Cólico renal
Síntoma de la obstrucción aguda de la vía
urinaria alta y la manifestación más común
de la litiasis urinaria. Es un dolor intenso, localizado en la fosa
lumbar y flanco que puede irradiarse al cuadrante inferior del abdomen
y genitales externos ipsilaterales. Con frecuencia se presentan
náuseas y vómitos y, ocasionalmente, hematuria macroscópica.
La localización e intensidad del dolor dependen de la localización
y rapidez de la obstrucción. Aunque el cólico renal
se asocia a la presencia de cálculos en la vía urinaria
también puede verse en otras causas (hematuria, tumores,
compresión extrínseca ureteral, infartos renales).
Por otro lado, la litiasis urinaria puede presentarse sin cólicos.
Alrededor del 90% de todos los cálculos urinarios se expulsan
en forma espontánea, dependiendo del tamaño y localización
inicial. Cálculos < 5 milímetros tienen un 50%
de posibilidades de expulsión. En contraste, cálculos
> 6 milímetros tienen sólo menos del 5% de paso
espontáneo. Estas medidas no son absolutas y también
dependen de la localización inicial y las características
de la vía urinaria. Como regla general mientras más
proximal se encuentre el cálculo al momento del diagnóstico
menor será la posibilidad de expulsión espontánea.
Cualquiera sea el caso, en general el tamaño del cálculo
no se relaciona directamente con la intensidad del cuadro. Cálculos
pequeños pueden ser muy sintomáticos y grandes cálculos
renales puede dar muy pocas molestias.
Es muy característico del cólico renal:
- la presencia de agitación psicomotora con un paciente
que se mueve constantemente en un intento por aliviar el dolor.
- el dolor provocado en la fosa renal correspondiente a la puño-percusión.
- a diferencia de otros dolores cólicos abdominales, el
cólico renal es relativamente constante.
Evaluación diagnóstica:
En más de un 90% de los casos lo más característico
de los exámenes de laboratorio es la microhematuria en el
sedimento urinario; los exámenes de función renal
son generalmente normales. La pielografía es el estudio de
elección y permite localizar la obstrucción y determinar
el tamaño del cálculo. Estos dos elementos permiten
decidir el tratamiento más adecuado. La pielografía
se recomienda como examen diferido durante las primeras 48 hrs,
ya que en el período más doloroso no es posible realizar
una preparación adecuada y además, ocasionalmente,
puede presentarse exclusión renal. Como cualquier estudio
donde se utiliza medio de contraste endovenoso se recomienda no
indicarlo en pacientes con función renal deteriorada, mieloma
múltiple o historia conocida de alergia a medios yodados.
La radiografía simple efectuada como examen aislado es de
poco rendimiento y en general se utiliza sólo como control.
Actualmente, se recomienda en algunos centros la pielografía-TAC
helicoidal, que no requiere preparación. Tiene un costo más
elevado y es útil en la evaluación de cálculos
radiotrasparentes, ya que todos los cálculos son visibles
en este examen. Es, sin embargo, un método poco efectivo
en la evaluación de cálculos ureterales pequeños
y no permite diferenciar cálculos radioopacos de los que
no lo son. La ecografía tiene un rendimiento bajo en la detección
de cálculos. Se utiliza más en cuadros dudosos como
examen para diagnóstico diferencial (especialmente patología
biliar).
Tratamiento de la crisis dolorosa: El tratamiento inicial
incluye analgesia e hidratación.
Medidas físicas de analgesia: los baños
en tina caliente o el calor local son útiles pero engorrosos
y de beneficio transitorio.
Analgésicos no narcóticos: efectivos como
tratamiento de la crisis dolorosa en uso parenteral y en menor
cuantía por vía oral. Son la primera línea
de analgesia. No existen grandes diferencias entre ellos. Los
más usados son: ketoprofeno, diclofenaco, ketorolaco y
metamizol o combinaciones. Se recomiendan en general por períodos
de tiempo limitado por sus efectos nefrotóxicos y gastrointestinales.
