Está representado por la proliferación de células del tejido conectivo, fijas y móviles; por la proliferación de células llegadas de la sangre: linfocitos, plasmocitos y monocitos transformados en macrófagos; ocasionalmente por la proliferación de células parenquimatosas y, por último, por la formación de un tejido granulatorio. En una inflamación puede formarse tejido granulatorio no sólo dentro de un proceso reparativo y de organización de exudado, sino también como fenómeno propiamente inflamatorio. Esto puede ocurrir cuando hay gran proliferación de macrófagos con formación de masas de estas células que sobreviven con aporte nutritivo a través de vasos de neoformación.