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Clásicamente las causas de enfermedad se separan en dos grandes
grupos: las causas externas, constituidas por variados factores físicos
y químicos y agentes animados, y las causas internas, en las que,
entre otros, se incluyen los factores genéticos. En un organismo
previamente sano, es difícil concebir que surja un factor genético
como causa primaria de enfermedad, sobre todo si se considera que ciertos
factores físicos, como las radiaciones ionizantes, pueden alterar
el material genético. Desde este punto de vista pareciera que todas
las causas internas de enfermedad son secundarias a la acción de
factores externos. ¿De qué manera se explicaría la
aparición espontánea de una alteración genética?
Ello es posible, sin embargo, si la replicación del material genético
se entiende desde un punto de vista probabilista, de modo que la replicación
normal se da con altísima probabilidad, pero inferior a uno.
Causas internas
a) Alteraciones genéticas: mutaciones (alteraciones puntuales
a nivel molecular) y aberraciones cromosómicas (alteraciones cromosómicas
cuantitativas o cualitativas perceptibles con microscopía de luz).
b) Predisposición. Se entiende por tal la mayor susceptibilidad
de ciertos individuos para ciertas enfermedades. Estas condiciones predisponentes
pueden estar relacionadas con el sexo, la edad o la raza. Así por
ejemplo, hay predisposición del sexo masculino para la úlcera
y cáncer gástrico; del sexo femenino, para la litiasis de
la vesícula biliar; de los niños, para los sarcomas y de
los adultos, para los carcinomas; de las mujeres de raza negra, para los
miomas uterinos; de la raza judía, para la enfermedad de Gaucher.
En algunos casos, la predisposición está relacionada con
antígenos del sistema de histocompatibilidad mayor.
c) Constitución. La constitución puede concebirse
como el conjunto de los caracteres del fenotipo determinados por el genotipo.
La constitución no se modifica, por lo tanto, por acción
de factores ambientales, como la alimentación, ejercicio, etcétera.
La idea de constitución en el sentido referido se halla ligada
a la de los tipos constitucionales o biotipos, según la cual
los individuos pueden agruparse en torno a pocos tipos de rasgos físicos
y psíquicos característicos.
Los sistemas tipológicos usados hoy más frecuentemente
son el de Kretschmer y el de Sheldon, en cada uno de los cuales se distinguen
tres tipos básicos: en el de Kretschmer, el pícnico, el
atlético y el leptosómico; en el de Sheldon, el endomorfo,
el mesomorfo y el ectomorfo.
Kretschmer partió de enfermos mentales, en que notó que
ciertas psicosis se daban preferentemente en individuos de ciertos rasgos
físicos; posteriormente extendió sus observaciones a individuos
normales. En la concepción de Kretschmer, lo físico y
lo psíquico se investigan como dos aspectos de un mismo individuo;
los biotipos representan aquí tipos globales.
Tipo pícnico: individuo rechoncho, de formas redondeadas,
estatura mediana, cuello corto y ancho, cabeza y abdomen voluminoso,
ángulo esterno-costal obtuso, tejido adiposo abundante especialmente
en el vientre; miembros y hombros delgados, musculatura floja (figura
1.2). Temperamento cicloide o ciclotímico: individuo sociable,
amable, de buen genio, pero cambiante, explosivo; de fuerte sentido
de la realidad concreta. Mayor frecuencia de psicosis maníaco-depresiva;
diabetes, enfermedades de la vesícula biliar, hipertensión
arterial, arterioesclerosis.
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Figura 1.2
Representación squemática del tipo pícnico.
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Tipo atlético: talla y longitud de miembros, mediana
a grande; hombros anchos, tórax voluminoso, ángulo esterno-costal
recto, caderas angostas, relieves óseos faciales, prominentes;
musculatura muy desarrollada (figura 1.3). Temperamento viscoso o
ixotímico: individuo sosegado, circunspecto, de mente lenta;
comedido, formal, hasta torpe y tosco, pobre en reacciones, pero explosivo,
violento; tendencia a la actividad física, gusto por los deportes
pesados. Mayor frecuencia: epilepsia.
