Síntomas frecuentes de encontrar en la práctica clínica.

 

Ya se ha visto que los síntomas son las molestias o sensaciones subjetivas de la enfermedad (ejemplo: dolor, náuseas, vértigo).

El conocer los síntomas, sus características, y con qué otras manifestaciones se relacionan permite ir conociendo lo que al paciente le ocurre.

Es frecuente que algunos síntomas y signos se relacionen y constituyan síndromes o sean parte de enfermedades específicas.

Conviene saber caracterizar cada síntoma. Dependiendo de esto, las conclusiones pueden ser totalmente distintas. Una tos seca puede significar algo totalmente diferente que una tos acompañada de expectoración mucopurulenta o sanguinolenta.

Al conversar con el paciente se usarán términos que le sean entendibles. Posteriormente al transcribir la información a la ficha se seleccionan las palabras que correspondan en el lenguaje médico. Por ejemplo, si el paciente orina muy seguido, tiene una poliaquiuria, y si siente que le falta el aire o la respiración, presenta disnea.

Identificación de los síntomas.

Durante la conversación con el paciente, cada síntoma se trata de caracterizar. En general, se debe precisar:

  • qué es lo que siente.
  • en qué parte del cuerpo siente la molestia y hacia dónde se irradia (esto es muy válido cuando se trata de un dolor).
  • cuándo comenzó el síntoma.
  • cómo ha evolucionado el síntoma.
  • con qué se modifica (ya sea aumentando o disminuyendo su intensidad, o variando su carácter).
  • con qué otros síntomas o manifestaciones se asocia.

Es conveniente establecer una prioridad en el análisis de los distintos síntomas, ya que algunos tienen más importancia que otros (ej. dolores, disnea, pérdida de conciencia).

Cuando se trata de un dolor, y siguiendo el esquema anterior, se debe precisar:

  • dónde duele.
  • cuál es el carácter del dolor, o cómo duele.
  • qué intensidad alcanza y cómo varía.
  • hacia dónde se irradia.
  • con qué aumenta y con qué disminuye (posiciones, alimentos, medicamentos, etc.).
  • cómo evoluciona en el tiempo.
  • con qué otras manifestaciones se asocia.

A continuación se presenta mayor información sobre algunos de estos aspectos.

Carácter del dolor:

  • cólico: es aquel que aumenta de intensidad hasta llegar a un máximo y luego disminuye; es característico de vísceras huecas que poseen una pared muscular (ejemplo: intestino, vesícula biliar, colédoco, uréter, conductos de glándulas salivales e incluso el útero).

  • urente: como una quemadura (ejemplo: dolor del herpes zóster).

  • dolor de carácter sordo: tiende a ser mantenido, de intensidad leve a mediana, pero puede llegar a ser bastante incómodo.

  • constrictivo: de tipo opresivo (ejemplo: dolor de origen coronario, angina de pecho).

  • pulsátil: asociado al pulso arterial (ejemplo: dolor de un dedo al recibir un golpe de martillo).

  • neuralgia: dolor que sigue el recorrido de un nervio (ejemplo: neuralgia del nervio trigémino).

  • de tipo punzante (ejemplo: “puntada de costado” en cuadros de irritación pleural, que aumenta en la inspiración).

  • fulgurante: como un rayo o una descarga eléctrica (ejemplo: en los miembros inferiores en la tabes dorsal).

  • terebrante: intenso, como si fuera producido por un taladro (ejemplo: algunas odontalgias).

Intensidad del dolor.

Según la intensidad, el dolor puede interferir de distintas formas: limitar los movimientos, afectar la actividad diaria y el estado anímico, no dejar dormir, etcétera. Es una sensación que sólo la siente quien la sufre.

El desafío del clínico muchas veces es tratar de estimar la intensidad. Para esto tiene que evaluar las expresiones que usa el mismo paciente, ver en qué medida lo afecta, cómo lo limita, qué hace para aliviarlo, qué analgésicos requiere usar. Una forma de graficar este aspecto es pedirle al paciente que ubique su dolor en una escala del 1 al 10, siendo 10 el dolor más intenso que pueda existir.

