Los pigmentos son sustancias de color propio. Casi todos los de importancia
en patología, se presentan forma de gránulos intracitoplasmáticos.
Sin embargo, algunos son solubles e imbiben difusamente los tejidos, como
por ejemplo, los pigmentos lipocromos, liposolubles, que le dan el color
amarillo al tejido adiposo. La bilis puede verse como grumos intracitoplasmáticos,
como cilindros extracelulares o puede impregnar de verde difusamente los
tejidos.
Por otra parte, los pigmentos de mayor importancia en patología
son endógenos, es decir, se forman dentro del organismo. Entre
los exógenos hay que considerar el pigmento antracótico
y los de las pigmentaciones tóxicas.
Pigmentos Endógenos
Los más importantes de este grupo en patología morfológica
son: la melanina, dos lipopigmentos: la lipofucsina y el pigmento ceroide,
dos derivados de la hemoglobina: la bilirrubina y el pigmento de la
malaria, y los pigmentos férricos correspondientes genéricamente
a la hemosiderina.
Melanina
La melanina (de mélas, negro) es un pigmento pardo negruzco,
intracelular. Al microscopio de luz se presenta en forma de gránulos
pequeños. El color varía del amarillo pardusco al café
o negro. Las funciones principales de la melanina en el hombre son dos:
protección frente a radiaciones, particularmente la ultravioleta
y el poder de captación de radicales citotóxicos. Además,
los melanoblastos participan en la inducción de la diferenciación
de ciertas células (neuronas sensoriales y simpáticas,
células cromafines de la médula adrenal, glía y
células de Schwann). Los melanocitos se originan en la cresta
neural, de la cual, en forma de melanoblastos migran a tres sitios:
la piel (epidermis y bulbos pilosos), el ojo (coroides, iris y retina)
y, unas pocas, a la aracnoides.
La melanina se produce en los melanosomas a partir de la tirosina.
La reacción crítica es la conversión de la tirosina
en dopa (3,4-hidroxifenilalanina) por hidroxilación catalizada
por la tirosinasa. Esta reacción es muy lenta en ausencia de
esta enzima. El melanosoma pasa por diversos estados a lo largo de la
cadena de reacciones que terminan en la melanina (melanosoma IV). Los
melanocitos secretan los granúlos de melanina, que son fagocitados
por queratinocitos, que los degradan y redistribuyen. La melanina también
es transferida a la dermis, donde es captada por macrófagos (melanofágos).
Químicamente hay dos tipos básicos de melanina: la eumelanina,
parda a negra, y la feomelanina, amarilla a rojiza. La síntesis
de esta última depende principalmente de la presencia de grupos
sulfidrilos después de la producción de dopaquinona. El
tipo más importante en el hombre, hasta el momento, es la eumelanina.
El número de melanocitos de la piel por unidad de área
es similar en las distintas razas, el color de la piel depende fundamentalmente
de la cantidad y distribución de los corpúsculos de melanina
en las capas superficiales de la epidermis.
La neuromelanina, contenida en neuronas de la Substantia nigra, Locus
coeruleus y núcleo dorsal del vago, es un pigmento bastante diferente
de la melanina: químicamente se produce por oxidación
de las catecolaminas dopamina y norepinefrina, ultraestructuralmente
se parece más a la lipofuscina que a la melanina.
La melanina puede demostrarse mediante reacciones histoquímicas.
Las más usadas están basadas en el poder reductor de la
melanina, así en el método de Fontana-Masson la melanina
reduce el nitrato de plata que se precipita sobre los gránulos
del pigmento dando una coloración negra. Otro método se
basa en la capacidad del melanocito de sintetizar melanina a partir
de tirosina o de dopa. En la reacción positiva de dopa se aporta
esta substancia y el tejido se pigmenta ostensiblemente. Puede ser importante
verificar la presencia de melanina, por ejemplo, en casos de tumores
para establecer si trata de un melanoma, un tumor, en general, de alto
grado de malignidad.
Hiperpigmentación Melánica
Las dos categorías básicas son la hiperpigmentación
melánica difusa y la local. A cada una pertenecen numerosas entidades
clínicas. En general, en ellas la hiperpigmentación resulta
principalmente de dos mecanismos: aumento de la producción de
melanina en la epidermis e incontinencia de melanina en los melanocitos.
