Atrofia es la disminución del tamaño de un órgano
por pérdida de masa protoplasmática. Cabe precisar:
c) en la atrofia, la pérdida de masa protoplasmática
afecta principalmente al parénquima de los órganos, por
eso en los órganos atróficos el estroma suele ser prominente
y parecer aumentado, como se observa típicamente en el bazo.
Algo similar ocurre en el corazón atrófico, en que los
vasos, menos afectados que el miocardio, parecen demasiado grandes y
las arterias coronarias se hacen flexuosas. Esta desproporción
entre el tamaño de los vasos y el del órgano puede servir
para distinguir una atrofia de una hipoplasia, como en el caso del riñón;
d) la pérdida de masa protoplasmática en la atrofia
se produce lentamente a través de un proceso de desequilibrio
entre anabolismo y catabolismo, en particular no se trata de una pérdida
de masa protoplasmática por necrosis, lo que representa en verdad
una pseudoatrofia. Ejemplos de pseudoatrofias son la llamada atrofia
amarilla aguda del hígado y la atrofia roja subaguda del hígado,
en que la pérdida de masa protoplasmática se debe a una
necrosis masiva; otro ejemplo es la llamada atrofia granular de la corteza
cerebral, en que se producen pequeñas depresiones debidas a necrosis
electiva de neuronas y microinfartos;
e) no todas las atrofias son patológicas: existen ortoatrofias
y patoatrofias. La ortoatrofia se ve en las gónadas, útero
y trompas después de la vida fértil y en general en diversos
órganos dentro de los procesos involutivos de la senectud, así,
en el bazo, en el timo, en las arterias y en diversos órganos;
el corazón es uno se los pocos órganos que no sufre atrofia
senil. La ortoatrofia suele acompañarse de aumento de fibras
colágenas, así, en la mucosa tubaria, en el miometrio
y en los vasos. En las arterias disminuyen las fibras musculares y elásticas,
lo que se aprecia en la aorta en una disminución de la elasticidad.
Patogenia
La estructura celular normal, aparentemente estática, es sin
embargo expresión de un equilibrio dinámico entre anabolismo
y catabolismo, procesos que se refieren fundamentalmente a proteínas:
proteosíntesis y proteolisis. En el músculo esquelético,
por ejemplo, se desintegran y sintetizan alrededor de 75 gramos de proteínas
al día. La vida media de las proteínas en el organismo
es proporcional a la pequeñez de la molécula y al grado
de basicidad, e inversamente proporcional al peso molecular.
Desde este punto de vista se distinguen clásicamente dos formas
patogenéticas de atrofia: la atrofia hipoplástica, por
inhibición del anabolismo, y la atrofia reabsortiva, por aceleración
del catabolismo. Ejemplo de la primera es la atrofia muscular por inanición,
ejemplo de la segunda es la atrofia muscular por desuso.
La pérdida de masa protoplasmática puede deberse a una
disminución del tamaño de las células, lo que constituye
una atrofia simple (figura 2.17), o a una disminución del número
de las células, lo que constituye una atrofia numérica.
Ambos tipos pueden coexistir.
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Figura 2.17.
Atrofia simple. A la izquierda túbulos renales normales;
a la derecha, atrofia simple del epitelio tubular.
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No está aclarado el proceso por el que se produce una disminución
del número de células en la atrofia numérica. Al
parecer, en algunos casos mueren células atróficas sin
dejar rastros (apoptosis). Por ejemplo, esto sucede en algunas enfermedades
del sistema nervioso central como la esclerosis lateral amiotrófica
y en enfermedades similares en los niños llamadas genéricamente
atrofia muscular espinal. Estas se caracterizan por una atrofia numérica
de las neuronas de las astas anteriores de la médula espinal.
Las neuronas restantes muestran signos de atrofia y alteraciones degenerativas
inespecíficas. En otros casos, como en los tejidos lábiles,
la atrofia numérica parece deberse principalmente a una inhibición
de la regeneración de las células que se van destruyendo
normalmente. En general, la atrofia numérica es más frecuente
en tejidos lábiles; la atrofia simple, en los tejidos estables.
En algunos órganos, especialmente el corazón e hígado,
la atrofia simple suele acompañarse de una acumulación
de lipofuscina, lo que se manifiesta macroscópicamente en un
tinte pardo obscuro. Esta condición se llama atrofia fusca. La
atrofia simple también puede acompañarse de otras alteraciones
paratróficas, como infiltración grasosa, degeneración
vacuolar, condensación de la substancia de Nissl y otras más.
En este caso puede hablarse de una atrofia degenerativa. La atrofia
neuronal simple suele ser de este tipo.
Causas
Clásicamente se distinguen cuatro formas de atrofia según
la causa: la por inanición, por presión, por desuso y
por denervación.
La atrofia por inanición corresponde en términos más
generales a una atrofia por falta de aporte nutritivo a las células.
Patogénicamente se trata de una atrofia por disminución
de la proteosíntesis. Ejemplo típico es la atrofia de
los órganos desnutridos. También a esta forma pertenece
la atrofia por isquemia.
La atrofia por presión es frecuente en el riñón
en casos de obstrucción de las vías urinarias inferiores
y también en la compresión de órganos por masas
tumorales, quísticas o aneurismáticas. En esta forma de
atrofia al parecer también juega un papel la isquemia determinada
por compresión de vasos. Probablemente se produce también
por disminución de la proteosíntesis.
La atrofia por desuso o inactividad es frecuente en los pacientes que
están largo tiempo en reposo, al que son particularmente sensibles
la musculatura esquelética y los huesos. La atrofia de los huesos
se manifiesta en una osteoporosis. En la atrofia por desuso se produce
una aceleración de la proteolisis.
La atrofia por denervación está bien documentada en la
musculatura esquelética tanto en la sección de un nervio,
por ejemplo en casos de traumatismo, como en lesiones irreversibles
de los cuerpos neuronales, por ejemplo en poliomielitis. En estos casos
no tiene lugar el estímulo nervioso del músculo a través
de la motoneurona inferior, estímulo con el cual se mantiene
aun en reposo el debido tono muscular. Los patólogos clásicos
hablan de un estímulo trófico, sin embargo, actualmente
el carácter de ese estímulo no se concibe tanto en la
mantención de un trofismo como en la mantención de una
actividad. En este sentido, la atrofia por denervación representaría
mas bien una forma particular de atrofia por inactividad. De hecho en
ella se ha comprobado una aceleración de la proteolisis al igual
que en la atrofia por desuso.
Por último, también pueden distinguirse una atrofia endocrina.
En este caso la acción de una hormona estimulante de una glándula
endocrina también consiste en un estímulo de la actividad
glandular y, en este sentido, la atrofia endocrina representaría
otro caso particular de la atrofia por inactividad. En la atrofia endocrina
hay ejemplos de ortoatrofia como la del endometrio después de
la menopausia, y de patoatrofias, como la atrofia del endometrio en
la enfermedad de Addison. La osteoporosis senil es una forma de atrofia
ósea de patogenia mixta: atrofia por inactividad y atrofia endocrina.