Mellizos monozigóticos
Son siempre del mismo sexo, los dizigóticos, en cambio, con
la misma probabilidad, de uno u otro sexo, lo que se usa en el método
de Weinberg para calcular la proporción de mellizos monozigóticos
en un grupo de mellizos representativos de una población: se
cuentan los mellizos de distintos sexos y se calcula el porcentaje en
el grupo; el mismo porcentaje puede suponerse para los dizigóticos
de igual sexo; el resto corresponde a mellizos monozigóticos.
Los dizigóticos son más frecuentes en proporción
de cerca de 3:1, pero su frecuencia está sometida a más
variación que la de los monozigóticos.
La frecuencia global de los partos gemelares es de alrededor de uno
por ciento. Según la regla de Hellin, la frecuencia de trillizos,
cuadrillizos, etcétera. corresponde a la segunda potencia, tercera
potencia, etc. de la de mellizos. Así, para la frecuencia indicada
de mellizos se tiene cada vez un factor de 0,01 (1/100).
Según la disposición de las membranas ovulares hay mellizos
monozigóticos dicoriales diamnióticos: frecuencia relativa
25-30%, por separación de los primeros blastómeros; monocoriales
diamnióticos: 70-75%, por división del embrioblasto (masa
celular interna) y monocoriales monoamnióticos: 1%, por duplicación
del organizador (figura 5.35).
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Figura 5.35.
Disposición de las membranas ovulares en mellizos monozigóticos:
A. dicoriales diamnióticos
B. monocoriales diamnióticos
C. monocoriales monoamnióticos
(Modificado de Hamilton WJ et al. Human embriology. Heffer &
Sons, Cambridge, 1962)
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Acardios
El acardio es un miembro de una formación doble separada en
que el otro miembro es un individuo bien conformado. La formación
doble siempre es monocorial, la mayor parte de las veces, diamnióticas.
El acardio es un individuo enteramente deforme en que de manera constante
no se encuentra corazón, hígado y bazo, a menudo tampoco
ano, vagina ni esternón. Según el segmento más
deforme se distinguen el acardio acéfalo -la forma más
frecuente en el hombre (figura 5.36), el acardio acormo-tronco y segmento
caudal rudimentarios o ausentes- la forma menos frecuente en el hombre
y el acardio amorfo, individuo informe. La frecuencia del acardio es
de alrededor de 1/30000 partos. En la génesis probablemente el
papel principal lo desempeña un trastorno trófico que
actúa desde comienzos del desarrollo. Constantemente se encuentran
en la placenta única anastómosis arteriales y venosas
y arterio-venosas entre las circulaciones de ambos individuos, lo que
hace pensar que se establece un desequilibrio circulatorio en detrimento
de uno de los individuos.
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Figura 5.36.
Acéfalo: variedad de acardio más frecuente en el
hombre.
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Pagos
Con este sufijo se designan formaciones dobles unidas simétricas,
que en el habla popular se conocen como «hermanos siameses».
Esta expresión proviene de dos famosos xifópagos nacidos
en Siam en 1811, que vivieron 63 años, se casaron con dos hermanas
y cada uno fue padre de nueve hijos.
Los pagos son siempre monocoriales monoamnioticos. Se producen por
división incompleta del organizador. La zona de unión
puede estar representada por tejidos blandos y cartílago, por
hueso o vísceras. Lo más frecuente es que se trate de
toracópagos mortinatos de sexo femenino. Esta forma se da en
el hombre en cerca de 75% de todos los pagos y un 70% de éstos
son de sexo femenino. La frecuencia de los pagos es muy variable: 1
en 3000 a 200000 partos. Hay formas disimétricas y monosimétricas,
las primeras son las más frecuentes. El sitio de unión
se designa con un prefijo.
FORMAS DISIMETRICAS
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SITIO DE UNION
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Prosopópagos
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Cara
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Cefalópagos
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Cabeza
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Toracópagos
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Tórax y región supraumbilical
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Onfalópagos
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Región umbilical
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Ileópagos
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Región infraumbilical
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Craneópagos
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Parietales y occipitales
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Pigópagos
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Región sacrocoxígea
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Isquiópagos
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Región isquiática
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Las uniones limitadas al tórax están representadas por
los esternópagos y xifópagos. Las duplicidades monosimétricas
están unidas lateralmente y se llaman también duplicidad
paralela. La duplicidad afecta la parte anterior, media o posterior
del cuerpo, lo que constituye la duplicidad anterior, media y posterior,
respectivamente. La menos rara en el hombre es la anterior, la media
no ocurre en el hombre.
Autósito y parásito
El autósito es un individuo relativamente bien desarrollado
mientras el parásito corresponde a un organismo deforme o a un
teratoma. Los sitios de unión más frecuentes son la región
faríngea, en que al parásito se lo llama epignato (figura
5.37), y la región sacro-coxígea en la que se habla de
parásito sacro (figura 5.38). El epignato y el parásito
sacro son casi siempre teratomas. El primero se produce probablemente
por persistencia de la actividad inductora de restos de la placa precordal,
o sea del inductor primario, en la membrana orofaríngea. El segundo
deriva probablemente de restos de la estría primitiva, una estructura
pluripotente. Otros sitios donde puede estar el parásito son
la región cervical, torácica, abdominal y pélvica.