Evolución del dolor y cómo se modifica.

Puede aparecer en forma brusca (ejemplo: cefalea por hemorragia subaracnoídea) o más gradual (ejemplo: cólico renal). La forma como termina el dolor también puede ser importante.

Lo pueden aumentar alimentos, movimientos, la tos, el respirar profundo, el pujar, el ayuno, el contacto directo. En cambio, se puede aliviar con analgésicos simples, morfina, una bolsa con agua caliente, aplicación de hielo, posiciones determinadas, masajes, ultrasonido, acupuntura, etcétera.

La evolución puede ser corta o larga, de minutos, días, o más tiempo. Puede presentarse en crisis que pasan totalmente o que dejan un trasfondo de dolor.

Se habla que un dolor tiene ritmo cuando cambia durante el día en relación a factores específicos (ejemplo: en la úlcera duodenal la molestia pasa cada vez que el paciente ingiere alimentos). Se habla de período cuando el dolor se presenta varios días, luego se pasa y reaparecer un tiempo después (ejemplo: una úlcera duodenal activa, que luego sana y tiempo después, reaparece).

Algunos ejemplo:

  • un dolor coronario: “Paciente de sexo masculino, de 68 años, con antecedentes de tener una diabetes mellitus y ser fumador, que dos horas antes de consultar presentó un dolor precordial, opresivo, en relación a un esfuerzo físico, que llegó a tener una intensidad 8/10 (ocho sobre diez), y que duró veinte minutos. El dolor se irradiaba a la mandíbula y al brazo izquierdo”.

  • un cólico intestinal: “El paciente presenta en la madrugada un dolor abdominal, de tipo cólico, más localizado hacia el hemiabdomen inferior, que se acompaña de diarrea muy seguida y abundante, y sensación febril”.

  • un dolor que sugiere una jaqueca: “Paciente de sexo femenino, de 26 años, que viene presentando en los últimos 5 años crisis de dolor de cabeza, más localizado en la mitad del cráneo, de carácter opresivo o pulsátil, y que se asocia a náuseas y vómitos. El dolor tiende a presentarse antes de las menstruaciones, al beber alcohol o comer chocolates. Si logra dormir un rato, muchas veces al dolor se alivia o desaparece”.

Síntomas como manifestación de afecciones de algunos sistemas.

Sistema respiratorio y cardíaco.

Tos:

  • presentación en el tiempo (ejemplo: ocasional, persistente, en crisis, de predominio nocturno).
  • intensidad (ejemplo: puede ser tan intensa que el paciente queda agotado).
  • seca o húmeda (según se asocie o no a expectoración)
  • factores favorecedores (ejemplo: en relación a ejercicios, cuando cortan el pasto en su casa).
  • asociada a sensación de disnea, dolor costal, fiebre, etcétera.

Expectoración:

  • mucosa: tiene aspecto claro

  • mucopurulenta: de color amarillento.

  • expectoración hemoptoica: es una expectoración que contiene sangre.

  • hemoptisis: es la eliminación de sangre fresca, aireada, junto a accesos de tos, y que proviene del árbol bronquial.

  • broncorrea: eliminación de gran cantidad de expectoración en las 24 horas (sobre media taza). Se observa en pacientes con bronquiectasias infectadas.

  • vómica: es la eliminación de una sola vez de gran cantidad de líquido debido al vaciamiento de una colección pulmonar o subdiafragmática (ejemplo: al vaciarse un quiste hidatídico).

Descargas por la nariz:

  • rinorrea: es la salida de secreciones por la nariz. Puede ser acuosa (ejemplo: en el resfrío), mucopurulenta (ejemplo: en una sinusitis) o sanguinolenta.

  • epistaxis: es un sangramiento por la nariz.

