Introducción
A lo largo de su desarrollo, la epidemiología se ha preocupado de dos
objetivos fundamentales:
- Probar causalidad e,
- Identificar riesgo.
La preeminencia de cada uno de estos objetivos ha estado determinada
por el modelo conceptual de salud-enfermedad imperante.
Es así como la causalidad encuentra su mayor protagonismo en las relaciones
mórbidas, entre agente y huésped, formuladas en los modelos de las enfermedades
infecciosas.
El énfasis en el riesgo, en cambio, se desarrolla fuertemente con relación
al concepto de enfermedades crónicas.
El logro de los dos objetivos señalados ha obligado a la epidemiología
a formular diseños de investigación de distinto grado de complejidad.
Entre estos diseños el estudio experimental es reconocido como el único
capaz de probar causalidad.
En cambio una buena aproximación al riesgo puede obtenerse con los estudios
observacionales de casos y controles y, más rigurosamente desde el punto
de vista conceptual, con los estudios de cohorte.
Los estudios de cohorte son planteados una vez que se dispone de información
acerca de eventuales factores asociados al daño a investigar. Por lo tanto,
previamente deben haberse recorrido las etapas propias del ciclo de investigación
epidemiológica.
Definición:
Los estudios de cohorte 1 consisten en
el seguimiento de una o más cohortes de individuos sanos que presenta
diferentes grados de exposición a un factor de riesgo en quienes se mide
la aparición de la enfermedad o condición en estudio.
Estos diseños de investigación se clasifican, según los criterios taxonómicos
clásicos, como estudios observacionales, analíticos y longitudinales prospectivos.
La categoría observacional se refiere a la imposibilidad que el investigador
tiene de manipular la(s) variable(s) independiente(s), lo cual los distingue
de los estudios experimentales.
Por tratarse de estudios cuyos resultados permiten un análisis más sofisticado
que el de los estudios descriptivos, son considerados estudios analíticos.
Por definición, deben permitir la verificación de hipótesis de trabajo.
Finalmente, los estudios de cohorte se basan en un seguimiento en el
tiempo de uno o más grupos humanos que difieren entre sí por la presencia
de una o más variable(s) independiente(s).
Por esta razón se les denominan estudios prospectivos, concepto incorpora
implícitamente el carácter longitudinal de los mismos. Otros estudios
longitudinales son los de casos y controles, sin embargo en éstos el sentido
de la observación es retrospectivo.
Diseño
Los estudios de cohorte tienen un diseño o formato fundamental. Se trata
del seguimiento de individuos caracterizados por estar libres del daño
en estudio al inicio de la observación.
En estos individuos se observa, a medida que pasa el tiempo, la aparición
de casos de enfermedad (outcome) a lo largo del tiempo según posean o
no estos un atributo (variable independiente o exposición) que se cree
asociado al desenlace (outcome) en estudio.
Sólo en contadas ocasiones la constitución de los grupos considera la
exposición como un suceso dicotómico (sí/no o expuesto/no-expuesto). Por
su estructura y complejidad el investigador aprovecha este diseño para
evaluar con mayor detalle el resultado de una exposición, lo que supera
las limitaciones de exposiciones dicotómicas del tipo Expuesto/no expuesto.
Lo habitual es que el estudio permita la subdivisión de la cohorte expuesta
según diferentes niveles de exposición (ejemplo de exposición : tabaquismo,
el que puede ser categorizado en diferentes niveles de consumo o tiempo
de exposición; exposición laboral a elementos tóxicos, que pueden categorizarse
en magnitud y tiempo de exposición)
Para estos efectos los individuos son agrupados de tal manera que los
grupos tengan el máximo de características similares entre y puedan ser
comparables y así difieran, idealmente, sólo en la variable independiente
en estudio. (Figura 1).
Figura 1. Esquema básico de estudios de cohorte

Lo habitual en un estudio de cohorte es que el investigador
sea contemporáneo con el inicio del seguimiento de los grupos, vale decir,
asista a la agrupación de los individuos sanos. En este caso se acuña
el término de estudio concurrente.
Por el contrario, si el investigador no participa en forma
contemporánea de la formación de las cohortes y ésta se formó en el pasado
pero es susceptible de ser seguida en el tiempo, se habla de un estudio
no concurrente (Historical cohort studies) (figura 2).
Figura 2.
Esquemas de estudios prospectivos no-concurrente y concurrente