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Figura 1.3
Representación squemática del tipo atlético.
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Tipo leptosómico: tronco y miembros esbeltos, delgados;
hombros estrechos y caídos, musculatura débil, cráneo
pequeño, manos delgadas, tórax aplanado, ángulo
esterno-costal agudo, rostro alargado y estrecho (figura 1.4). Temperamento
esquizoide o esquizo-tímico: hipersensitivo, tímido,
temeroso, nervioso, amante de la naturaleza y de los libros. Otros
individuos de este tipo son insensibles, obtusos, dóciles.
Mayor frecuencia de tuberculosis y úlcera gástrica y
de esquizofrenia.
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Figura 1.4
Representación squemática del tipo leptosómico.
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Sheldon hizo sus investigaciones en individuos normales: cuatro mil
estudiantes hombres de 18 a 20 años de edad; después
extendió sus observaciones al sexo femenino. La concepción
de Sheldon es diferente a la de Kretschmer. Para Sheldon lo determinante
es el somatotipo, los rasgos del temperamento, que aparecen como un
epifenómeno, se investigan separadamente y después se
estudia la correlación con el somatotipo. Distingue tres tipos
de rasgos del temperamento: viscerotonía, somatotonía
y cerebrotonía. En un 80% de los casos hay correlación
entre endomorfismo y viscerotonía, entre mesomorfismo y somatotonía
y entre ectomorfismo y cerebrotonía.
Endomorfismo y viscerotonía: en general, el endomorfismo
concuerda con el aspecto somático del tipo pícnico,
pero en Sheldon el endomorfo puro es de huesos delgados; sistema piloso
poco desarrollado, distribución pilosa pubiana feminoide; tendencia
a la calvicie. Piel delgada, aterciopelada, como piel de manzana.
El pícnico corresponde a un endomorfo con componente mesomorfo.
La viscerotonía se caracteriza por la extraversión,
amabilidad, gusto por la comodidades materiales, placer por la comida.
El endomorfo típico es braquicéfalo.
Mesomorfismo y somatotonía: también, en general,
hay concordancia entre mesomorfismo y el aspecto somático del
atlético, pero en Sheldon el mesomorfo puro es de caderas anchas,
robustas y poderosas. El atlético corresponde a un mesomorfo
con componente ectomorfo. Otros caracteres son: cabello grueso, distribución
pilosa típicamente masculina, piel gruesa, como piel de naranja.
La somatotonía se caracteriza por movimientos firmes y enérgicos,
gusto por la aventura y el ejercicio físico, modales intrépidos
y directos, ansia de poder, agresividad competitiva, poca compasión.
En el mesomorfo puede haber braquicelia como dolicocefalia.
Ectomorfismo y cerebrotonía: el ectomorfo concuerda
casi enteramente con el aspecto físico del leptosómico.
El ectomorfo presenta escaso desarrollo de las estructuras visceral
y somática (osteomuscular), en cambio, en relación con
la masa, ofrece la mayor superficie corporal. Típicamente es
dolicocéfalo. La piel es delgada, como la del endomorfo, pero
áspera, como piel de cebolla, con tendencia a las arrugas.
En la cerebrotonía predominan la introversión, timidez,
hiperexitabilidad, concentración de la atención y rapidez
de reacciones.
Sheldon caracteriza las psicosis desde el punto de vista de la constitución,
no por el predominio de un componente, sino por su insuficiente representación.
La psicosis maníaco-depresiva estaría asociada a una
cerebropenia, los estados paranoides, a una visceropenia, y algunas
formas de esquizofrenia, a una somatopenia.