Antiespasmódicos: efectivos por vía parenteral
y oral (Buscapina Baralgina, Valpín). No deben administrarse
en pacientes con glaucoma y utilizarse con precaución en
los casos de hipertrofia prostática benigna ya que pueden
precipitar una retención urinaria aguda. Su uso está
limitado por sus efectos gastrointestinales, especialmente distensión
abdominal por íleo paralítico. Por su efecto sobre
la musculatura lisa ureteral teóricamente podrían
retardar la expulsión espontánea de un cálculo.
Se recomiendan en forma aislada y alternada con analgésicos
no narcóticos.
Analgésicos narcóticos: en general reservados
para el paciente hospitalizado. Se utilizan morfina o meperidina
en pequeños bolos endovenosos. Uso limitado por depresión
respiratoria.
Muy ocasionalmente si no hay respuesta al uso de narcóticos
y el diagnóstico ya se ha establecido, es posible plantear
analgesia peridural como medida preoperatoria.
En la mayoría de los casos el manejo del cólico
renal es ambulatorio. El especialista decidirá el tratamiento
definitivo y la prevención en cada caso en particular.
Entre las indicaciones de hospitalización se consideran:
- dolor o cuadro general refractario a manejo habitual.
- infección urinaria asociada.
- hematuria macroscópica con coágulos.
- paciente con cólico renal y anuria (monorreno congénito).
- insuficiencia renal.
Disuria Dolorosa
Corresponde a la micción dolorosa y es referida como sensación
urente en la uretra (Tabla 2). Es una causa muy común de
consulta de urgencia y está relacionada a la inflamación
aguda de la vejiga, uretra o próstata. Aunque generalmente
es asociada a infección también puede aparecer en
cuadros no infecciosos como litiasis o traumatismos de la vía
urinaria baja.
Las causas infecciosas se distribuyen en forma diferente en hombres
y mujeres. En los hombres jóvenes (excluyendo los niños)
la causa más frecuente es la uretritis. A su vez en los viejos
y las mujeres la infección del tracto urinario representa
el cuadro más común.
Tabla 2
Evaluación de Causas Comunes de Disuria
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Historia |
Ev. diagnóstica |
Tratamiento |
| Uretritis |
hombre |
- disuria intensa desde inicio de micción.
- descarga uretral.
- antecedentes contacto sexual. |
- ex secreción uretral.
- cultivo gonococo, clamidia |
penicilina
ceftriaxona
ciprofloxacino
doxiciclina |
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| Prostatitis |
hombre |
- dolor pelviano o perineal.
- disuria, fiebre.
- ex rectal próstata inflamada y dolorosa. |
-urocultivo.
- masaje prostático no recomendable en cuadro agudo. |
antibióticos para gram negativos |
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| Infección urinaria |
mujer y hombre |
- disuria acentuada al final de la micción,
urgencia y poliquiuria.
- orina sanguinolenta y mal olor
- puede haber fiebre, dolor lumbar o hipogástrico |
- sedimiento orina.
- urocultivo |
antibióticos para gram negativos |
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| Sindrome uretral |
mujer |
- disuria y urgencia.
- puede haber descarga uretral. |
- sedimiento orina.
- ex secreción uretral. |
sintomático doxiciclina |
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| Vaginitis |
mujer |
- disuria, leucorrea dispareunia. |
-ex cultivo de secreción vaginal. |
antimicóticos metronidazol |
Evaluación diagnóstica:
En la evaluación del paciente con disuria la historia
puede orientar el diagnóstico. Se debe interrogar por la
presencia de descarga uretral o vaginal, fiebre, dolor lumbar,
orinas de mal olor y otros síntomas "irritativos"
vesicales.
Examen de secreción uretral o genital:
Una tinción de gram de una muestra de secreción
permite una rápida aproximación diagnóstica
en los casos de uretritis o vaginitis. En el caso de descarga
uretral, la presencia de > 5 leucocitos por campo establece
el diagnóstico.
