce atrofia posterior. La función
de los estrógenos sería producir la hipertrofia del
estroma que a su vez produce la hiperplasia epitelial.
Desde el punto de vista histológico, se distinguen 5 tipos
de hiperplasia benigna de la próstata: estromal, fibromuscular,
muscular, fibroadenomatosa y fibromio-adenomatosa.
Existen algunos factores de crecimiento identificados que actúan
sinérgicamente. Además hay otros conocidos hace poco
como es el factor del plasma testicular y epididimario, que están
en el líquido seminal. La exposición ocasional del
tejido prostático a estos mitógenos (crecimiento glandular)
influye en la HBP. |
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Fisiopatología de los Síntomas |
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Los síntomas pueden considerarse como de
naturaleza irritativa y obstructiva. En 1977, Boyarsky y cols. elaboraron
un cuestionario para cuantificar en números la gravedad de
los síntomas. Posteriormente, en 1993 la AUA desarrolló
una nueva calificación que da mejores resultados en los controles
realizados. Hoy se piensa que el criterio único más
importante para el tratamiento es la calificación de los
síntomas. En el esquema de la AUA hay 7 preguntas que se
califican de 1 a 5, siendo el máximo 35. En una población
de control, el 83% tenía calificación de 0 a 7, y
sólo un 15% de los que tenían esta calificación
requirieron tratamiento. Los hombres con calificaciones moderadas
(8 a 20) y graves (+ de 20) necesitan tratamiento para evitar complicaciones.
Entre los síntomas obstructivos, la disminución de
la fuerza y calibre del chorro de orina debida a la compresión
uretral es una característica temprana y constante de la
HBP. El retardo ocurre porque el detrusor demora más tiempo
en aumentar la presión para vencer la resistencia uretral.
La intermitencia es debida a que el músculo es incapaz de
mantener la presión durante toda la micción. Es la
misma razón por la que hay goteo terminal y vaciamiento incompleto.
En esto también puede influir la presencia de tejido prostático
a nivel del cuello, haciendo el efecto de válvula esférica.
A. Sintomas Urinarios
(Criterios para clasificación de síntomas) |
Nunca |
Menos de 1 por cada cinco veces |
Menos de la mitad de las veces |
Alrededor de la mitad de las veces |
Más de la mitad de las veces |
Casi siempre |
1. Vaciamiento incompleto
Durante el mes pasado, ¿cuántas veces tuvo
la sensación de no poder vaciar la vejiga por comleto
después de terminar de orinar? |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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2. Frecuencia
Durante el último mes, ¿cuántas veces ha
tenido que orinar de nuevo en menos de dos horas después
de la micción anterior? |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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3. Intermitencia
Durante el último mes, ¿cuántas veces |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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4. Urgencia
Durante el último mes, ¿cuántas veces
le ha sido difícil posponer la micción? |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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5. Chorro débil
Durante el último mes ¿ cuántas veces ha
sentido disminución en el chorro de la orina? |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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6. Esfuerzo
Durante el último mes ¿cuantas veces ha tenido
que esforzarse o pujar para iniciar la micción? |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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para nada |
1 vez |
2 veces |
3 veces |
4 veces |
5 ó más veces |
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7. Nicturia
Durante el último mes, ¿cuántas veces se
para habitualmente al baño entre que se acuesta y se
levanta? |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
Clasificación de síntomas AAU=suma de las preguntas
de A1 a A7= |
Síntomas irritativos como la nicturia y la urgencia aparecen
debido al vaciamiento incompleto de la vejiga, lo que lleva a la
necesidad de mayor frecuencia de micciones. La presencia de una
próstata agrandada provoca la respuesta de vaciamiento de
la vejiga, en especial cuando el crecimiento es hacia el interior
comprometiendo su volumen. Influyen también el aumento de
la excitabilidad del músculo hipertrofiado incluso con cambios
mínimos de volumen y de irritabilidad de la vejiga. La polaquiuria
es más pronunciada en la noche, debido a que disminuye la
inhibición cortical y el tono de la uretra y del esfínter
se reducen durante el sueño.
La urgencia y la disuria se deben a varios factores, entre ellos
la incapacidad de vaciar bien la vejiga, inestabilidad del detrusor
porque sus contracciones no se coordinan con la relajación
esfinteriana y la presencia de infecciones y litiasis vesical. Los
síntomas obstructivos son comunes cuando hay una próstata
muy crecida. El predominio de los irritativos hacen pensar en disfunción
de la micción más que HBP.
La incontinencia urinaria no es síntoma común de
la HBP, pero cuando la enfermedad avanza la gran cantidad de orina
residual debilita el esfínter que se abre y permite la salida
de pequeños volúmenes de orina, similares a los que
entran y encuentran la vejiga poco distensible y llena. Las alteraciones
del detrusor y del sistema antirreflujo llevan a la dilatación
del sistema superior, lo que lleva al daño de la función
renal.
La retención urinaria aguda se presenta por crecimiento
prostático, pero también influyen ello los infartos
prostáticos, las bajas temperaturas, el alcohol, agentes
anticolinérgicos, agentes adrenérgicos alfa, fármacos
psicotrópicos y el ignorar el primer deseo miccional.