En los somatotipos de Sheldon los componentes se indican en el siguiente
orden: endomorfismo, mesomorfismo, ectomorfismo, y cada uno se expresa
en una escala de uno a siete, de lo que resultan 343 combinaciones
posibles. Sheldon encontró una representación concreta
en el grupo estudiado, de sólo 76 combinaciones; la suma del
valor de cada componente osciló entre 9 y 12 (inclusive). Aproximadamente
sólo un 10% de los individuos representaba un somatotipo puro
o casi puro (con un componente de 7 ó 6). Es decir, la mayor
parte de los individuos son mixtos en el sistema de Sheldon, lo que
en palabras suele expresarse con sólo dos prefijos, el primero
correspondiente al componente que predomina. Sheldon no encontró
representación del somatotipo 444. En el sistema de Kretschmer,
en cambio, alrededor de las dos terceras partes de los individuos
correspondía al tipo pícnico, atlético o leptosómico,
lo que concuerda con que estos tipos corresponden en general a somatotipos
mixtos de Sheldon.
Factores físicos como causas externas de enfermedad
a) Factores mecánicos traumáticos. Las lesiones
por estos factores están representadas fundamentalmente por interrupción
de la continuidad de los tejidos, en especial de la piel como cubierta
protectora y de los vasos. Las consecuencias posibles y más importantes
son tres: infección, hemorragia y shock.
b) Trastornos por aumento de presión atmosférica.
El hombre soporta mejor aumentos de la presión que disminuciones.
Puede soportar hasta valores de tres veces el normal. El trastorno más
frecuente está representado por la enfermedad por descompresión,
que se observa en buceadores. Cada diez metros de profundidad en el
agua corresponden a una atmósfera. La enfermedad por descompresión
se presenta generalmente después de estar a más de dos
atmósferas (más de diez metros de profundidad). El incremento
de presión aumenta la cantidad de gases disueltos en la sangre,
especialmente el nitrógeno. Si la descompresión al ascender
es brusca, se forman burbujas en la sangre de las que resultan embolias
aéreas.
c) Trastornos por descenso de la presión atmosférica.
El hombre soporta presiones de hasta un 50% del valor normal, lo que
corresponde aproximadamente a una altura de 5.500 metros. Los efectos
de la hipoxia se sienten sin embargo desde alturas de 2.500 metros.
La baja tensión de oxígeno produce, como mecanismo de
compensación, una vasoconstricción periférica,
lo que lleva a un aumento del volumen de sangre circulante; esto produce
a su vez una hipertensión pulmonar, la cual, junto con el daño
celular hipoxidótico de los endotelios y neumocitos, condiciona
un edema pulmonar, que es la lesión más grave en la enfermedad
de la altura.
d) Hipertermia local. El aumento excesivo de calor en los tejidos
puede producir necrosis y coagulación de proteínas.
e) Hipertermia general. En la hipertermia general o golpe de
calor, se produce como mecanismo de regulación, una vasodilatación
periférica, lo que lleva a una disminución del volumen
sanguíneo en las vísceras y con ello, a una hipoxia. Falla
además la bomba de sodio y se produce hipercalcemia. La muerte
se produce por falla circulatoria, respiratoria y electrolítica.
f) Hipotermia local. Las alteraciones consisten fundamentalmente
en trombosis en la microcirculación y en la formación
de cristales de hielo, que dentro de las células condiciona un
aumento de la presión osmótica. Ambas alteraciones llevan
a una necrosis.
g) Hipotermia general. El organismo humano se comporta como homeotermo
hasta una temperatura corporal de alrededor de 20°C; como mecanismos
reguladores aumentan las oxidaciones con mayor desprendimiento de calor.
Por debajo de 20°C se comporta como poiquilotermo, no responden
los mecanismos reguladores y las oxidaciones se deprimen, lo que puede
aprovecharse para hibernación o hipotermia en las operaciones.
Desde 20°C hacia abajo, se produce sin embargo falla circulatoria,
especialmente paro cardíaco, lo que no tiene mayores consecuencias
en las operaciones con máquina de circulación extracorpórea.
h) Trastornos por la corriente eléctrica. Ellos dependen
del tipo de corriente, de la frecuencia en caso de corriente alterna.
Además,dependen del voltaje, de la resistencia al paso de la
corriente por los tejidos, de la intensidad, del tiempo de exposición
y del trayecto de la corriente en el cuerpo. Es más peligrosa
la corriente alterna que la continua, de poco uso por lo demás.