Este último proceso es la liberación del pigmento por
trastorno de su tranferencia a los queratinocitos o por lesión
de la capa basal de la epidermis. La radiación ultravioleta,
especialmente la B (A, longitud de onda 320-400 nm y B, 290-320 nm),
desencadena el primer mecanismo, en el que en este caso se han podido
distinguir diversos factores, entre ellos: proliferación e hipertrofia
de melanocitos, incremento del número de melanosomas, aumento
de la actividad de la tirosinasa, e intensificación de la transferencia
de melanina.
Hiperpigmentación Melánica Difusa
En general, en esta categoría se encuentra aumento de la producción
de melanina. Entre las numerosas condiciones que cursan con esta forma
de melanosis están: trastornos endocrinos como la enfermedad
de Addsion (estimulación aumentada por ACTH y b-MSH) y tumores
funcionantes de la adenohipófisis, diversos trastornos metabólicos:
desnutrición acompañadas de carencias vitamínicas
(probablemente por aumento de la actividad de la tirosinasa), enfermedades
hepáticas crónicas (aumento de estrógenos), hemocromatosis
(liberación de tirosina al unirse el hierro depositado con
el grupo sulfidrilo), ingestión de ciertas drogas y metales
(aumento de la actividad de la tirosinasa).
Hiperpigmentación Melánica Local
En la melanosis circunscrita se dan los dos mecanismos antes indicados.
Aumento de la producción de melanina se encuentra en el melasma,
las efélides (pecas), las manchas café con leche de
la neurofibromatosis, las máculas del síndrome de Peutz-Jehgers
(ciertos pólipos intestinales e hiperpigmentación macular
de labios y mucosa bucal) y síndrome de Albright (displasia
fibrosa poliostótica, pubertad precoz e hiperpigmentación
macular). El melasma es una hiperpigmentación macular pardo
amarillenta o pardo verdosa de la cara y línea abdominal media
de las embarazadas. No se conoce exactamente cuál es el factor
estimulante de esta hiperpigmentación, probablemente se debe
a mayor estimulación por estrógenos y progesterona.
La llamada incontinencia de melanina o pigmentaria se produce principalmente
en la melanosis postinflamatoria especialmente tras las dermatitis
que cursan con lesión de la capa basal de la epidermis (liquen
y dermatitis liquenoides por ingestión de drogas). En esta
situación, la melanina es fagocitada por melanófagos
en la dermis superficial.
Hipopigmentación Melánica
La hipopigmentación puede obedecer a mecanismos diversos. Las
entidades más importantes representativas de estos mecanismos,
son las siguientes:
Albinismo parcial (piebaldismo), de herencia autosómica dominante,
caracterizado por áreas hipomelanóticas cutánea
congénitas (cara anterior del tronco, porción media de
extremidades) y en cuero cabelludo bajo un mechón blanco. Se
debe a una migración melanoblástica o diferenciación
melanocítica anormales.
Vitiligo, trastorno adquirido que consiste en máculas despigmentadas
que se agrandan y coalescen formando extensas áreas de leucoderma.
De preferencia se afecta la piel de cara, dorso de manos, axila, ingle,
ombligo, genitales, rodilla y codo. Alrededor del 25% de los pacientes
tienen un trastorno autoinmunitario. La hipótesis más
aceptada para explicar la pérdida de melanocitos es la inmunitaria,
según la cual se produce una citotoxicidad mediada por células
y dependiente de anticuerpos. La leucoderma por acción de substancias
químicas también se debe a destrucción de melanocitos.
Albinismo (oculocutáneo), trastorno caracterizado por una disminución
o ausencia de melanina en ojos, pelo y piel. Corresponde a un grupo
genéticamente heterogéneo, en el cual la forma mejor conocida
es la clásica, debida a falta de tirosinasa (por mutaciones del
gen de la tirosinasa en el brazo largo del cromosoma 11).
Las manchas cenicientas de la piel en la esclerosis cerebral tuberosa
y el albinismo oculocutáneo parcial del síndrome de Chédiak-Higashi
se deben a una estructura anormal de los melanosomas.
En otras formas de albinismo con tirosinasa normal la leucoderma se
produce por disminución del número o de la melanización
de los melanosomas o de ambos.