Existen síntomas sistémicos provocados por las vías
urinarias como malestar abdominal alto y dolores en el flanco. Se
deben al reflujo persistente y a la transmisión de la presión
vesical elevada. La insuficiencia renal lleva a la fatiga crónica,
pérdida de apetito y somnolencia.
Existen otros síntomas no relacionados con la vía
urinaria como las hernias y los hemorroides. Son manifestaciones
de aumento de la presión abdominal para orinar. Una próstata
muy grande también puede causar dificultad para defecar y
disminución del tamaño de las heces.
Existen síntomas relacionados con las complicaciones como
la infección urinaria baja, las pielonefritis. Esto se acentúa
con la presencia de litiasis vesical produciéndose obstrucción
intermitente y debido a la fragilidad de la próstata es frecuente
la hematuria. |
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Cuadro Clínico |
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Hoy día, cada vez son menos frecuentes los
casos en que consultan con manifestaciones de la insuficiencia renal
obstructiva. La palidez, hipertensión arterial, pulso rápido
y respiración acelarada por acidosis son elementos tan evidentes
como excepcionales. Se trata de llegar mucho antes al diagnóstico
y evitar estas complicaciones tardías.
Lo frecuente es que el paciente sólo revele síntomas
y no existan grandes hallazgos en el examen físico. El globo
vesical crónico puede ser un hallazgo, pero, en general,
se ha sospechado por las pseudoincontinencia. En ocasiones es posible
palpar globos pequeños, manifestación de residuos
elevados. Los demás hallazgos están en el tacto rectal.
Este es un examen que debe ser bimanual, en que la mano hipogástrica
permite palpar el lóbulo medio de crecimiento intravesical
y a la vez permite una mejor palpación de los lóbulos
laterales. El tacto rectal es falseado por la presencia de globo
vesical. Pierde gran parte de su valor. De existir el globo, es
preferible vaciarlo antes de darle valor a un examen rectal.
En el examen rectal es importante apreciar la magnitud del crecimiento
prostático. Esto tiene gran importancia ya que tamaños
sobre 80 cc pueden cambiar la vía de abordaje. A la vez,
un crecimiento endovesical puede falsear el tamaño, aunque
los medios por imagen evitan errores en este aspecto. La palpación
de nódulos, induraciones localizadas o sectores con consistencia
alterada hacen plantear otros diagnósticos como prostatitis
crónica, litiasis prostática y cáncer de la
próstata.
En pacientes muy obesos y que no cooperan con el examen, éste
puede ser imposible de practicar. El dedo examinador no alcanza
a llegar al ápex prostático. No debe olvidarse que
el examen rectal permite diagnosticar la mayoría de los cánceres
de recto, que se ven a esta edad. |
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Pruebas Diagnósticas |
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Para un paciente que consulta por síntomas
compatibles con uropatía obstructiva son indispensables exámenes
que permitan confirmar las diversas manifestaciones clínicas,
a la vez que evaluar el grado de alteraciones en la función
miccional. También es obligatorio descartar por medio del
antígeno prostático específico la presencia
de un cáncer prostático. Este puede asociarse a la
HBP sin aportar síntomas ni signos, por lo que debe aprovecharse
esta oportunidad para chequear adecuadamente a los pacientes, en
especial a los menores de 70 años.
Nuestra recomendación es el empleo de la ecotomografía
abdominal y pelviana con medición del volumen prostático
y del residuo postmiccional acompañada de la flujometría.
Con estos dos elementos es posible corroborar la presencia de obstrucción
o sólo de síntomas irritativos. Flujos menores a los
15 cc por segundo indican la presencia de problemas. Flujos menores
de 10 cc por segundo indican la presencia de obstrucción
en el 90% de los casos. La existencia de residuos mayores a los
60-70 cc hacen pensar en obstrucción si no existen otras
causas.
Frente a la presencia de síntomas o signos de infección,
se debe proceder a identificar el germen y a tratar la complicación.
La presencia de hematuria persistente sin infección urinaria
hace necesaria una cistoscopia para descartar la presencia de un
cáncer vesical.
Los otros medios por imágenes sólo deben emplearse
cuando la ecotomografía plantea la sospecha de otro tipo
de lesiones. La edad a la que se presenta la HBP es la misma a la
que se presentan los tumores renales y de urotelio, por lo que frente
a cualquier sospecha deben descartarse. |
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Diagnósticos Diferenciales |
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Deben plantearse otras patologías que provocan
obstrucción al vaciamiento vesical. La estenosis de cuello,
las dis-sinergias esfínter detrusor y las estenosis uretrales
son las más frecuentes. Una calibración uretral y
la uretrocistoscopias hacen el diagnóstico. La presencia
de muchos síntomas irritativos, sin hallazgos obstructivos,
debe hacer plantear otras patologías como cistitis intersticial,
parkinson.
El empleo de la urodinamia con mediciones de flujo contra presión
son exámenes de excepción para aquellos casos en que
se sospeche alguna de estas patologías. |
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Tratamiento |
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Un hombre de 50 años tiene un 25 a 30% de
posibilidades de necesitar una extirpación prostática.
Se debe ser estricto en recomendar la cirugía a aquellos
pacientes con uropatía obstructiva. Aquellos pacientes en
que predominan los síntomas irritativos pueden llegar a mejorar
hasta en un 30% sin tratamiento y es en ellos donde tienen un mejor
resultado sintomático los tratamientos médicos. |
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