  • descarga posterior: es un término usado en pacientes que sienten que están constantemente tragando secreciones (ejemplo: en una sinusitis).

Sensación de falta de aire al respirar:

  • disnea: es una sensación de falta de aire al respirar. Se presenta en enfermedades pulmonares, del corazón y en anemias intensas. En los enfermos del corazón es bastante característico que la disnea se presenta en relación a la magnitud del esfuerzo físico (ejemplo: al caminar algunas cuadras, al subir las escaleras o con mínimos esfuerzos físicos). Este aspecto conviene precisarlo ya que refleja la Capacidad Funcional del paciente, y se puede hablar de disnea de reposo (cuando el paciente está limitado a la cama), de pequeños esfuerzos (cuando a lo más se logra caminar hasta el baño), de medianos esfuerzos (cuando la disnea se presenta al caminar dos o tres cuadras o subir un piso de escaleras) o de grandes esfuerzos (cuando presenta pocas limitaciones).
  • ortopnea: es la condición en la cual el paciente respira mejor estando sentado o semisentado, y no tolera estar acostado plano (porque se ahoga). Al estar semisentado disminuye el retorno venoso y los pulmones logran descongestionarse en alguna medida.
  • disnea paroxística nocturna: ocurre en algunos pacientes con insuficiencia cardíaca durante las noches, una vez que están acostados. De repente, necesitan sentarse en la cama, porque así respiran mejor. Se atribuye a que mientras están acostados reabsorben edemas que sobrecargan el sistema cardiovascular.

Dolor precordial:

  • dolor anginoso o coronario: es de tipo constrictivo, se presenta en relación a esfuerzos físicos, se puede irradiar a la mandíbula, al hombro y al brazo izquierdo, se alivia con el reposo. Si se presenta en relación a un esfuerzo físico y luego cede con el reposo, se habla de angina (o ángor) de esfuerzo. Si se presenta estando el paciente en reposo o en relación a un mínimo esfuerzo, se habla de angina de reposo o angina inestable, y es una condición que puede seguirse en cualquier momento de un infarto al miocardio. En la angina existe isquemia; en el infarto se ha producido necrosis (muerte celular). Dolores que ceden en menos de diez minutos (o hasta veinte minutos) se relacionan a dolores anginosos, en cambio, cuando el dolor se prolonga más de veinte minutos, puede ya reflejar un infarto al miocardio. (Nota: conviene tener presente que “angina” es un término que se usa también para referirse a inflamaciones de las amígdalas y tejidos vecinos, por lo que no debe llevar a confusión).


  • dolor por una costocondritis o inflamación de la unión de una costilla con el esternón: es un dolor localizado que aumenta al tocar la zona inflamada.


  • dolor por un espasmo esofágico: puede ser muy parecido al dolor coronario y muchas veces se piensa en él una vez que se ha descartado un problema coronario.


  • dolor de una pericarditis: es más mantenido, prolongado, de carácter sordo, y puede aumentar con la inspiración.

Dolor costal:

  • dolor pleural o “puntada de costado”: es un dolor de tipo punzante, que aumenta con la inspiración. Se localiza de preferencia en un costado del tórax. Es frecuente de encontrar en neumonías y afecciones que comprometen la pleura. Un dolor parecido se puede encontrar en el neumotórax (aire que entra al espacio pleural, habitualmente por una rotura del pulmón)


  • dolor costal por una fractura costal: es bastante intenso y aumenta con movimientos y al presionar en el sitio de la fractura. Un acceso fuerte de tos puede ser capaz de producir una fractura de una costilla.


  • dolores referidos a un costado debido a un herpes zóster. En estos casos el dolor sigue el recorrido de un dermátomo y es de carácter urente. Además, se ven las lesiones vesiculares en la piel.

Algunas asociaciones de síntomas en cuadros respiratorios o cardiovasculares:

  • en neumonías: tos, expectoración mucopurulenta, fiebre y, eventualmente, dolor torácico y disnea.