En la leucoderma postinflamatoria y también en la del síndrome
de Chédiak-Higashi hay una disminución de la transferencia
de melanina.
Melanosis Coli
Es una pigmentación café-negruzca de la mucosa del intestino
grueso producida por absorción de productos aromáticos
por uso excesivo de laxantes derivados del antraceno. El pigmento es
un derivado de la antraquinona y está unido a proteínas
degradadas. El pigmento tiene propiedades tintoriales e histoquímicas
distintas de la melanina. Se acumula en el citoplasma de macrófagos
de la lámina propia de la mucosa intestinal. La alteración
carece de mayor importancia clínica.
Lipopigmentos
Los lipopigmentos se presentan en forma de gránulos o grumos
con autofluorescencia amarillo o amarillo pardusca; están formados
por lípidos poco solubles y por proteínas. Los más
frecuentes son la lipofucsina o pigmento fusco y el pigmento ceroide
o hemofuscina. A los lipocromos pertenecen también, entre otros
más, el pigmento que se observa en la célula hepática
en el síndrome de Dubin-Johnson y el pigmento ceroide neuronal
de la lipofuscinosis o idiocía amaurótica juvenil.
Lipofuscina
El pigmento fusco, conocido también como pigmento de desgaste,
se observa frecuentemente en células parenquimatosas de órganos
o tejidos con atrofia normal o patológica, así por ejemplo,
en la atrofia fusca del hígado y en la atrofia fusca del corazón.
También es frecuente en neuronas nerviosas del sistema nervioso
central y de ganglios simpáticos, además, en la zona fascicular
de la corteza suprarrenal y en el epitelio de las vesículas seminales.
El pigmento fusco tiene su origen en productos de desecho celular que
se acumulan primero en autofagosomas; a éstos se unen lisosomas
constituyéndose los autofagolisosomas, en los que se realiza
la degradación a productos que se vuelven a utilizar por la célula.
Este es un proceso fisiológico donde teóricamente no debiera
sobrar nada. Sin embargo, por circunstancias no del todo aclaradas,
se produce una desviación hacia la peroxidación de lípidos
con formación de ácidos grasos insaturados, que se acumulan
como residuos en autotelolisomas o cuerpos residuales de mayor tamaño,
visibles al microscopio de luz como gránulos de lipofuscina.
La sudanofilia se va perdiendo en estos gránulos a medida que
los ácidos grasos no saturados se van transformando. Este pigmento
es autofluorescente amarillo café.
En general, la lipofuscina se produce cuando hay aceleración
de los procesos de recambio celular, cuando hay destrucción de
organelos y cuando se producen metabolitos que aumenten la peroxidación
lipídica. Fuera de la atrofia, se produce en ciertas intoxicaciones
y en consumo exagerado de ciertos analgésicos y de algunos antibióticos
y otras drogas. En estas condiciones se forma lipofuscina especialmente
en el hígado.
Pigmento Ceroide
El pigmento ceroide fue observado primero en relación con hemorragias,
por lo que se le llamó hemofucsina. Las hemorragias son la condición
más frecuente que da origen a este pigmento, pero puede formarse
en relación con focos necróticos y destrucciones traumáticas
de tejido. Se parece al pigmento fusco, pero es siempre patológico
y se produce en el citoplasma de macrófagos en forma de gránulos
pardos. Estos corresponden a heterofagosomas, más precisamente,
a heterolipofagolisosomas, en los que la mayoría de los lípidos
son hidrolizados y degradados con formación de ácidos
grasos insaturados (peroxidación lipídica). Finalmente
estos lípidos pierden su estructura molecular y solubilidad por
lo que permanecen en telolisomas como cuerpos residuales. En su última
etapa estos cuerpos residuales son similares a aquellos correspondientes
al pigmento fusco de las células parenquimatosas. De esta manera,
la génesis del pigmento fusco y ceroide es la que diferencia
fundamentalmente a ambos: autofagosomas en el primero, heterofagosomas
en el segundo.
Pigmento Malárico
Este pigmento se observa en macrófagos de diversos órganos
junto a hemosiderina. Es negro y granular. Es producido por los plasmodios
de la malaria a partir de la hemoglobina, contiene fierro difícil
de evidenciar. Se observa especialmente en el hígado, bazo, ganglio
linfático, que adquieren un color gris o gris negruzco.
