En la organogénesis pueden distinguirse diversas etapas del desarrollo
a partir de una población celular amorfa, a saber:
1) proliferación celular hasta alcanzarse una masa celular
crítica, necesaria para la prosecución del desarrollo;
2) inducción;
3) agregación celular;
4) topogénesis con formación de los esbozos orgánicos;
5) diferenciación celular, probablemente por acción
de ciertas substancias (quimiodiferenciación);
6) crecimiento;
7) proliferaciones celulares circunscritas, con lo que aparecen
las asimetrías orgánicas;
8) apoptosis con la consiguiente remodelación de órganos
(figura 5.39).
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Figura 5.39.
Fases principales de la organogenesis (Modificado de Saxén
L. Defective regulatory mechanisms of teratogenesis. Int Gynecol
Obst 1970; 8:798-804)
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La agenesia se debe a una inhibición de la proliferación
celular antes de alcanzarse la masa crítica; la hipoplasia, a una
inhibición de la proliferación después de alcanzada
dicha masa. En el órgano hipoplástico lo que está
disminuido es principalmente el número, no el tamaño celular.
En los órganos huecos, la hipoplasia suele condicionar una estenosis.
En la aplasia existe sólo un órgano rudimentario, que muestra
alteraciones cualitativas y cuantitativas. La aplasia se debe probablemente
a un trastorno de la inducción, en los órganos huecos se
da habitualmente con una atresia. Atresia y estenosis son términos
descriptivos, no indican patogenia.
Los órganos supernumerarios y las heterotopías se explican
por un trastorno de la agregación celular. Las alteraciones de
la topogénesis condicionan las disrrafias. Las anomalías
regionales de un órgano en forma de hipoplasias o de anomalías
por exceso, se producen más tardíamente por alteración
de la proliferación celular circunscrita. La muerte celular local
juega un papel importante en la formación del lúmen y remodelación
de ciertos órganos. La atresia esofágica, las estenósis
conatales del intestino y la sindactilia, por ejemplo, parecen deberse
formalmente a una inhibición de apoptosis.
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