  • en asma: disnea, accesos de tos, especialmente en las noches o con esfuerzos físicos, sibilancias al respirar.

  • en insuficiencia cardíaca: disnea de esfuerzos, ortopnea, disnea paroxística nocturna, edema de extremidades inferiores y nicturia.

  • en problemas coronarios: dolor anginoso en relación a esfuerzos físicos, angustia, sensación de “muerte inminente”, disnea.

Dolor abdominal:

Como todo dolor, se debe caracterizar en forma completa, pero en especial, su ubicación. En este sentido conviene tener presente:

  • dolores en la parte alta y medial (región del epigastrio): en esta zona se ubica el dolor ulceroso debido a una úlcera duodenal o gástrica (en forma característica aparece cuando el estómago está vacío y se calma con los alimentos). También el páncreas y la aorta abdominal pueden manifestarse hacia esta zona. Una esofagitis por reflujo gastroesofágico da una sensación de ardor o “acidez” (en forma popular algunas personas lo ubican en “la boca del estómago”), y puede irradiarse hacia arriba (retroesternal). Estas manifestaciones relacionadas con la sensación de “acidez” se denominan pirosis.

  • dolores en la parte alta del abdomen, pero hacia el lado derecho (región del hipocondrio derecho): las afecciones biliares y del hígado tienden a manifestarse en esta zona. Por ejemplo, los cólicos biliares se presentan después de ingerir comidas grasas o frituras y muchas veces se acompañan de vómitos. Un hígado congestivo o inflamado por una hepatitis dará un dolor sordo.

  • dolores en la parte alta del abdomen, pero hacia el lado izquierdo (región del hipocrondrio izquierdo): en esta región se pueden presentar afecciones del bazo (ejemplo: infarto esplénico), dolores provenientes del colon (ángulo esplénico), y también afecciones del páncreas (aunque en estos casos el dolor puede ser de todo el hemiabdomen superior).

  • dolor en la región periumbilical: los cólicos del intestino delgado se manifiestan en esta zona. También afecciones de la aorta abdominal.

  • los costados del abdomen se llaman los flancos. En el flanco derecho se reflejan dolores que vienen de los riñones o el colon ascendente. En el flanco izquierdo se reflejan las vísceras de ese lado (riñón, colon descendente).

  • por debajo del ombligo, en la zona media, está el hipogastrio, en donde se reflejan los cólicos del intestino grueso (en realidad, puede doler todo el hemiabdomen inferior), la vejiga (por ejemplo, en una cistitis), el útero (por ejemplo, durante menstruaciones dolorosas).

  • hacia los lados del hipogastrio están las regiones inguinales. A derecha se ubica el apéndice, ovario, trompa de Falopio y la llegada a la vejiga del uréter derecho. A izquierda se ubican afecciones del colon sigmoides (por ejemplo, diverticulitis), ovario, trompa de Falopio y la llegada a la vejiga del uréter izquierdo.

  • hacia las regiones lumbares, ubicadas en la parte posterior del abdomen, a cada lado, a nivel de la cintura, se reflejan dolores provenientes de los riñones. De esta forma, en un cólico renal es frecuente que el paciente se queje de dolor que parte en una de las regiones lumbares y se irradia hacia el flanco del mismo lado, en dirección de los genitales externos. Esto frecuentemente se acompaña de gran inquietud, y muchas veces de vómitos.

Esta delimitación de los dolores en relación a las vísceras comprometidas debe ser considerada como una orientación ya que frecuentemente existe sobreposición (por ejemplo, el colon puede doler en distintos sitios del abdomen).

Síntoma relacionados con el sistema digestivo.