Pigmento Biliar
El pigmento biliar en su forma figurada se observa al microscopio de
luz sólo en condición patológica, en la ictericia
y particularmente, en el hígado. Se presenta en forma de grumos
intracitoplasmáticos y de cilindros en los canalículos
biliares (figura 2.13). En casos de ictericias acentuadas se lo observa
también en células del epitelio de túbulos renales.
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Figura 2.13.
Pigmento biliar. Dilatación de canalículo biliar
el que aparece relleno de bilis densa (en negro)
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Se cree que el pigmento biliar, especialmente en forma de bilirrubina
directa, puede tener una acción citotóxica y producir
necrosis de ciertas células, en particular de neuronas. Esta
lesión neuronal con impregnación de pigmento biliar se
observa en el prematuro en que la bilirrubina directa puede atravesar
la barrera hémato-encefálica.
Pigmento de Formalina
Se forma por acción del formol sobre la hemoglobina. Corresponde
a un artefacto en forma de grumos negros, predominantemente en zonas
del tejido con acentuada hiperemia o hemorragias recientes.
Hemosiderina
El organismo almacena el fierro en forma de dos compuestos: la hemosiderina
y la ferritina. La hemosiderina es un compuesto insoluble de hidróxido
férrico y de una proteína, probablemente apoferritina,
es decir, la misma que forma parte de la ferritina, que es hidrosoluble
e invisible al microscopio de luz. El fierro de la hemosiderina procede
casi siempre del contenido en la hemoglobina, pero puede tener otro
origen, de ahí que en este caso se use a veces el término
de siderina. En la práctica se usa hemosiderina en ambos casos.
Normalmente en el organismo humano hay 3 a 4 g de fierro, dos tercios
de los cuales están en la hemoglobina, mioglobina y enzimas.
El otro tercio corresponde al fierro de depósito (ferritina y
hemosiderina) almacenado en macrófagos del bazo, médula
ósea e hígado. El contenido total de fierro del organismo
es regulado por la absorción intestinal, de tal manera que hay
mayor absorción en personas con déficit de fierro.
La ferritina es un complejo formado por ion férrico y una proteína,
la apoproteína (figura 2.14). Las partículas de ferritina
se encuentran dispersas en el citoplasma o, cuando tienen mayor contenido
de fierro, dentro de lisosomas formando los siderosomas. Los siderosomas
pueden fusionarse y formar grandes autofagolisosomas, en que la degradación
de la apoferritina hace al compuesto insoluble e indistinguible de la
hemosiderina. El fierro se encuentra aquí en forma trivalente.
A este fierro trivalente debe la hemosiderina su color amarillo.
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Figura 2.14.
Génesis formal de la hemosiderosis. |
El fierro puede ingresar a la célula en forma micromolecular
al acoplarse la transferrina a receptores de la superficie celular o
en forma macromolecular por fagocitosis de eritrocitos, mioglobina,
fierro coloidal, etc. La primera forma conduce a la formación
de la reserva de ion férrico y ferritina. La segunda forma se
realiza por la formación de un heterofagosoma y luego heterofagolisosomas
de gran tamaño. Estos últimos son visibles mediante el
microscopio de luz en forma de grumos de color amarillo parduscos u
ocres, refringentes y corresponden a los clásicos corpúsculos
de hemosiderina (figura 2.15).
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Figura 2.15.
Hemosiderófagos con pigmento intracitoplasmático
en forma de gránulos polifacetados. Nótese la presencia
de gránulos libres extracelulares.
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Tanto la hemosiderina como la ferritina pueden demostrarse mediante
la reacción del Azul de Prusia, en la que el ferrocianuro de
potasio y ácido clorhídrico forman, en presencia del fierro,
el ferrocianuro férrico de color azul. La hemosiderina se presentará
en forma de grumos azules dispersos en el citoplasma. La ferritina,
en suficiente cantidad, da al citoplasma una coloración azulada
difusa sin grumos en microscopía de luz.
Depósitos Locales de Hemosiderina
Estos depósitos son secundarios a una hemorragia. La sangre
al ser fagocitada por macrófagos es degradada y se produce la
hemosiderina, que se forma al 6º día de ocurrida la hemorragia.