Si se identifican además diplococos gram- negativos intracelulares
probablemente se trata de gonorrea. También permite distinguir
vaginitis micóticas, parasitarias o inespecíficas.
Sedimento de orina:
Muy útil en la urgencia para orientar el diagnóstico
de infección del tracto urinario por la presencia de piocitos,
placas piocitarias y bacterias. Asociado a masaje prostático
ha sido de valor en el estudio de las prostatitis.Cultivos:Orientan
el tratamiento antibiótico y permiten identificar el germen
causal.
Anuria obstructiva y retención urinaria
La disminución o ausencia de emisión de orina tiene
varias causas. Se tratarán aquí sólo las causas
obstructivas o postrenales.
a) Obstrucción de la vía urinaria
alta: La obstrucción de la vía urinaria alta
ocasionalmente es causa de anuria. En estos casos se requiere que
exista una obstrucción bilateral. La etiología más
frecuente es la infiltración tumoral del trígono por
cáncer pelviano avanzado (próstata, vejiga, cuello
uterino). Una excepción es el paciente que se presenta con
cólico renal unilateral y anuria en el cual se debe considerar
la posibilidad de un monorreno congénito (incidencia reportada
1:1.500).
Tratamiento:
En los casos que lo requieran incluye la derivación urinaria
interna (catéter ureteral) o externa (nefrostomía
percutánea, ureterostomía). La decisión de
derivación en el paciente con cáncer es generalmente
difícil y depende de lo avanzado de la enfermedad y la
posibilidad de tratamiento adicional.
b) Obstrucción de la vía urinaria
baja: Es el cuadro más común de anuria obstructiva.
Entre las causas más frecuentes en el paciente adulto se
encuentran: hipertrofia benigna o cáncer de próstata,
vejiga neurogénica, cálculos o tumores vesicales,
estrechez uretral, hematuria macroscópica con coágulos
y la disfunción vesical por drogas. En la mayoría
es posible obtener historia o antecedentes previos que permitan
orientar el diagnóstico etiológico. Cuando la obstrucción
ocurre en forma brusca se denomina retención urinaria aguda.
El diagnóstico se confirma al palpar o percutir la vejiga
distendida (globo vesical). En los casos difíciles como en
el paciente obeso se puede demostrar la distensión vesical
con ecografía.
Tratamiento:
El manejo inicial está orientado al vaciamiento vesical.
Se debe tratar de pasar una sonda vesical en forma estéril
y atraumática.
Las recomendaciones son:
- explicar al paciente lo que se va a realizar de manera que
pueda cooperar en el procedimiento.
- usar abundante lubricación local con vaselina o glicerina
estériles sola o en combinación con lidocaína.
También pueden ser útiles los geles preparados para
uso uretral con anestésico local (Endogel, Instillagel).
- en el caso de hematuria con coágulos es recomendable
proceder inicialmente extracción de la sangre coagulada
y el lavado vesical con una sonda nelaton gruesa y posteriormente
pasar una sonda de triple lumen para irrigación vesical
continua.
- vaciamiento lento del globo vesical si se sospecha retención
urinaria crónica (evitar la hematuria por vacío).
En la mayoría de los casos será recomendable mantener
la sonda vesical hasta que el paciente pueda ser evaluado por
el especialista.
Si no se puede pasar una sonda vesical ¡no insistir! y considerar
la microtalla por punción. Para este efecto existen equipos
preparados que contienen todo lo necesario para la punción
y la instalación de un catéter suprapúbico
permanente. Si se palpa claramente un globo vesical el procedimiento
puede efectuarse con anestesia local y en la camilla de urgencia
o la cama del enfermo. En los casos difíciles se recomienda
efectuarlo bajo ecografía o en pabellón.
Hematuria macroscópica no traumática
La hematuria es una manifestación mayor que debe ser estudiada.
