Los tejidos adultos poseen una arquitectura determinada por su diferenciación, la que está dispuesta especialmente según la función del tejido. Por ejemplo: en el epitelio plano estratificado se reconoce un orden que representa una secuencia madurativa adaptada a la protección contra agentes físicos o químicos; los epitelios secretores tienen células polarizadas hacia donde entregan sus productos. Así, en las glándulas exocrinas el núcleo es basal y el producto de secreción se orienta hacia el lumen de los tubos o acinos; en cambio, en las células endocrinas el producto listo para ser liberado está situado entre el núcleo y el vaso capilar más cercano.

En el adulto cada tejido conserva una forma ordenada y constante, que se mantiene en la regeneración ortológica. Sin embargo, a veces el resultado de la regeneración en condiciones especiales es una alteración en la diferenciación del tejido, que obviamente se traduce en alteraciones de la forma y arquitectura de éste.

Las características generales de las alteraciones que vamos a estudiar son las siguientes:

1) Son adquiridas, es decir, ocurren en el individuo completamente desarrollado.

2) Se refieren a un nivel determinado de organización: el tejido, aunque implican modificaciones en la morfología celular.

3) La mayoría de estas alteraciones son patológicas.

4) Puede concebírselas como alteraciones de la regeneración, por lo que se presentan principalmente en tejidos lábiles y en tejidos estables.

Anaplasia
Metaplasia