El tejido necrótico del infarto desencadena a su alrededor primero una reacción inflamatoria, que a partir de las 24 horas se manifiesta en una infiltración leucocitaria (figura 3.16). La liberación de enzimas leucocitarias contribuye a la lisis del tejido necrótico. En la segunda mitad de la primera semana se produce una proliferación de macrófagos que inician la remoción de los detritus. Aproximadamente después de una semana aparece tejido granulatorio alrededor del infarto; a medida que avanza el proceso de reabsorción y reparación se va retrayendo la zona infartada que termina con el reemplazo por una cicatriz.

En los infartos con necrosis de colicuación, como en el encéfalo, queda una cavidad con escaso material líquido.

Figura 3.16.
Evolución del infarto del miocardio:
a) necrosis de coagulación;
b) además, infiltración leucocitaria;
c) tejido granulatorio joven con abundantes macrófagos (células redondas grandes)
d) cicatriz joven
(Modificado de Rubin y Farber, 1988)