La tuberculosis se presenta principalmente en forma exudativo-caseosa y en una productiva, formas de apariencia tan distinta que hasta el comienzo del siglo XIX se creía que se trataba de dos enfermedades diferentes. Virchow también fue de esta opinión, lo que impidió que prevaleciera la idea sostenida por primera vez por Laennec de que se trataba de una misma enfermedad. En la segunda mitad del mismo siglo Villemin demostró la unidad causal de ambas formas inoculando material caseoso en animales: en unos se produjo la forma caseosa, en otros, la productiva. Hacia el final del siglo XIX, Koch confirmó la unidad causal con el descubrimiento del bacilo tuberculoso.

Las dos variedades patógenas para el hombre son la hominis y la bovis. El ganado vacuno es sensible sólo a la variedad bovina. El conejo es muy sensible a esta variedad, en cambio lo es poco a la variedad humana.

Las lesiones tuberculosas pueden producirse con bacilos vivos o muertos, pero son progresivas sólo en el primer caso.

Vías de infección en el hombre
Efectos del bacilo en los tejidos
Formas de la infección tuberculosa
El fenomeno de Koch
Primoinfecicón y reinfección en el hombre
Estadios de Ranke
Inmunopatología de la tuberculosis humana