En estas regiones el parásito suele estar representado por un
organismo deforme con extremidades. El notomelo es un autósito
con un parásito torácico dorsal con extremidades. Por
último, el parásito puede desarrollarse hacia dentro del
cuerpo del autósito, lo que se llama «feto en feto».
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Figura 5.37.
Epignato
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Figura 5.38.
Parásito sacro.
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Situs inversus totalis
En esta anomalía de la organización corporal los órganos
muestran una simetría en espejo con respecto al plano sagital,
disposición anómala que se manifiesta sólo en los
órganos impares y asimétricos; así no se percibe
por ejemplo en los riñones ni en el encéfalo. La morfogénesis
no está aclarada, pero de acuerdo con la experimentación
en animales la anomalía puede reproducirse en el estadio de néurula
reimplantando un trozo de placa neural y de endodermo subyacente después
de girar el trozo en 180°.
El situs inversus totalis tiene una frecuencia en el hombre del orden
de 1 por 10000 nacimientos. Formalmente se trata sólo de la organización
corporal en espejo de la normal; sin embargo, de hecho estos individuos
tienen una frecuencia significativamente mayor de ciertas malformaciones
orgánicas como las del corazón y grandes vasos y de alteraciones
estructurales de los cilios.
Ciclopía y arrinencefalia
Los caracteres principales de la ciclopía son presencia de un
sólo ojo, rudimento de nariz en forma de trompa (probóscide)
ubicado sobre el ojo, cerebro univentricular con agenesia de las comisuras
y microstomía a astomía. En la órbita única
puede haber dos globos oculares fusionados (sinoftalmía).
La arrinencefalia se caracteriza por hipotelorismo, ausencia de nariz
o esbozo rudimentario, micrognatia o agnatia, a menudo labio leporino
y fisura palatina. La arrinencefalia representa un grado menor que la
ciclopía y puede ser subdividida a su vez en diversos grados.
En el grado mayor el cerebro es univentricular con comisuras ausentes.
Sirenas y sirenoides
En las sirenas hay una sinmelia de las extremidades inferiores (o sea
una simpodia) que, según el grado de fusión, puede ser
apodal, monopodal o dipodal. Los sirenoides se caracterizan, en cambio,
por poseer una sola extremidad inferior simétrica que contiene
todo el primitivo material de ambas extremidades, a diferencia de los
monopodos, que tienen una extremidad inferior y la otra falta. Las sirenas
y sirenoides tienen graves malformaciones de la pelvis, intestino terminal
y aparato urogenital. Las frecuencia de las sirenas y sirenoides es
de cerca de 1 por 60000 nacimientos, predomina el sexo masculino en
razón de casi 3:1.
Craneosquisis y raquisquisis
En estas anomalías están comprometidos el sistema nervioso
central, cráneo, columna vertebral y partes blandas vecinas.
Patogenéticamente la alteración primaria es una falta
de cierre del tubo neural, lo que produce las hendeduras y defectos
óseos del cráneo y raquis por alteración de la
inducción secundaria.
En la anencefalia con acrania hay además una aplasia del encéfalo,
representado por tejido nervioso vascularizado (área cerebro-vasculosa)
y agenesia de los huesos de la calota. Esta es una de las malformaciones
más frecuentes del sistema nervioso central y tiene claro predominio
en el sexo femenino. Formas menos acentuadas son la merencefalia con
merocráneo y la craneoquisis con exencefalia.
El grado mayor de disrrafia medular se presenta como un tubo neural
completamente hendido, en forma de un «libro abierto», con
tejido displástico vascularizado (área médulo-vasculosa)
y columna hendida a lo largo de todos los arcos neurales: es la rsaquisquisis
total o simplemente, raquisquisis. Las formas de grado menor son circunscritas
y se denominan espina bífida. En éstas pueden distinguirse
dos formas principales. En la espina bífida abierta sólo
algunas vértebras se hallan hendidas y a través del defecto
hay herniación de meninges o, además, de médula
espinal subyacentes. Si el saco hernario está formado, aparte
la piel, de sólo meninges, se trata de un meningocele (10 a 20%
de los casos). Si contiene además médula espinal, corresponde
a un mielomeningocele (80 a 90% de los casos). En ambos casos, de regla
el segmento subyacente de médula espinal está malformado,
frecuentemente muestra una transformación quística (mielocistomeningocele).
La otra forma circunscrita está representada por la espina bífida
oculta: las partes blandas sobre las hendidura raquídea no muestran
otra alteración que una hipertricosis (cola de fauno), la médula
subyacente no presenta alteraciones macroscópicas. La patogenia
de la espina bífida oculta no está aclarada: según
algunos, representa el estado terminal de un meningocele o de un defecto
de cierre medular transitorio, lo que está apoyado por el hallazgo
habitual de alteraciones microscópicas en las meninges o médula
subyacentes. La espina bífida oculta sacra representa una variante
anatómica del sacro. La espina bifida oculta es más frecuente
en la región lumbosacra.