1) Regeneración ortológica: Es la que tiene lugar en condiciones normales, a saber, en los tejidos lábiles.

2) Regeneración patológica:Se da en condiciones anormales, puede ocurrir en tejidos lábiles o estables. La regeneración patológica puede ser típica o atípica.
    a) Regeneración patológica típica:
    el tejido neoformado es igual o similar al normal. Ejemplos son la regeneración en erosiones cutáneas, de epitelio hepático necrosado sin destrucción del armazón fibrilar, de epitelio tubular renal necrosado sin destrucción de la membrana basal.

    b) Regeneración patológica atípica:
    el tejido neoformado, aún siendo de la misma estirpe, es diferente al normal. Esta regeneración está ligada a una minusvalía funcional. Ejemplos son los nódulos regenerativos en las cirrosis hepáticas, los cuales carecen de la arquitectura lobulillar y disposición trabecular normales; los llamados neuromas de amputación, que se forman generalmente después de la sección traumática de un nervio cuando los axones en regeneración del cabo proximal no encuentran la vía adecuada de crecimiento en el cabo distal, con lo que se originan nódulos hechos de axones y vainas nerviosas dispuestos desordenadamente a manera de un tumor; la regeneración de la mucosa gástrica en la úlcera gástrica, en la que la mucosa regenerada muestra menor espesor y menor desarrollo glandular, y otros más.

Las condiciones fundamentales que determinan el tipo de regeneración son el tipo de tejidos, la extensión de la pérdida y el grado de organización de la estructura destruida. Cuando la extensión es muy grande, el proceso regenerativo no alcanza a cubrir la pérdida antes de que se desarrollen otros procesos que perturban o impiden la regeneración: la inflamación, organización o reparación.

En general, existe un paralelismo entre tipo de regeneración y tipo de tejido: en los lábiles ella suele ser típica; en los estables, con frecuencia es atípica.