Ocasionalmente la orina puede presentarse rojiza debido a la ingesta
de sustancias capaces de colorear la orina como algunos laxantes
(fenoftaleína) o colorantes comunes en los jugos artificiales
(rodamina B). Estos casos se descartan por la ausencia de glóbulos
rojos en el sedimento urinario. Menos frecuente es la presencia
de hemoglobinuria como manifestación de una hemólisis.
a) Hematuria macroscópica asociada
a otros síntomas:
El caso más típico es el dolor cólico. Esto
representa casi siempre la presencia de una litiasis urinaria,
aunque un coágulo ureteral proveniente de un tumor renal
puede provocar un dolor similar. Cuando la hematuria se asocia
a síntomas irritativos vesicales y/o fiebre, generalmente
corresponde a una infección urinaria, en especial en mujeres
jóvenes donde las manifestaciones pueden ser muy intensas.
b) Hematuria sin otros síntomas o hematuria
silente:
Debe ser considereda como manifestación de un tumor de la
vía urinaria hasta demostrar lo contrario.
Evaluación diagnóstica:
Corresponde al especialista determinar es estudio más adecuado.
La intensidad del color y la relación de la hematuria a
la micción puede ocasionalmente orientar la localización
de la hemorragia. Las hematurias totales de color café
rojizo y opaco orientan a un origen renal. Las hematurias con
sangre fresca iniciales orientan a la uretra y las de fin de micción
a la vejiga.
Tratamiento:
- el manejo general incluye el reposo en cama y una hidratación
abundante. Esto último permite mantener la sangre diluida
y evitar la formación de mas coágulos en la vía
urinaria.
- en los pacientes que estén tomando antiagregantes plaquetarios
se deben suspender.
- un caso especial lo constituye el paciente en tratamiento
anticoagulante formal. Se debe considerar suspender temporalmente
la anticoagulación.
- ocasionalmente se utilizan medicamentos que facilitan la coagulación
(Espercil ‚), sin embargo su utilidad real no ha sido
demostrada.
- cuando la hematuria se asocia a una infección urinaria
deben indicarse los antibióticos adecuados.
En la mayoría de los casos es posible manejar una hematuria
macroscópica sin instalar una sonda vesical y en forma
ambulatoria. El cateterismo vesical solo está indicado
en los casos en que se presenta retención urinaria por
coágulos donde después de efectuar un lavado vesical
y extracción de coágulos se instala una sonda
de triple lumen para irrigación vesical continua. Estos
pacientes necesitan ser hospitalizados.
Balanitis, Fimosis y Parafimosis
a) Balanitis: Infección superficial del
área del glande y prepucio. Se presenta con frecuencia
como complicación de:
- traumatismo local
- fimosis (que dificulta un aseo adecuado)
- en pacientes diabéticos (favorecida por la glucosuria)
Tratamiento: incluye aseo frecuente y cremas
antibacterianas o antimicóticas locales
b) Fimosis: Es la constricción anular
y generalmente fibrosa del prepucio. La manifestación más
común es la dificultad en exponer completamente el glande
y frecuentemente la presencia de balanitis que también
empeoran la estrechez . Es una complicación frecuente en
el paciente diabético como consecuencia de balanitis a
repetición. La fimosis puede ser indicación de circuncisión
electiva pero no es una urgencia.
c) Parafimosis: Se produce por atascamiento prepucial
por detrás del surco balánico en un paciente con
fimosis previa. El pene distal al anillo esta edematoso y doloroso
y en el caso extremo puede gangrenarse. Con frecuencia se presenta
también retención urinaria.
Tratamiento: Debe intentarse primero la reducción
manual:
- expresión del glande por 10 a 15 minutos para reducir
su tamaño
- mover el prepucio distalmente al mismo tiempo que se empuja
el glande proximalmente hasta lograr la reducción completa
del anillo estenótico.