  • odinofagia: es el dolor de garganta al tragar
  • disfagia: es una dificultad para tragar o para que los alimentos bajen por el esófago. Personas mayores muchas veces presentan una dificultad para deglutir producto de una falta de coordinación de la musculatura faríngea. Otras personas notan que los alimentos no bajan bien por el esófago, como que se le “atragantan” a nivel retroesternal. Se habla de disfagia lógica cuando la dificultad se presenta primero con alimentos sólidos (ejemplo: un trozo de carne o de pan), y a medida que progresa la enfermedad, la dificultad aparece también con los líquidos (ejemplo: en un cáncer esofágico). Si esta relación no se diera de esta forma, de habla de disfagia ilógica (ejemplo: por alteración de las ondas peristálticas del esófago).

  • anorexia: es la falta de apetito.

  • náuseas: es el deseo de vomitar

  • vómitos: son la expulsión violenta por la boca de materias contenidas en el estómago. Los vómitos pueden ser: -alimenticios: si contienen alimentos.
    -biliosos: si contienen bilis (son amarillentos).
    -porráceos: cuando son de color oscuro, con alimentos parcialmente digeridos; se presentan en cuadros de obstrucción intestinal.
    -fecaloídeos: si tienen material fecal.
    -hematemesis: es un vómito con sangre roja o parcialmente digerida (más oscura). La sangre proviene de las partes altas del tracto digestivo: duodeno, estómago, esófago, y, a veces, es porque el paciente ha estado tragando sangre proveniente de un sangramiento más alto (por ejemplo, una epistaxis posterior). La hematemesis no se debe confundir con la epistaxis (que es salida de sangre por la nariz) ni con la hemoptisis (que es salida, con la tos, de sangre proveniente del árbol bronquial).
  • •respecto a la evacuación intestinal o defecación, conviene preguntar la frecuencia con que ocurre, el aspecto de las deposiciones, su consistencia. Normalmente las personas obran (término que también se usa para expresar la defecación) diariamente o cada dos días. Algunos aspectos relacionados con la defecación se presentan a continuación:

    -constipación, estitiquez o estreñimiento: cuando la frecuencia de defecación ocurre cada varios días y con dificultad.

    -diarrea: se refiere a deposiciones líquidas o con mayor contenido de agua.

    -disentería: se refiere a diarrea con mucosidades y sangre; frecuentemente se acompaña de pujo (son contracciones voluntarias o involuntarias a nivel rectal que dan la sensación de querer seguir evacuando) y tenesmo rectal (es el deseo de seguir obrando, aunque la ampolla rectal esté vacía). Se presenta en diversas infecciones intestinales (ejemplo: por E. coli enteropatógena¸ shigellas, salmonellas, amebiasis) y en colitis ulcerosa activa.

    -deposición lientérica: que tiene alimentos no digeridos, como arroz, carne o trozos de tallarines. Se presenta en cuadros de malabsorción intestinal. Es normal que en las deposiciones de personas sanas aparezcan algunas fibras como los hollejos de granos de maíz.

    - deposición esteatorreica o esteatorrea: tiene mayor contenido de aceite o grasas proveniente de los alimentos. Su aspecto es brillante, grasoso, y en el agua del escusado frecuentemente flotan gotas de grasa. Se observa en cuadros de malabsorción intestinal (por ejemplo, en una insuficiencia pancreática exocrina).

    -hematoquezia, rectorragia, colorragia o hemorragia digestiva baja: es una deposición con sangre roja, fresca. Habitualmente el origen de la sangre viene de algún sitio desde el íleon terminal hasta el ano, salvo que el tránsito intestinal sea tan rápido, que el origen del sangramiento pueda ser de segmentos más altos. No constituye una hematoquezia la presencia de un poco de sangre debido a alguna fisura en la región anal y que se manifiesta como unas estrías de sangre alrededor de las deposiciones al momento de obrar.

    -melena: es una deposición negra, como alquitrán, de olor muy fuerte, de consistencia pastosa. Se debe a un sangramiento digestivo alto, por arriba del ángulo de Treitz. No debe confundirse con deposiciones más oscuras que se deben a la ingesta de algunos medicamentos (por ejemplo, suplementos con fierro) o alimentos (por ejemplo, prietas).

Síntomas relacionados con el sistema nefrourológico.