Los efectos de la corriente eléctrica en los tejidos son de tres
tipos: térmico, electrolítico y el llamado efecto específico.
El efecto térmico es el que domina en las corrientes de alto
voltaje (y por lo tanto, de alto amperaje en los tejidos), el calor
desprendido sigue la ley de Joule. El efecto electrolítico no
es de mayor importancia y aparece principalmente en caso de corriente
continua: alrededor del ánodo se produce alcalinización
con necrosis de coagulación; alrededor del cátodo, acidificación
con necrosis de colicuación.
El efecto específico consiste en perturbaciones en la generación
y conducción de estímulos nerviosos, sea como excitación:
contractura tetánica de los músculos flexores de la mano,
por ejemplo; fibrilación ventricular, sea como inhibición:
paro cardíaco, detención de los centros cardio-respiratorios.
Especialmente peligrosas en cuanto al efecto específico son corrientes:
1. alternas de 30 a 150 ciclos,
2. de voltajes relativamente bajos: 100 a 500 V y
3. con amperajes, en su paso por el organismo, de 80 a 4000 mA.
En relación con el organismo, las condiciones especialmente
peligrosas son:
1. situación de órganos vitales, como
corazón y encéfalo, en el trayecto rectilíneo entre
punto de entrada y de salida;
2. baja resistencia de la piel: normalmente del orden de 10.000
Ohm, pero puede ser de sólo 200 Ohm, en zonas mojadas de piel
delgada, o de cerca de 200.000 Ohm, en zonas de piel gruesa con hiperqueratosis.
Aparentemente, lo decisivo es la intensidad de la corriente en el organismo,
cuya resistencia promedio es de alrededor 1.000 Ohm, sin embargo, el
componente más importante de la resistencia está dado
por la resistencia de la piel. Así, para la red habitual de 220
V y una resistencia cutánea de 10.000 Ohm, resulta una intensidad
de 22 mA, por debajo de los márgenes peligrosos; pero para una
resistencia cutánea de 1.000 Ohm, la intensidad es de 220 mA,
es decir, dentro de los márgenes peligrosos.
i) Lesiones por radiaciones ionizantes. Estas radiaciones pueden
ser de carácter ondulatorio, como los rayos X, o corpuscular,
como las partículas a y b.
Hay dos teorías para explicar la forma de actuar de estas radiaciones
en los tejidos, la teoría del blanco o acción directa
y la teoría de acción indirecta. Según la teoría
del blanco, las radiaciones ionizantes alteran directamente las macromoléculas,
en especial el ácido desoxirribonucleico. Según la teoría
de la acción indirecta, el efecto patógeno se produce
a través de la radiolisis del agua, que se ioniza y genera radicales
libres (superóxidos) de alta reactividad. Los radicales libres,
según esta teoría, actúan luego sobre los ácidos
nucleicos y enzimas. Los mecanismos protectores del organismo frente
a superóxidos están restringidos al eritrocito (catalasas
y dismutasa de superóxido).
Las lesiones por radiación tienen un período de latencia,
lo que habla en favor de la teoría de la acción indirecta.
Las alteraciones pueden ser: necrosis, supresión de la actividad
mitótica y diversas alteraciones de macromoléculas. La
vulnerabilidad de un tejido frente a las radiaciones ionizantes es proporcional
a la capacidad proliferativa e inversamente proporcional al grado de
diferenciación del tejido.
Los efectos principales de los radicales libres se producen en los lípidos
de las membranas celulares y en los enlaces sulfidrilos de las proteínas
(figura 1.5). En particular, dichos radicales pueden provocar peroxidación
de los lípidos dentro de las membranas de la célula y
organelos, con lo que se dañan las mitocondrias y retículo
endoplasmático. En las proteínas pueden producirse puentes
de enlaces disulfídricos (los aminoácidos más lábiles
son metionina y cistina). En el ácido desoxirribonucleico pueden
producir mutaciones.
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Figura 1.5.
Arriba: estructura bioquímica de la membrana celular normal.
Abajo: alteraciones producidas por radicales libres.
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