Si la reducción manual no es exitosa el siguiente paso
es la incisión dorsal del prepucio. Esta puede efectuarse
con anestesia local y consiste en seccionar el anillo fimótico
lo que permite su reducción y solucionar la urgencia. En
los casos que lo requiera se puede efectuar posteriormente una
circuncisión formal que no es aconsejable en el caso agudo
por el edema y la infección asociados.
Epididimitis aguda
Correponde a la inflamación aguda del epidídimo
y se caracteriza por dolor intenso referido al área afectada
que puede irradiarse a la región inguinal o flanco ipsilateral.
Generalmente se presenta con fiebre y síntomas asociados
de infección urinaria o uretritis. Al examen es característico
el edema y eritema escrotal y un significativo aumento de volumen
del epidídimo y el cordón espermático del lado
afectado. El tacto rectal puede mostrar elementos sugerentes de
prostatitis aguda. No es recomendable efectuar masaje prostático
por el riesgo de bacteremia o empeorar el cuadro epididimario. La
epididimitis de acuerdo a su origen puede clasificarse en:
a) asociadas a enfermedades de trasmisión sexual como
gonorrea o uretritis no gonocócica
b) asociadas a infección urinaria, con frecuencia en pacientes
con sonda vesical
c) asociadas a diseminación hematógena de cuadros
infecciosos generales: brucelosis, sepsis
d) otras: traumáticas, reflujo uretro-deferencial, posoperatorias,
etc.
Evaluación diagnóstica:
El diagnóstico es generalmente clínico y puede confirmarse
con ecografía escrotal. El sedimento de orina y los cultivos
pueden mostrar elementos de uretritis o infección urinaria.
Tratamiento:
- reposo en cama
- analgésicos, antiinflamatorios
- suspensión testicular
- antibióticos específicos de acuerdo al origen
demostrado o sospechado
- abstenerse de actividad sexual hasta la resolución de
los elementos inflamatorios.
- en los pacientes con sonda vesical a permanencia debe considerarse
la vasectomía como prevención de nuevos episodios.
Complicaciones:
Generalmente se resuelve lentamente y sin complicaciones. En ocasiones
puede abscedarse y comprometer el testículo. En estos casos
requiere drenaje quirúrgico y potencialmente orquiectomía.
Hay que tener en cuenta que este cuadro puede ser particularmente
grave y séptico en pacientes ancianos o diabéticos
que deben manejarse hospitalizados.
Torsión testicular
Constituye una de las pocas urgencias reales en Urología.
El factor predisponente más común es el descenso tardío
o criptorquídea del testículo. Con frecuencia se presentan
también anomalías congénitas en el cordón
espermático o en la fijación del testículo
a la túnica vaginal. La interrupción del flujo sanguíneo
es la causa del dolor de tipo isquémico. Si la irrigación
no se restablece en un lapso de pocas horas se produce infarto testicular.
El paciente característico es un niño ó adolescente
que presenta un dolor localizado a uno de los testículos
de inicio brusco, intenso, que aparece generalmente mientras está
durmiendo. Pueden existir o no antecedentes de dolores testiculares
previos.
Evaluación diagnóstica:
En la tabla 3 se describen otros cuadros a considerar en el diagnóstico
diferencial.
Cuando el diagnóstico o el examen físico no es claro,
la evaluación puede incluir:
- examen con anestesia del cordón espermático el cual
se infiltra a nivel del anillo inguinal externo. Un elemento clave
es la posición del testículo y el epidídimo
(en algunos casos se puede identificar anteriormente).
- ecografía doppler color muestra ausencia de flujo arterial.
Por el contrario la hipervascularidad sugiere lesiones inflamatorias
testiculares o epididimarias.
- cintigrafía testicular con 99mTc-pertecnetato, permite
un diagnóstico certero en más del 90% de los casos.
Muy útil en niños donde puede ser difícil el
examen o conseguir una historia adecuada.