Si se trata de un hematoma, macroscópicamente el material hemático,
a medida que se acumula hemosiderina, va tomando una coloración
amarillo ocre y se va espesando hasta convertirse en una masilla. En
los pulmones con extravasación intraalveolar de eritrocitos,
particularmente en la estasis sanguínea crónica, la hemosiderina
da al tejido un color rojo ladrillo.
Hemosiderosis Generalizada Secundaria
Se producen por un mayor aporte de fierro proveniente de la destrucción
de glóbulos rojos. La hemosiderina se acumula primero en el sistema
fagocitario reticuloendotelial, si el aporte es mayor se forma en células
parenquimatosas del hígado, páncreas, miocardio. En estados
más avanzados puede ser imposible de diferenciar morfológicamente
de la hemocromatosis.
Aportes excesivos se deben generalmente a transfusiones de sangre repetidas.
Otra condición importante es la hemolisis producida en válvulas
cardíacas artificiales y anemias hemolíticas.
Hemocromatosis o Hemosiderosis Primaria
Es una enfermedad idiopática y familiar debida a una absorción
intestinal de fierro muy aumentada, 2 a 3 veces la normal. Es más
frecuente en el hombre en razón de 9:1, se presenta en general
alrededor de los 40 años de edad. Los órganos con mayor
acumulación de fierro son el hígado y páncreas
que suele acompañarse de fibrosis. En el hígado se produce
una cirrosis: cirrosis pigmentaria siderótica. En el páncreas
se compromete la secreción de insulina, lo que lleva a la llamada
diabetes bronceada por el color oscuro que toma la piel de estos pacientes
debido a la hiperpigmentación melánica. Se producen depósitos
de siderina en casi todos los órganos, especialmente importantes
son los del corazón, donde pueden causar una insuficiencia cardíaca.
La tríada clásica es: cirrosis hepática, hiperpigmentación
cutánea y diabetes.
Pigmentos Exógenos
Antracosis
Es la pigmentación negra de los tejidos debida a la acumulación
de pigmento de carbón. La más frecuente es la antracosis
pulmonar. Las partículas de este pigmento insoluble, al ser aspiradas
son fagocitadas por macrófagos alveolares y neumocitos tipo I
y, transportadas por los macrófagos, alcanzan la vía linfática
y llegan a los ganglios linfáticos regionales. El depósito
en los linfáticos forma bajo la pleura o una red, antracosis
reticular, o manchas en los sitios de confluencia de los vasos, antracosis
macular. La acumulación del pigmento alrededor de los bronquios
acentúa el dibujo de la ramificación del árbol
bronquial.
Las partículas de carbón, de 1 a 2 micrones de diámetro,
son inertes y no causan daño en el tejido donde se encuentran.
Cuando la antracosis es muy acentuada y se produce además destrucción
del tejido pulmonar por otras causas, el pigmento del carbón
puede irrumpir en la circulación sanguínea y acumularse
en células de otros órganos: en células de Kupffer,
en macrófagos del bazo, médula ósea y en riñones,
entre otros. La llamada induración antracótica se debe
a la asociación de antracosis con silicosis. La tisis atra corresponde
a un pulmón muy antracótico con reblandecimiento o excavación
debida generalmente a tuberculosis. Si el carbón penetra por
vía digestiva en grandes cantidades, como en mineros del carbón
y fogoneros se produce antracosis en las placas de Peyer del intestino
delgado y en ganglios linfáticos mesentéricos.
Pigmentaciones Tóxicas
Estas pigmentaciones se deben a sales metálicas empleadas en
algunos tratamientos o en ciertos trabajos industriales. Las sales de
plata se reducen en presencia de la luz y producen manchas gris azuladas
o parduscas, la argirosis. Al microscopio aparecen como gránulos
negros. Las sales de oro inyectadas dan lugar a manchas violáceas
por reducción ante la luz. El mercurio, plomo, bismuto y antimonio
por la formación de súlfuros, producen una pigmentación
lineal gris azulada o negra en la mucosa bucal, especialmente en el
borde dental de las encías. El arsénico aumenta la actividad
de la tirosinasa y así produce una hiperpigmentación melánica,
la cual puede simular una enfermedad de Addison.
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