Formas de calcificación patológica
Calcificación patológica es la que ocurre fuera del esqueleto
y dientes (calcificación heterotópica) y la que en forma
anormal afecta al tejido esquelético, como son la osteoporosis
u osteopenia, correspondiente a una atrofia del tejido óseo por
balance negativo; la osteoesclerosis, que es lo contrario de la osteoporosis,
es decir un balance positivo de la síntesis del tejido óseo:
enfermedad marmórea o de Albers-Schönberg; el raquitismo y
la osteomalacia, que es una falta de mineralización del hueso.
El raquitismo, falta de calcificación endocondral, es debido a
un déficit de vitamina D, responsable de la atracción del
ion calcio. Otras son alteraciones secundarias del tejido óseo
por hiperparatiroidismo con aumento de la reabsorción ósea
(resorción osteoclástica), presencia de metástasis
osteoclásticas de cánceres de la próstata, mama,
bronquio, riñón, tiroides, etcétera.
Clásicamente se ha distinguido en las calcificaciones heterotópicas:
La calcificación distrófica y la metastásica.
a) La calcificación distrófica es la que ocurre
en células y tejidos previamente alterados, sobre sustancias
anormales o productos patológicos, cuerpos extraños. En
estos casos no necesariamente existen niveles de calcio y fosfato elevados
en sangre. Está relacionada con el producto de degradación
celular que sirve como núcleo de calcificación por un
mecanismo no dependiente de energía y que puede tomarse como
una variante del que se efectúa en las vesículas de la
matriz. Aquí la calcificación se inicia con frecuencia
en forma de aposición sobre superficies de membranas ricas en
fofatidilserina y responsables de la formación de complejos de
fosfatidilserina-ion calcio, este último extracelular. La presencia
de sustancias que captan ion calcio como los fosfolípidos ácidos,
constituyentes de las membranas, juega en este proceso un papel primordial.
Los restos de células necróticas sufren de esta manera
una calcificación secundaria o distrófica; a veces puede
tratarse de restos de bacterias, como sucede en la placa dental o dentro
de los lisosomas en la malacoplaquia.
Las concreciones son calcificaciones producidas sobre sustancias anormales
en glándulas, conductos u órganos huecos y se pueden observar
macroscópicamente como arenilla (próstata, mama); reciben
el nombre de cálculos o piedras cuando son muy duros y de mayor
tamaño. En cambio, cuando son pequeños aproximadamente
20 mm, se llaman calcosferitos. Son frecuentes los cálculos de
la vía biliar, urinaria, parótida y páncreas.
b) La calcificación metastásica es la que se produce
en relación con hipercalcemia, es decir, por un transporte elevado
de calcio de un lugar del organismo, en este caso desde el hueso, a
otro lugar donde se deposita en forma de una metástasis cálcica,
razón a la que debe su nombre. La movilización del calcio
en hipercalcemias (carbonatos y fosfatos) se produce en el hiperparatiroidismo
primario y secundario, hipervitaminosis D, metástasis osteclásticas,
inmovilización ósea, etcétera. La calcificación
metastásica se realiza predominantemente en aquellos lugares
de excreción de ácidos (estómago: ácido
clorhídrico, riñón: ácido úrico,
pulmón: anhídrido carbónico) donde precipita el
calcio por alcalinización de pH. Aparentemente, la calcificación
metastásica se realiza por un mecanismo dependiente de energía.
El reconocimiento del depósito de calcio en los tejidos, puede
realizarse mediante la reacción de Von Kossa, que corresponde
a un método de sustitución del Ca por Ag. El nitrato de
plata da fosfato de plata o carbonato de plata, es decir, la Ag se une
sólo a la parte aniónica de las sales de calcio (fosfatos
o carbonatos), compuesto que es de color amarillo y que expuesto al
sol o a la luz adquiere color negro por reducción de la plata.
También pueden usarse colorantes derivados de la antraquinona
como la alizarina que tiñe las sales de calcio de color rojo,
pero que también puede teñir otras sustancias. Los oxalatos
de calcio y fosfatos de calcio pueden demostrarse por su birrefringencia
bajo luz polarizada.
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