- en la mayoría de los casos dudosos la mejor evaluación
diagnóstica es la exploración quirúrgica,especialmente
si se considera que el período de tiempo en que el testículo
puede rescatarse es limitado (4 a 6 hrs).
Tratamiento:
Cirugía de urgencia:
- destorsión y pexia (fijación) testicular si el testículo
es viable
- orquiectomía en caso de infarto testicular
- en ambos casos se recomienda la pexia del testículo contralateral
Priapismo:
Erección prolongada (varias horas o días), dolorosa
y no relacionada a estimulación sexual. El cuerpo cavernoso
se encuentra ingurgitado y sin retorno venoso. Al examen es característico
la tumefacción de los cuerpos cavernosos con flaccidez del
glande y cuerpo esponjoso. En la mayoría de los casos es
primario o ideopático. Priapismo secundario se puede presentar
en pacientes con enfermedades como: leucemia, infección pelviana
y hemoglobinopatías (sickle cell). También se ha descrito
en relación a medicamentos antipsicóticos (clorpromazina)
o como complicación de tratamientos intracavernosos de la
disfunción eréctil (papaverina, prostaglandina).
El priapismo no tratado o refractario al tratamiento produce impotencia
por daño isquémico irreversible del tejido eréctil.
Tratamiento:
Debe ser precoz para evitar el daño del cuerpo cavernoso:
- es recomendable hospitalizar a estos pacientes o facilitar un
estricto control ambulatorio, ya que la recurrencia precoz es común
- sedación y analgesia
- inyección de simpaticomiméticos diluidos (epinefrina,
efedrina) intracavernosos. Solo útil si se usa muy precoz
y no recomendable en pacientes con antecedentes cardiovasculares.
- si no hay respuesta a las medidas descritas el tratamiento es
quirúrgico. La operación consiste en procedimientos
de shunt (por punción o abiertos) que permiten derivar la
sangre acumulada en los cuerpos cavernosos al cuerpo esponjoso o
vena safena.
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Historia |
Examen
físico |
(*)
Laboratorio |
Tratamiento |
| Orquitis
viral |
inicio
gradual, síntomas de infección viral o parotiditis,
niños o adolescentes |
dolor
y aumento de volumen testicular uni o bilateral. epidídimo
normal |
sedimento
orina normal, ecografía doppler: >
flujo arterial testicular , serología viral |
reposo,
suspensión testicular, analgésicos, ocasionalmente
esteroides |
| Hernia
inguinal incarcerada |
historia
de hernia inguinal , inicio gradual, dolor cólico abdominal,
cualquier edad |
ruidos
hidroaéreos en escroto, distensión abdominal,
testículo de consistencia normal |
sedimento
de orina normal, en casos dudosos ecografia inguinal, Rx simple
c/s signos de ileo |
Quirúrgico |
| Epididimitis
aguda |
inicio
gradual, historia de uretritis o infección urinaria,
adultos o viejos |
epidídimo
y cordón doloroso y engrosado,
testículo inicialmente normal, alivio del dolor al suspender
el escroto (s. de Prent). |
sedimento
orina: leucocitos y bacterias, urocultivo
o cultivo secreción uretral positivos, ecografía:
aumento de volúmen epididimario, cintigrafía:
captación epidídimo |
reposo
y suspensión escrotal, analgésicos.
Antibióticos |
| Torsión
testicular |
inicio
brusco, algunas veces historia de cuadros previos de dolor testicular,
niños y hombres jóvenes |
testículo
doloroso, unilateral, elevado y horizontal. muy útil
examen con anest de cordón |
doppler
y cintigrama anormales |
Destorsión
y pexia quirúrgica |
| Torsión
de hidátide |
inicio
brusco
niños y jóvenes |
nódulo
firme y doloroso en polo superior del testículo |
ecografía
puede mostrar área engrosada en polo superior |
reposo,
suspensión escrotal y analgésicos, resección
quirúrgica en algunos casos |
| (*)
Se consignan los exámenes mas usados aunque el diagnóstico
es generalmente clínico |
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