  • disuria de esfuerzo: es una dificultad para orinar. Por ejemplo, ocurre en personas con crecimiento de la próstata a quienes les cuesta comenzar la micción y el chorro de orina es delgado, con menos potencia.

  • disuria dolorosa: consiste en sentir dolor al orinar, tal como ocurre en pacientes con cistitis.

  • poliaquiuria: es orinar en forma frecuente, más seguido de lo que es habitual.

  • Cambios en el volumen de orina en 24 horas:

    -poliuria: es orinar gran cantidad en las 24 horas, sobre 2.500 ml.
    -oliguria: es orinar menos de 400 ml en 24 horas.
    -anuria: es orinar menos de 100 ml en 24 horas, o no orinar (se debe diferenciar del

    paciente que no orina por una retención urinaria debido a una uropatía obstructiva, como podría ser en el caso de un cáncer de próstata que obstruye a nivel de la uretra).
    -nicturia: es orinar más cantidad en la noche que en el día (por ejemplo, un paciente con insuficiencia cardíaca que en la noche orina más por reabsorción de edemas acumulado en el día).
  • cólico renal: es un dolor con las características de un cólico (que aumenta, llega a un máximo y luego disminuye), que tiende a ubicarse en una de las fosas renales y se irradia hacia la región de los genitales externos. Habitualmente es de gran intensidad, produce mucha inquietud en el paciente (no encuentra una posición que lo alivie), y con frecuencia se acompaña de náuseas y vómitos.

  • Cambios en el aspecto de la orina:



    - hematuria: es una orina con sangre. Puede ser una hematuria macroscópica (si se va a simple vista), o microscópica (si sólo se detecta a nivel de laboratorio). En el caso de una hematuria macroscópica, se distingue por presentar un color como “agua de carne” y es frecuente que al dejar reposar en un recipiente, los glóbulos rojos decantan en el fondo.
- coluria: es una orina impregnada con pigmentos biliares. Se caracteriza porque al agitarla en el recipiente que la contiene, se forma una espuma de color amarillo (esto no ocurre en orinas oscuras por otras causas, que presentan una espuma de color blanco).

- otras causas de orinas más oscuras se pueden deber a: hemoglobinuria (por ejemplo, en el curso de una hemólisis masiva), algunos medicamentos (por ejemplo, al usar vitaminas del complejo B), o simplemente porque está más concentrada (por ejemplo, en el curso de un cuadro febril o asociado a una deshidratación).

- una orina espumosa puede deberse a que tiene una cantidad aumentada de proteínas (por ejemplo, un paciente con una nefropatía que se manifiesta con proteinuria).
- una orina más turbia puede deberse a que existe una infección o por gran cantidad de sales en disolución. En el caso de infección, es frecuente que también se sienta un olor más fuerte, que le llama la atención al paciente.

Síntomas relacionados con el sistema nervioso.

  • •cefalea: es dolor de cabeza. Según su presentación se pueden distinguir algunas posibilidades diagnósticas:

    - jaquecas: el dolor tiende a presentarse como una hemicránea, o sea, duele la mitad de la cabeza, muchas veces englobando el ojo; es frecuente la presencia de náuseas y vómitos. Es más frecuente en mujeres y evoluciona con crisis de dolor que se van repitiendo en el tiempo.

    - cefalea tensional: el dolor es más frecuente en la región occipital o en las regiones frontoparietales (como un cintillo). Es frecuente que aumenten hacia el final del día.

    - cefalea en el contexto de una hipertensión endocraneana: el dolor compromete toda la cabeza, y con frecuencia se acompaña de vómitos explosivos. A veces se manifiesta a primera hora en la mañana y va cediendo en el día una vez que el paciente se ha levantado.

    - cefalea en el contexto de una hemorragia subaracnoídea: el dolor se instala en forma brusca e intensa. Según la intensidad del sangramiento puede asociarse a vómitos y compromiso de conciencia.