Los elementos básicos de un estudio de cohorte pueden resumirse
en el siguiente listado:
- Formulación clara de una hipótesis de trabajo a investigar
- Identificación de los grupos a ser estudiados
- Definición de la exposición y de la forma en que ésta será medida
- Definición y medición de las posibles variables confundentes involucradas
- Definición de la(s) variable(s) dependiente(s) (outcomes), así como
de la forma en que será(n) medida(s)
- Análisis de datos
- Interpretación de resultados
Estructura adoptada por los estudios de cohortes
Los estudios de cohorte pueden adoptar algunas variaciones en su diseño
básico, dependiendo del número de cohortes involucradas y su origen. Se
reconocen en general las siguientes variaciones:
- Cohorte única (antes y después): el ejemplo más citado para ilustrar
esta variante lo constituye el estudio de incidencia (casos nuevos)
de leucemia linfática aguda en la población Japonesa residente en Hiroshima
después de la explosión nuclear.
La frecuencia de casos nuevos se comparó con la existente en el mismo
grupo de personas antes de ocurrida la explosión y posterior exposición
masiva a radiación. Como se advierte en el ejemplo, la cohorte única
corresponde a un grupo de individuos que comparten (o compartieron)
una misma condición (exposición) en los cuales se mide la presencia
de una variable dependiente predefinida (outcome). En este caso se compara
la incidencia (casos nuevos) de la enfermedad en los mismos individuos
antes y después de ocurrida la exposición a la variable independiente.
- Dos cohortes: corresponde al formato clásico ya descrito en el cual
se seleccionan dos grupos de individuos sanos que sólo difieren en que
uno presenta el factor de exposición (cohorte expuesta) y el otro no
lo presenta (cohorte no expuesta).
- Cohortes múltiples: en este caso se trata de generar múltiples grupos,
de individuos sanos, con diferentes grados de exposición al factor de
riesgo. En este caso se compara la incidencia de enfermedad de cada
grupo en relación a una cohorte de control, de preferencia la de menor
o con nula exposición al factor de riesgo. Son útiles en la evaluación
de relaciones de dosis-respuesta.
- Estudio de casos y controles anidados (nested case control studies).
Los estudios de cohorte permiten la identificación de un pool de sujetos
enfermos concluido el periodo de observación o seguimiento (follow-
up).
El investigador conoce detalladamente las características más relevantes
de este grupo de personas en cuanto a eventuales exposiciones y otras
covariables. Aprovechando este hecho, es posible constituir un esquema
de diseño de casos y controles seleccionando aleatoriamente controles
entre el grupo de sujetos no afectados después del periodo de seguimiento
(Figura 3). Tiene especial aplicación en aquellas situaciones en que
los procedimientos diagnósticos para detectar casos son de elevado costo,
en particular en el estudio de enfermedades ocupacionales.
Este diseño híbrido contribuye al control de sesgos, particularmente
los vinculados con medición, problema frecuente de los estudios de caso
y controles.
Figura 3. Esquema de un estudio de casos y controles anidados (nested
case control studies)

Principales usos de los estudios de cohorte
- Ensayar hipótesis de causalidad y de riesgo: los estudios de cohorte
son, entre los diseños observacionales, los que proveen la más rigurosa
información en favor de la causalidad y del riesgo. Como ya se ha mencionado,
la certeza absoluta del proceso causal sólo es capaz de proporcionarla
el diseño experimental. Tienen la ventaja adicional de seguir el mismo
sentido de la lógica del pensamiento clínico (la exposición precede
al desenlace).
- Medir la incidencia de una enfermedad o condición: uno de los productos
de mayor interés en un estudio de cohorte es la obtención de tasas de
incidencia de la enfermedad o condición en estudio.
La tasa de incidencia de una enfermedad corresponde al total de casos
nuevos de enfermedad que se presentan en un grupo de individuos en un
período de tiempo determinado. Dado que una condición indispensable
en estos diseños es que las cohortes estén constituidas por individuos
sanos, en la práctica un estudio de esta naturaleza permite medir tres
tipos de tasas de incidencia : tasa de incidencia de la enfermedad para
la cohorte expuesta al factor de riesgo, para la cohorte no expuesta
y para ambos grupos en conjunto.
- Permiten la cuantificación del riesgo: la relación entre tasa de incidencia
de sujetos expuestos con relación a la de los no expuestos da origen
al llamado riego relativo que permite establecer la magnitud de riesgo
asociado a la exposición analizada.
- Estudiar la historia natural de la enfermedad: los estudios de cohorte
permiten realizar un seguimiento de individuos sanos con criterios y
métodos diagnósticos estandarizados. De ésta manera es posible reconocer
precozmente los elementos característicos de una enfermedad, así como
también factores asociados a sus etapas más tempranas.
- Explorar el efecto de exposiciones de baja frecuencia poblacional:
en el campo de enfermedades ocupacionales, es posible observar el comportamiento
de cohortes de sujetas sometidos a exposiciones de rara ocurrencia en
la población general.
- Estudiar mas de una consecuencia para la salud derivado de exposiciones:
en un estudio de cohorte el investigador puede definir mas de un outcome
de interés. Por ejemplo, en la determinación del efecto de un factor
de riesgo se puede emplear medidas de incidencia o de mortalidad. En
estudios prospectivos destinados a evaluar el rol de parámetros antropométricos
al nacer y asma bronquial, pueden utilizarse diferentes formas (fenotipos)
para evaluar dicho outcome (sibilancias, sibilancias nocturnas, valores
espirométricos o combinaciones entre éstos).
Algunas limitaciones propias de estos diseños
- No prueban necesariamente causalidad (recordar que la exposición no
es asignada aleatoriamente en la(s) cohorte(s) estudiadas).
- Pueden requerir de un largo período de seguimiento de la(s) cohorte(s).
Esto conspira contra la integridad del estudio pues durante el seguimiento
individuos pueden perderse y/o puede alterarse su condición de exposición
(el sujeto que no fumaba al inicio del seguimiento, comenzó a hacerlo
posteriormente).
- Tienen utilidad limitada en el estudio de enfermedades de baja prevalencia
o de prolongado período de incubación pues el seguimiento debe ser más
prolongado.
- Son generalmente estudios de mayor complejidad (en cuanto a diseño,
costo y análisis) comparados con otros estudios analíticos.
- Pueden ser negativamente afectados por la pérdida de sujetos en el
seguimiento. Además de la reducción en la potencia del estudio, si la
pérdida de sujetos afecta heterogéneamente a las cohortes, puede generarse
sesgo de selección.
- Pueden ser afectados por otras exposiciones, eventualmente no consideradas
en el diseño que puedan influir en un mayor o menor riesgo de presentación
del desenlace u outcome.
- Palabra derivada del Latín, referida a una de
las 10 divisiones de las antiguas legiones Romanas.
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Web Gabriel Rada. Revisado 2007 Tomás Merino |