  • vértigo: la persona nota que se siente muy mareada y todo “gira” a su alrededor. El término “mareo” es más inespecífico ya que puede tener distintos significados: sentirse inestable, estar “como flotando en el aire”, sentir que el piso se mueve, etc.

  • tinnitus o acúfenos: es la sensación de sentir un ruido constante en los oídos.

  • fotofobia: es una molestia o intolerancia anormal a la luz.

  • diplopia: es la sensación de ver doble; este fenómeno se acentúa al mirar hacia un lado. Habitualmente se asocia a una falta de paralelismo de los ejes oculares (estrabismo).

  • amaurosis: es la falta de visión de uno o ambos ojos (ceguera), sin una lesión aparente. Habitualmente se debe a un compromiso de la retina, el nervio óptico o la corteza visual.

  • parestesias: es la sensación de “hormigueo” o “adormecimiento” en una zona del cuerpo.

Síntomas generales:

  • síndrome febril: es el conjunto de síntomas y signos relacionados con las temperaturas elevadas: cefalea, dolores musculares (mialgias), taquicardia (pulso rápido), polipnea (frecuencia respiratoria aumentada), piel algo sudorosa, mejillas eritematosas, ojos brillantes, orina más oscura y escasa. No siempre una temperatura elevada se acompaña de un síndrome febril (por ejemplo, en algunos cánceres que dan temperatura elevada). Al caracterizar la fiebre, se debe precisar: cuándo comenzó, cómo varía entre el día y la noche, hasta qué intensidad alcanza, con qué síntomas se asocia.
  • pérdida de peso: es otro aspecto importante de caracterizar. Se debe preguntar en cuánto tiempo ha ocurrido la pérdida de peso y de qué magnitud ha sido. También es necesario precisar el contexto:
- un paciente diabético descompensado presentará polidipsia (sed aumentada), poliuria

(diuresis aumentada) y polifagia (apetito aumentado).
- un paciente con síndrome de malabsorción presentará diarrea, posiblemente esteatorrea (deposiciones con más grasa) y lientería (deposiciones con alimentos no digeridos).
- un paciente con hipertiroidismo presentará polidefecación (obrar más seguido que lo habitual), intolerancia al calor y nerviosismo.
- otras causas: cánceres, infecciones prolongadas, depresión, etc.
  • astenia: falta de energía, decaimiento. Parecida a la astenia, es la adinamia.

Nota: esta presentación de síntomas no pretende agotar el tema, sino servir solamente como una introducción a la práctica clínica. El contacto con los enfermos es lo que permite conocerlos mejor.

Definiciones incorporadas al glosario de términos: amaurosis, anorexia, astenia, cefalea, coluria, diaforesis, diagnóstico, diplopia, disentería, disnea, disuria, esteatorrea, expectoración hemoptoica, fotofobia, hematemesis, hematoquezia, hematuria, hemoptisis, melena, meteorismo, náuseas, nicturia, neumotórax, ortopnea, parestesias, polidipsia, polifagia, poliuria, proteinuria, pujo, rinorrea, signo, síndrome, síntoma, tenesmo.

Preguntas:

  1. ¿Qué aspectos se deben identificar en cada síntoma?
  2. ¿Qué aspectos se deben identificar en el caso de un dolor?
  3. ¿Qué es disnea, ortopnea, disnea paroxística nocturna?
  4. ¿Qué tipos de expectoración se pueden observar?
  5. ¿Cómo se llama la eliminación de sangre con la tos, con arcadas, o por la nariz?
  6. ¿Cómo se llama la deposición de una hemorragia digestiva alta o baja?
  7. ¿Qué tipos de disuria se describen?
  8. ¿Qué tipos de dolor abdominal se presentan en el abdomen?
  9. ¿Qué síntomas de pueden presentar en una insuficiencia cardíaca?
  10. ¿Qué síntomas se pueden presentar en una cistitis?




Actualizada por el Dr. Ricardo Gazitúa, Septiembre 2007.